Verano nuclear #2: Estilo de vida parasitario

Balco Kiko ginto (web)Aquí estoy, en el balcón. No en el “Balcón del Mediterráneo”, sino la acepción literal. El balcón de mi piso, vamos. Tenemos algún problemilla de líquido, así que postergaremos al máximo lo del veraneo.
– Tienes que ingresar más, Kiko –me dice mi abutanada esposa, saliendo al balcón. Acaba de descubrir que soy, a todos los efectos, un mileurista, y aún no se ha respuesto del shock- Que son dos hijos.
– No es tan fácil –le respondo a Naranja, tras sorber de un gintonic rococó que me he servido en gallarda respuesta a la crisis- Un traductor puede traducir más, pero yo no puedo escribir sobre todo. ¿Qué hago ahora, artículos sobre muebles de patio para Casa y Jardín?
Mi mujer permanece hociquiprieta, y su piel de stracciatella adopta un nuevo fulgor airado. Luego procede a describir con gran detalle el elenco de actividades remuneradas que podría desempeñar alguien con mis talentos y atribuciones.
– ¡Eo! ¿Me escuchas? –y me arrea un fulminante cate al bíceps.
– Auch.
Lo cierto es que no la escuchaba. Acabo de leer ¿Es usted un psicópata? de Jon Ronson, y estaba usando la escala de evaluación PCL-R para determinar mentalmente cuántos de mis conocidos podrían ser psicópatas.
Me salían cinco.
– ¿Crees que yo soy un psicópata? –le digo- He estado revisando los criterios y doy positivo en más de uno: “locuacidad”, “concepto elevado de la propia valía”, “mentiras patológicas”, “falta de metas realistas a largo plazo”…
– ¿Aparece “vivir de gorra”? –me dice, elevando una ceja.
– Déjame ver -resigo la lista con el dedo índice- ¡Sí! Aquí está: “Estilo de vida parasitario”.
– Entonces sí: eres un psicópata.
Se equivoca, pues doy negativo en dos criterios cruciales: “conducta sexual promiscua” y “ausencia de remordimiento”. Baldía monogamia + culpa pertinaz son mis salvoconductos del electroshock.
Se me escapa un bostezo felino.
– Uy, perdone –me espeta- ¿Estaba aburriendo al vizconde?
– En dieciocho años contigo no me he aburrido contigo ni un minuto, amada -le contesto, tras libar del traslúcido cáliz- Por supuesto, tampoco me he divertido. Ha sido como compartir lecho con Hannibal Lecter. El terror me ha mantenido despierto.
– ¿Terror? Como sigas ganando 1.250 al mes verás lo que es terror, tío gandul.

Kiko Amat

(Columna previamente publicada en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 13 de agosto de 2013. Es la segunda parte de una serie de 6)

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