Verano Nuclear #1: Wert

Foto Wert small– Intenta comportarte –me dice Naranja, mi moteada esposa, un niño pelirrojo en cada mano- Haz un esfuerzo.
Estamos en la plaça Joanic. Hemos acudido a una concentración contra Wert, que no solo está lanzando sobre la escuela pública su violencia neoliberal, sino que parece empecinado en chascarme las vacaciones.

Comportarte, dice. Como si fuese tan fácil. Maldita sea, un adolescente loco repta aún por mi costalar, como un soldado japonés a quien nadie informó del cese de hostilidades. Mi estado natural no es “comportarme”, sino patear papeleras, beberme un embalse de orujo, meterme en peleas (y perderlas), encargar fármacos aceleradores a facinerosos.
Pero ya no soy aquel milenarista con acné. Ahora soy un cuarentón concienciado. O, cuanto menos, me dejo la piel para serlo.

Mi mujer se marcha a conversar con los del AMPA. Mis dos niños, por el contrario, se aferran a mis piernas. Los tres, de esta guisa, parecemos una foto de algodoneros de la Gran Depresión.
Miro alrededor y me pregunto si los demás padres han conseguido desarmar a su adolescente loco. Pese a mis briosos esfuerzos para neutralizarle, el niño ególatra sigue aquí; agazapado y vigilante.
Un momento: los otros padres beben cerveza, hoy. ¡Hurra! Por norma general, en las protestas escolares solo hay zumos, y cuando sacas un pack de 6 la gente te mira como si hubieses alumbrado una pipa de crack.
– ¿No queréis ir a pintar, chatos? –les digo a mis hijos, aún asidos a mis muslos como koalas cobrizos. Les arrastro hacia el bar haciendo surcos en la arena.

Aparece un coche de TV3. Mi paranoia narcisista me hace pensar que los noticiarios están aquí por mí. Que apareceré beodo en el Telenotícies justo cuando mi padre sorba la primera cucharada de gazpacho.
Sacudo la cabeza. Como decían en The Wire: “Aunque te cueste creerlo, McNulty, no todo va sobre ti”.
– Aunque te cueste creerlo –me dice Naranja- Me han ofrecido ser presidenta del AMPA.
– ¡Felicidades! –le contesto- Espera: ¿Eso en qué me convierte? ¿Co-presidente? ¿Canciller? ¿Generalísimo?
Mi mujer se ríe, y una huella de gorrión se le forma en cada ojo. Los pelirrojos abandonan mis muslos. ¿Momentos como este? Son los que ahuyentan mis tinieblas. Kiko Amat

(Este es el primer capítulo de una serie veraniega de 6 que se vendrán publicando en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia a lo largo de agosto e inicios de septiembre. Esta pieza se publicó el 6 de agosto del 2014)

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