Bibliomanía en Mi menor

Este escrito que realicé para Omicron Persei no me salió exactamente como deseaba, pero supongo que tiene sus momentos. Se trata de una lista (con enorme potencial) de las lecturas de toda una vida: libros que amo, que rompí, que simulé leer, que olvidé (con el pedo), que desearía no haber leído…

Podría haber salido de rechupete, pero me temo que la escribí -a ratos- desde la gruta mental del ciego odio homicida, y salió un poco de gairell. Y aún así, supongo que (como decía) no carece de momentos de puntual excelencia. Quizás logren disfrutarla, o simpatizar con alguno de sus argumentos (tirando a descabellados, aunque nacidos de la confesión más drástica y exhaustiva). A mí me gusta particularmente el punto #5, si a alguien le interesa.

Me cuentan que lo ha leído bastante gente, como sucede invariablemente cuando le falto a algo/alguien. Supongo que es consecuencia del afán chismoso del que el homo sapiens hace gala desde que desarrolló la facultad de la expresión oral para poder hablar mal de Ogh, el hirsuto maleducado roba-bayas de la caverna 6.

Sam Selvon: Esto es Londres, esto es la vida

Releí con gusto grande la nueva edición de un viejo favorito personal: Solos en Londres, de Sam Selvon. Un excelente rescate de Automática, una pelotuda traducción de Enrique Maldonado y, aquí, en el Babelia de El País, mi crítica bailonga de todo ello.

Kiko Amat entrevista a VIRGINIE DESPENTES

Una charla muy molante que mantuve con la gran Despentes. En Jot Down. Cliquen acá.

Mi primera vez: Melopea Número Uno

Esto lo escribí para El Dominical de El Periódico, cuya serie «Mi primera vez» se fue publicando a lo largo del agosto con escritos de diversos andobas y tipas. El mío es este, y versa sobre mi primera cogorza juvenil (filo-infantil). Incluye un par de escalofriantes fotos del autor a los 14 que dan un susto tremendo. Pero, instantáneas lamentables aparte, es un texto que me gusta bastante.

L’esperit dels meus disset

Mi tercera columna para el Ara Play. De la serie Hòsties al Fibló. La escribí unos días después de haber cumplido los 45. En ella se detallan algunos actos delictivos de carácter menor. El tono es de melancolía con jaqueca.