Mark Kozelek: no disparen al bocazas

Esta es la pieza que escribí a modo de previa del concierto de Mark Kozelek / Sun Kil Moon. Se publicó en El Periódico el pasado martes.

El concierto fue raro. Me gusta que mis artistas favoritos efectuen cambios de rumbo (de hecho, es su obligación), pero eso no implica, naturalmente, que dicho rumbo tenga que ser de mi agrado.

Lo que hizo mi MÚSICO FAVORITO VIVO en el Fabra i Coats era una suerte de poesía beat con desmelene freak y jam flipada al modo San Francisco 1968. Una mezcla de aquellos inescuchables discos spoken word de Jim Carroll y Lydia Lunch donde alguien gritaba cosas sobre lo buena que era heroína y lo mierda que era Dios mientras un tísico tocaba las congas detrás + Grateful Dead probando sonido. Solo que no era nada de eso, sino MI Mark Kozelek. Con un faristol.

Otra cosa: los fans respetamos que Kozelek nunca toque canciones antiguas. Esto no es una orquestina de camping. Dicho esto: ¿hacía falta tocar solo canciones compuestas seis días antes? ¿O en el p*** avión, como el propio artista confesó haber hecho en el caso de su desconcertante panegírico a David Cassidy? (sí, Kozelek: todos sabemos quién leches es. No es un problema de traducción).

Yo iba dispuesto a derramar lágrimas, y lo hice, solo que no por las razones esperadas.

Lo mejor de la noche: los chupitos de ratafia. Y la organización. Y el batería, que había estado en Sensefield (tuve que controlarme para no ir a hacer el grupi).

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