Larry Brown: desde el fondo del cubo, con amor

Y otra crítica para Babelia de El País, donde me quieren bien y me pagan como a un ser humano, no como a un humeante monton de estiércol.

Esta vez es del gran LARRY BROWN y su Trabajo sucio, que recién ha publicado la flamante editorial Dirty Works. Allá lo explico todo sobre el libro, el tipo y la editorial.

Respecto a esto último desearía añadir algo que siempre pienso y me temo que no digo lo suficiente: que me chiflan mucho algunas editoriales, que siempre publican cosas que me gustan de forma atroz, que su nivel de acierto con mi persona es de 90% o más, y que siempre husmeo en su catálogo con la certeza de que hallaré cosas en consonancia perfecta con mi espíritu y magullada entidad.

Algunas de esas editoriales pequeñas (no menciono Anagrama, Blackie ni L’Altra porque son casa y estaría feo, pero se sobreentiende que soy FAN de esas también) y superfavoritas son Sajalín (forever), Gallo Nero, Impedimenta, Pepitas de Calabaza y Libros del KO; y todo apunta a que Dirty Works y yo vamos a ser íntimos durante largo tiempo.

Las chicas del 72, hasta el moño

Pueden leer ya en el Babelia online de El País mi crítica del libro Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York, de Gail Parent.

La hallarán en la sección Dos Visiones, donde solo una de dichas visiones (como es lógico) me pertenece. Y esa visión es, no podría ser de otro modo, la que les estoy recomendando que lean. La que está encima de mí la firma otro caballero, a quien no le gustó tanto el libro.

Yo se lo recomiendo encarecidamente, que conste.

La canción del viernes #13: DAVID BOWIE “And I say to myself”

Mi Bowie es particular, y no se moja como los demás. Les mentiría si dijese que el Bowie clásico, por magnífico que sea, ha tenido la menor influencia en mi devenir, espíritu o gusto sublime.

Mi Bowie es 1963-67, los singles en Pye, los King Bees, los Lower Third (¡yum!) y aquel puñado de canciones (6, para ser exactos) solo que grabó en 1966 y que son la puta pera. O sea, que me llevan emocionando desde que tenía 15 años.

Esta es precisamente la sección de la carrera del hombre que han despachado los periódicos con una humillante línea del estilo “fracasó en diversos grupos hasta 1967”. Llorad todos en mi hombro, pequeños elfin mods.

Sé cuales son los álbumes relevantes para el canon, sí. Pero también sé cuales son los pequeños discos que hurgan en mi alma, y se trata de estos. “And I say to myself” es uno de ellos.

 

El nuevo Watusi y los Three Amigos

dia-del-watusi-2¿Les dije que Anagrama reeditaba El día del Watusi de Francisco Casavella? Ni me acuerdo. En cualquier caso es así, para su éxtasis lector. Los tres libros watusianos reunidos en un solo volúmen, espléndidamente editado y muy tocho, vamos, y si se te cae en un pie ya puedes olvidarte de esa carrera como saltador de vallas olímpico.

Pero la tela particular de esta nueva edición es que, semiocultos, agazapados entre las sombras, introducen el libro tres prólogos de escritores-fans estusiastas, elevados y (en cierto modo) también elegantes: Miqui Otero, Carlos Zanón y aquí quien les habla, el hoy zarrapastroso y cariacontecido Kiko Amat.

Les diría que es una razón espléndida para comprárselo, y lo es, pero lo GRANDE está en las novelas. Háganse con él.

Si necesitan más presión, aquí nos tienen a los tres pilinguis hablando del asunto con la boca llena. En Tentaciones de El País, y entrevistados por el joven Parkas, Víctor Parkas.

El zapping de la muerte de Kiko Amat

Un pizpireto texto que pergeñé para Omicron Persei, otro de mis numerosos empleadores habituales. Está justo acá.

Lo escribí con cariño, con una buena dosis de rabia ciega, con algo de incredulidad (no puede estar sucediendo esto) y con las perennes ganas de reírme en mitad del infortunio.

Se trata simplemente de un breve y oneroso periplo por la programación televisiva actual. Supongo que me lo encargaron a mí porque nunca veo televisión, para ver mi cara desencajada al enfrentarme al horror catódico.

Disfruten y aléjense despacito del aparato de plasma, sin hacer movimientos bruscos.

Kiko Amat entrevista a JAMES RHODES

Para Jot Down. Una entrevista bonita y espeluznante y muy entusiasta también (por ambos lados de la mesa).

Y eso que la hice con las condiciones mermadas. O sea, como dicen los ingleses, que estaba unwell (gran eufemismo).

Aquí pueden leernos hablando de victimismo, psicoanálisis, redención, Schubert, pedofilia, violencia salesiana, clases, pijos, música como potencial fuerza unificadora del mundo #1, “La chacona” de Bach, ambiciones altas, morrones sonados y suerte alucinante.

Les adjunto en la intimidad y en exclusiva para los lectores de Bendito Atraso la inevitable foto de grupi adherente.

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