La canción del viernes #25: THE NASHVILLE RAMBLERS “The trains”

Una super-rareza, pero menos de lo que imaginan.

Grupo ignoto de un solo single. Eran de San Diego, y esta canción increíble es de 1986. Los garajeros con buena memoria quizás reconozcan esa sombra facial estilo Pedro Picapiedra en la cara de un miembro del grupo. En efecto: es Ron Silva, de los Crawdaddys (y muchos otros). Aunque el verdadero capitoste de los breves Nashville Ramblers era Carl Rusk, fan de las armonías vocales elevadoras.

“The trains” es una de las grandes canciones pop secretas de los ochenta. Muy emocionante. Nada que envidiar a Left Banke o Byrds. Solo estaba disponible en formato físico en un par de recopilaciones oscuras de la época (y en CD en el semi-popular Children of Nuggets), pero imaginen mi sorpresa cuando me enteré que no solo no estaba descatalogada, sino reeditada por Ugly Things y perfectamente accesible y comprable en el catálogo de un sello barcelonés favorito: Penniman Records.

Si también la quieren, no duden en escribir a Enric Bosser, de Penniman. Él, que no puede entender cómo no le quitan de las manos esta maravilla, estará en-can-ta-do de atenderles.

Jon Savage en el CCCB: el videoclip

Este es el despelotante video de promoción del show de JON SAVAGE que han ensamblado los hechiceros de audiovisuales del CCCB para nosotros, en base a nuestras precisas indicaciones.

Vidéenlo y compártanlo a placer. También pueden jugar a identificar subculturas y movimientos juveniles.

 

Primera Persona otra vez (y es la sexta)

https://i0.wp.com/lesbarcelones.net/wp-content/uploads/2017/04/portada-cartel.jpgOtro año, otra chaqueta que no puedo abrochar sin crear elipses inter-botonales. Y una nueva edición del festival Primera Persona en el CCCB (¡nuestro sexto año!). Nuestra panda ya les habrá bombardeado con tuits, zonks y pofs. En caso de que no sea así, pueden echarle un vistazo al f******* del festival en /festivalprimerapersona, y husmear el alud de twits justo en @primera_persona y #PrimeraPersona17.

Al blog no vayan esperando nuevas, que está más frío y desolado que una iglesia anglicana.

Este de aquí al lado es nuestro cartel de este año, preferido personal, obra de Cristina Daura.

Y pueden comprar entradas en Taquilles CCCB y via http://www.ticketea.com, o llamando al 902044226.

Kiko’s big 45 bonanza!

Escribí esto hace dos años para 45rpm, un fanzine especializado en singles. Es un Top Diez de algunos singles que me agitan, convenientemente explicados por arriba y por debajo, en lo musical, social, emocional y (ya imaginan) personal.

No consigo recordar si llegó a publicarse, o si me mandaron el samizdat de marras. Pero el otro día hablaba con un amigo sobre “Plebs”, de Frankie Stubbs, y me vino a la mente este texto, y razoné que era demasiado majete como para no publicarlo aquí.

1) JOHNNY BRITTON The one that got away / Happy go-lucky girls (Oddball, 1980)

Al pizpireto Johnny Britton lo lanzaron como una especie de Billy Fury o Cliff Richard (el nombre suena a estrella adolescente de los 50’s, seguro que no por casualidad), en ochentero y con donaire pop-soul. Se trataba de un guaperas entupeado, como ven, y las fotos promocionales guiñaban el ojo a la épica proletaria del kitchen sink cinema y todo eso (en la foto de contra luce mono de mecánico y aparenta –con no demasiado entusiasmo- estar pencando en su taller). Su único single salió en Oddball, el sello de corta vida de Bernie Rhodes, manager de Dexys, Subway Sect, The Specials y The Clash (si un tío ha merecido biografía en este amplio mundo es él). Me chifla este single, y encima es bastante raro y JAMÁS sale a la venta (se conoce que la gente que lo compró se resiste a desprenderse de él). Suena a Vic Godard y Orange Juice con algo de merseybeat, jazz y music hall pulido y reinventado. La cara B es del mismísimo Godard, por cierto. La A la compuso el propio Britton, y habla de aquella chica elusiva que dejamos escapar. Britton había formado parte de los desventurados punks de Bristol The Primates, y también fue DJ del mítico Club Left del Soho (que manageaba Bernie Rhodes). Todo un “person”, que diría mi buen amigo Puig.

