Lydon, indie español y Svenonius: mis tres libros musicales para Sant Jordi

Si usted está tan frustrado como yo por no hacer nacido músico (y cada vez que ha empuñado una guitarra el sonido resultante se asemejaba a un cochinillo herido de muerte tratando de atravesar un arpa), este Sant Jordi adquiera –a modo de pírrica consolación- uno de estos tres libros:
libro-indi-2-507-680x5071) Pequeño circo; historia oral del indie en España, Nando Cruz (Contra)
Las mejores historias orales se leen como novelas: Edie, de Jean Stein, Mátame por favor, de Legs McNeil y Gillian McCain, Harto de todo de Jordi Llansamá… La prueba algodonesca es el sentimiento: uno tiene que empatizar con los protagonistas. Nando Cruz traza aquí la historia de un fenómeno minúsculo en cuanto a ventas o popularidad pero colosal en cuanto a ruido mediático e infiltración crítica. Está todo: el germen, nudo y desenlace (desazonador), así como la influencia post-mortem (inexistente), ordenado por ciudades y sumando voces. Hablan los bichos raros del génesis (Lagartija Nick, Los Bichos, Cancer Moon…); el grueso de las tropas (Penelope Trip, El Inquilino Comunista, Manta Ray…); la conexión Donosti (Le Mans y La Buena Vida); los inclasificables (Patrullero Mancuso, El Niño Gusano); los que perduran (Los Planetas, Sr. Chinarro); el tardo-indie condal (Los Fresones Rebeldes, Astrud…). No faltan los empresarios, los pequeños sellos que nunca pagaban (el working title era Por favor, págame), el tradicional flirteo con multis, los caídos y los pentiti, los fanzines cotillas, los hypes, las rencillas, los primeros festivales… Ustedes se preguntarán si, como sucede en las novelas, Pequeño circo tiene también sus villanos. Alguno hay, sin duda, pero el libro decepcionará a los que busquen vinagre y puñal. El tiempo ha obrado una implacable labor de autoexamen y benevolencia en los entrevistados, que tienden a mirar con simpatía crítica al fenómeno. De lo mejor en pop que se ha publicado aquí.
2) La ira es energía, John Lydon (Malpaso).
Las memorias de John Lydon, antes Johnny Rotten, ideólogo/vocalista de Sex Pistols y P.I.L. Ustedes se preguntarán: ¿Pero este pájaro no había sacado ya una autobiografía? En efecto: Rotten: no irish, no blacks, no dogs (Antonio Machado, 2007). Lydon debe ser el único artista que considera insuficiente tener un solo libro de memorias a su nombre. Pero La ira es energía es un trabajo notable. Lo mejor son las 100 primeras páginas sobre adolescencia, subcultura, familia y barrio. Desde allí, algunas cosas les resultarán familiares (el tragicómico circo de los Pistols), otras menos (la saga P.I.L.), otras serán nuevas. Por supuesto, algunas de las nuevas no eran, ejem, cruciales: le ofrecieron un papel en Critters, protagonizó anuncios de cerveza Schlitz, le encanta el primer disco de INXS, sufre problemas de dentadura, tiene miedo de su propia ropa interior… La última me la he inventado, pero ya ven por dónde voy. Para los fans de su ego y mal café, están todos los Lydonismos: él inventó el punk, el post-punk, el postmodernismo y quizás la penicilina; la mayoría de personajes del punk eran un camelo (menos él, se sobreentiende): Ari Up, Steve Jones, Jon Savage, The Clash… (la lista de calumniados es kilométrica); se declara inocente de todo lo espantoso (sus apariciones en celebrity shows, el anuncio de mantequilla aquel…). Hay un momento en que incluso empieza una frase así: “Jesucristo y yo…”. Se lo juro. Sin ironía alguna. Pero es Lydon, joder. ¿Qué se esperaban, Hello Kitty: mi vida entre las flores?
3) Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock, Ian Svenonius (Blackie Books)
Ian Svenonius, flamígero performer de r’n’r dislocado con The Make-Up o Chain & The Gang, nos adoctrina en este manual para montar una banda de rock. La obra está dividida en dos secciones: una inicial sesión de espiritismo, donde se realizan encuentros con varios célebres difuntos (Jim Morrison, Mary Wells o Buddy Holly) y una segunda parte en la que se analizan los detalles indispensables a la hora de formar una banda: mánager, sello, cantante, groupies, críticos… Todo en este libro es ironía, pero también reflexiones de calado e inesperadas revelaciones (de fuentes insospechadas: Chuck Berry habla del rock’n’roll en contraposición a la amenaza de la URSS, Buddy Holly razona la influencia de las pandillas juveniles en el formato clásico de banda…). Tan erudito como mordaz, la lectura de Estrategias sobrenaturales… se les antojará gratificante como el mejor de los bailes.

Kiko Amat

(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 18 de abril del 2015)

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