Infieles: un estudio sobre el adulterio en cinco brincos

Y esta es la entrega #1. Los prolegómenos. Que escribí en un estado (literalmente) febril. Que estaba a 39 grados, vaya, por culpa de una inoportuna gripe que me pegaron mis querubines, esas máquinas de lanzar esputos virales a gran distancia (generalmente dentro de mi gaznate). No recuerdo haber ideado frases como “un adulterio puede ser más feo que Mickey Rourke espachurrando la cara contra un escaparate, o más hermoso que un pasma enjaulado” pero viene mi firma debajo, así que debí ser yo.

A esta pieza le seguirán tres entregas de testimonio PURO (mis infieles, confesando) y una despedida con conclusiones y listas.

Yo de ustedes no pondría las expectativas ahí, en esa estantería tan alta. Lo de “estudio” es claramente una hipérbole. Vuelvo a ser yo, solo yo, diciendo paridas. Y a ratos dejando que hablen otros.

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