2) BILLY J. KRAMER & THE DAKOTAS We’re doing fine / Forgive me (Parlophone, 1966)

Me encanta cuando los tifones de cambio empujan a trompadas a un artista para que evolucione, a menudo contra su voluntad y con resultados holocausticos (no es el caso). Billy J. Kramer era un fulano del beat británico, como todo Cristo sabe, con traje impoluto y sonrisa de cemento –el yerno ideal- y precisamente por eso hacia 1966 estaba más pasado de moda que los minués. “Forgive me” es su sublime y trasnochado intento de manufacturar una pieza de pop-mod violento y amenazante en la onda The Who o The Pretty Things (aunque a mí me recuerda mucho a The V.I.P.’s, o al “Touch” de The Outsiders). Y lo consiguieron, en cierto modo: esa guitarra es auténticamente pavorosa, el equivalente sónico de una reyerta a punto de empezar. Un poco pusilánimes, sin embargo, los Dakotas enchufaron la BUENA en la cara B, y en la A dejaron un corte más en consonancia con su sonido filo-melindroso para púberes tontuelas (en realidad está bien al modo The Monkees, pero si la escuchan tras la cara B parece una canción de caramelles). Típico single bazofiesco al que nadie hace caso porque lo firma un artista muy poco cool en el ocaso de su carrera, pero en mi casa hit inapelable.

3) FURNITURE Love your shoes / Turnupspeed (Stiff 1986)

Los conocí hace diez años en una recopilación barata de Stiff Records, y de pura chamba (no tienen el nombre más excitante de la historia, que digamos, y a punto estuve de ignorarlos). Es de la época tardía y azarosa y algo desesperada de Stiff, a mediados de los 80’s, cuando sacaban de todo a ver si sonaba la flauta del hit: Makin’ Time, Ruefrex, Tracey Ullman, The Untouchables, The Prisoners y The Pogues, entre otros. Me chiflan Furniture, y “Love your shoes” es un himno de sofisticado pop nuevaolero con letra insuperable (“We’re gonna have the best time / The time of our worthless lives”). Gran pop, gran pop (ahora que lo pienso me recuerda un poco a Hurrah!, otra de mis bandas favoritas). Me entero a la vez que ustedes (quiero decir: acabo de googlearlo) que la mitad de miembros de Furniture formaron los danceros Transglobal Underground, pero puedo contener mi emoción al respecto. Lo que sí viene a cuento es que Furniture tuvieron un mini-hit inglés (“Brilliant mind”, bastante más sombría que esta), que sus elepés son la mar de dignos, y que su video para “Love your shoes” es medio sublime medio risible (todos esos zapatos voladores…). El single vale cuatro perras, un cascote pulido y unas cuentas pintadas a mano. Puede ser también suyo, si así lo desean.

4) THE SCROTUM POLES Revelation EP (Dulcitone 1980)

Tenían el nombre más cerdo y loco del DIY británico (¿Las Pértigas de Escroto? ¿El Tótem de Poglias?), y eran de Dundee, un culo-mundo de Escocia. Suenan como si envolviéramos a los Television Personalities en papel de plata y los lanzáramos escalera abajo. La portada del disco anuncia claramente “DIY” y “We love the Television Personalities”, para que al comprador no le quedase ninguna duda de qué lado de la zanja habitaban los Poles. El EP tiene dos caras: “Sad side” y “Happy side”, para que uno escoja el lado deseado dependiendo del ánimo matinal y la calidad del reposo nocturno. Los miembros del grupo lucían, inevitablemente, nom de punk jocosos (Burt Spurt, Sid “Bones” Gripple, Smeg Pole y Stripey Sleep), aunque tratándose de ellos es bien posible que se tratara de finísima ironía protoindie. Todas las canciones son molantes y también una chapuza espantosa (la ambición y la audacia superan con creces la pericia, y asimismo ¿a quién le interesa la pericia?). Se hicieron muy pocas copias de este artefacto, y por ello cada vez que aparece uno se vende por 200 EUR o peor. Pero esta cucada es una repro espléndida que me costó CERO euros (fue un regalín, para colmo).

5) LOOT Baby come closer / Baby (Page One, 1967)

Este single lo robó para mí un colega, en un tenderete de Camden Market. Valía 10 libras de las de 1996 (10 libras que yo no poseía, ni loco; a no ser que suprimiese de forma enérgica la alimentación y el alojamiento). Yo lo había escuchado por primera vez sobre el año 1989, en una cinta que me grabaron los amigos berlineses de The What… For!, cuando un agosto vinieron a hospedarse en el camping La Ballena Alegre donde yo trabajaba cada verano. Conocí muchas maravillas de freakbeat (entonces lo llamábamos simplemente “pop art”), R&B cafre y sixties pop raro en aquellas cintas. Loot eran unos prendas de pueblo, algo rudos (a juzgar por sus cejas y quijadas), y dos de ellos habían formado parte de The Soul Agents (los que grabaron para PYE, no los de Rod The Mod). Pero la gran conexión de Loot eran The Troggs:  Dave Wright había formado parte de una temprana versión de los segundos, cosa que les granjeó el managerismo de Larry Page (jefe de Troggs y Kinks, etc). “Baby come closer” fue grabada también por los Troggs, pero la versión troglodita es la de Loot. Pura lujuria y odio, con crescendo en el medio y avalancha de feedback incipiente justo después. Cada vez que el cantante masculla lo de “Baby come closeeer” uno no piensa en las palabras gatunas de un amante cariñosón, sino en la amenaza velada de un stalker salido. Tocándosela debajo del tiznado impermeable beige.

