Antes del huracán: la quinta novela de Kiko Amat

Después de dos años encerrado en una habitación, en pijama, de venderme casi toda una colección discográfica y una motocicleta para mantener la escritura, y de volverme medio tarumba, al fin puedo decirles que -trompetas imperiales- mi quinta novela está acabadísima y en proceso de maquetación.

Se llama Antes del huracán. Saldrá el 4 de abril del 2018. En Anagrama, cómo no, y en Narrativas Hispánicas (creo que he sido ascendido de punk rocker pedorrero a Autor Serio, pero no estoy muy seguro). Me encantaría colgarles la portada, que queda sensacional, pero estamos trabajando en ella ahora mismito.

Habrá presentación en librería y todas esas cosas, así como via crucis santjordístico y acto en la periferia, pero eso ya se lo contaré cuando llegue el momento.

De momento pueden leer la sinopsis de contraportada. Es mi mejor libro.

“Año 2017. Curro lleva veinte años internado en el hospital psiquiátrico Santa Dympna, en Sant Boi de Llobregat, por un grave brote de locura homicida. Pero Curro está harto de ser un enfermo mental, quiere escapar de allí y necesita un plan. Para ello nada mejor que su fiel Plácido, mayordomo de plastrón almidonado y calva reluciente, citador patológico de Churchill y persona capaz. Mientras amo y sirviente, unidos por un juramento, traman su huida, el lector empieza a descubrir el pasado terrible que acabó con la cordura del protagonista.

Es 1982 y Curro, un niño frágil de 12 años envuelto en tics y fobias, lucha por superar los traumas de su vida: la demencia del abuelo, el misterioso afán atlético de su padre, la obesidad de su madre, los puñetazos con su hermano y el abuso de los matones locales. Curro y su mejor amigo Priu –desgarbado, precozmente hirsuto, un genio-, nerds originales, raros de nacimiento, sobreviven como pueden en el extrarradio urbano, tierra de gente normal. Hasta el día en que estalla el huracán y todas las mentiras, todos los secretos, acumulados en la familia y en el pueblo, destruyen su mundo para siempre.

Antes del huracán es una novela triste e hilarante que habla de ser distinto, y estar jodido, en un pueblo de la periferia barcelonesa. Kiko Amat combina en su quinta novela melancolía y humor para explorar los caminos que llevan de la rareza al delirio. Una inolvidable historia de locura, familia, clase obrera y amistad en el paisaje deshecho del exrtrarradio -cemento, espiguillas, descampados, torres eléctricas y calles sin asfaltar- con los años ochenta, la guerra de las Malvinas y el Mundial ‘82 de fondo”.

 

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Qué fue del siglo XX #3: Joaquín Rodríguez (Los Nikis)

Y ahí les va la tercera entrega de mi serie de entrevistas-ráfaga (amigable) a popistas españoles y catalanes de los 80 y 90. Con hit, a ser posible.

Esta es a Joaquín Rodríguez de Los Nikis, grupo ramoniano y cachondón, aunque también de clase bastante pudiente, y también madridista, y también ultra-normal (me lo ponen cada vez más difícil) de la década de gloria de mil novecientos ochenta.

Para leerlo sáquense un Nautimoc azul cielo (el del pie derecho) y láncenlo en perfecta parábola de pádel sobre este link.

Trevor Noah: racismo y rabia (con sonrisa accidental)

Resultat d'imatges de trevor noahHay gente que saca mucho de nada, y viceversa. Nuestras abuelas apañaban un caldo nutritivo con una patata chuchurrida, un diente de ajo centenario y un puñado de gravilla. Ernest Hemingway, por el contrario, condujo ambulancias en la Iª Guerra Mundial y fue herido en las piernas, y de ello solo extrajo una mundana novelita de besitos y cotorreo. Es curioso: cuando el destino le ofrece a uno una vida asombrosa, la parte difícil de la literatura parece resuelta, pero no siempre funciona así. ¿Qué determina, entonces, que la plasmación del itinerario vital devenga obra maestra, mero documento de interés histórico o ladrillazo? Lo de siempre: el viejo talento.

Eso nos lleva a Trevor Noah, presentador de The Daily Show (mordaz talk show norteamericano), cómico surafricano y autor de las memorias Prohibido nacer. Noah es hijo de madre xhosa, “muy negra”, y de padre suizo, “muy blanco”. Nació en Johannesburgo en 1984 de un color que no era ni chicha ni limoná, lo que le convirtió en el friqui del barrio (“yo era mestizo, pero no era de color. Tenía piel de persona de color, pero no su cultura”). Prohibido nacer cuenta una historia de innegable interés. En su autobiografía confluyen temas de calado como el apartheid, la pobreza, la violencia de género y la delincuencia del gueto. Noah lo pinta en un paisaje familiar más colorido, si cabe, que su entorno político-racial: su madre, tan amorosa como ultra-religiosa, le arreaba tundas correctivas a diario; su paliducho padre natural no podía ni saludarle por la calle (pues los matrimonios interraciales se pagaban con la cárcel); su madre dejó al segundo marido, un borracho insolvente y paranoico, y él casi la mata a tiros. Noah, asaz dañado por todo ello, encaminó su juventud hacia la pella universitaria, el planchado de cedés piratas (un “mini-imperio”) y la organización de fiestas en favelas: multitasking trapichero (“si yo hubiese invertido toda aquella energía en la universidad, me habría sacado un máster”). Todo ello manda su mestizo culo a la cárcel, como era de esperar. Allí, Noah decide cambiar su vida y todas esas cosas, a sabiendas de que en el futuro tendrá anecdotario para dar y vender.

Y así es. Si invitáramos a Trevor Noah a cenar, la sobremesa sería un monólogo de varias horas que el resto de comensales escucharía con la boca abierta. Y santiguándose. Las vio de todos los colores: su colega bailarín se llamaba Hitler (y la gente lo jaleaba así: “Ale, Hitler! Ale, Hitler!”); se hizo pasar (sobre un escenario) por el rapper americano Spliff Star; descubrió que el gobierno surafricano determinaba si alguien era blanco o negro mediante la “prueba del lápiz” (“si se te quedaba enredado en el pelo, eras negro”). Y más anécdotas de vida cotidiana en el Soweto de los 80, un lugar delirante donde, por ejemplo, nadie tenía coche pero todo el mundo construía su choza con parquing y entrada.

Por desgracia, no todo el anecdotario es así, ni el anecdotario lo es todo. Pese a que el subtítulo del libro es “memorias de racismo, rabia y risa”, de lo último hay lo justo. A pesar de que Noah es, en directo, un stand-up competente, su libro no alcanza la hilaridad, quizás porque rehúye la hipérbole y los gags despiden un cierto aroma a hoja parroquial. En segundo lugar, Noah, como suele sucederles a los archifamosos con infancia azarosa, cree que todo lo que emerge de su boca es oro de dieciocho quilates. Incapaz de decidir qué cautiva a la audiencia, otorga un número inmoderado de páginas a bagatelas como sus primeras citas con chicas o la vida y hábitos de su perra Fufi (era “supertraviesa”). El temario, así, rebota todo el rato entre lo asombroso y lo ultramundano, y vuelta a empezar. Para colmo, Noah chapotea de un modo imprudente en el populismo de estrella “humilde”: cuando nos confiesa que no se “arrepiente” de nada o que su comida favorita es aún “la mortadela”, suena como Rod Stewart. La tautología, los momentos de autoayuda y las bromas descafeinadas acaban convirtiendo un libro que podría haber sido memorable en nada más que recomendable. Kiko Amat

Prohibido nacer; memorias de racismo, rabia y risa

Trevor Noah

Blackie Books

324 págs.

Trad. de Javier Calvo

(Artículo publicado originalmente por el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 10 de febrero del 2018)

Bradford: otro clásico perdido del pop inglés

Ahí va mi pieza sobre BRADFORD, desenterrados ilustres de este año y grupo favorito desde ya mismo y forever, que publicó con gran tino el suplemento Babelia de El País.

Proximamente en este sitio, entrevista exclusiva con dos miembros de la banda.

Oh, lo olvidaba: pueden comprar la recopilación aquí. Será el dinero mejor invertido de este 2018.

Dirty Works, Sajalín y el nene

Este domingo 4 de febrero voy a estar en la cárcel. No es por aquello de las farmacias de Sant Boi (ya debe haber prescrito), ni tampoco por el look mod-hardcore que inventé y llevé en 1993 (quemé todas las fotos).

Es porque estaré de charla en el BCNegra 2018 junto a los hefes de las editoriales Dirty Works y Sajalín, que como ustedes quizás sepan son mis dos favoritas de este/ese país. Será en la antigua Modelo, a las 11:45. Pueden ver más detalles aquí. Creo.