6) NOLAN PORTER If I could only be sure / Work it out in the morning (ABC, 1972)

¿Conocen el cliché de “me acuerdo de cuándo escuché esta canción por primera vez”? Pues en este caso es cierto. Me acuerdo: fue en el Capitol Soul Club de Londres, en su primer emplazamiento (Shoreditch), no en Tufnell Park. El año: 1999. Entré por la puerta, todo garboso y arrebatado yo, con un cardado Rod Stewart que quitaba el hipo, y justo entonces sonaban los primeros acordes. Petando. Me precipité como un ostrogodo sobre la cabina del DJ y traté de vislumbrar la galleta pegando la nariz al cristal, pero solo conseguí partirme el cartílago y marearme con el plato giratorio. Le pregunté entonces a mi amigo Will, que se hizo el listillo y procedió a inventarse el nombre (dijo algo aproximado pero no exacto, combinando al tuntún algunos de los verbos y sustantivos: “Be sure you could love me”, o algo así), lo que retrasó varios meses mi adquisición del objeto. Al cabo de un año y medio de bailarlo en cada CSC lo conseguí, por unas 80 libras y ante las atónitas narices de mi amigo Pol Malone, que también iba a la caza. Así que esta es la copia original de ABC (que suena un trillón de veces mejor que la de LP), no la repro de Probe de 1973. Jódanse collectors. Y en cuanto a la canción, ya la conocen: una cosa rarísima y excitante e inclasificable que suena una miaja como el “Gimme shelter” stoniano, pero en 70’s soul híbrido, y con esa elástica línea de bajo. Hitarral y hitacle. Por cierto: jamás he escuchado la cara B. Como lo oyen: no tengo ni idea de a qué rayos suena.

7) THE GENTS Modern time / Angry boys (RCA/Sunrise  1980)

Me gusta todo el mod revival. Desde que tenía 14 años. Todo, incluso Merton Parkas (que eran inmundos) o Squire (que eran unos fifis). Me gusta tanto el mod revival que incluso colecciono mod revival de otros países, en un desesperado e infructuoso intento de continuar con el subidón de mi adolescencia. Esto puede llevarle a uno a toparse con históricos medianías (como Statuto, por decir solo unos) pero también con discos frescos y audaces. Bueno, audaces no. Pero sí frescos. Y pocas cosas hay más frescas que este “Modern time” de The Gents (no el grupo mod de Doncaster) directos desde algún villorrio de Alemania –imposible determinar cuál- y con trompicada cara B incluida, en pleno año triunfal de 1980. Todos los miembros de la banda parecen tener entre 15 y 17 años, todos lucen trajes pavorosos y peinados boicoteables y chapas más grandes que el escudo del Capitán América, y las tonadas son de infarto. Infartito. Ictus tolerable, a decir verdad. El inglés de la letra es algo bantú y el tema no poco infantil, pero eso me trae al pairo (¡es música pop!). Lo que me pirra son todas esas loas a tiempos modernos y chicos enfadados (en busca de dirección por las calles mojadas, bla bla) tan típicas del mod revival. Un estilo ninguneado que produjo música pop tan bonita y torpe como esta.

8) FRANKIE STUBBS Unhinged EP (Rugger Bugger 1995)

Otro single robado. Este de Virgin Records, en Oxford Street (vayan a Mil violines para más detalles de logística delincuente de mi etapa inglesa). Frankie Stubbs era el alma de Leatherface, un grupo de hardcore pop inglés (me resisto a llamarlo “hardcore melódico”, término que parece extraído de un libro sobre cirugía maxilar extrema) que a veces incluso era filo-Oi! (quiero decir que les cantaban a cosas bonitas pero ellos eran unos tajas de pub tremendos) y amigachos de Snuff (otros que tal meaban). Esta es la cara más sensible de Stubbs. En acústico (aunque parece que le esté arreando a las cuerdas con una grapadora) y acompañado solo de su inconfundible voz sol-y-sombresca. Mi hit es, sin la menor duda, “Plebs”, una canción que me conmueve; no les digo más. Jamás he localizado/entendido del todo la letra, pero asumo que va de lo que anuncia el título: de nosotros, la plebe y la turba, y nuestro lacrimógeno paso por este planeta adusto y cruel. Oh: la canción también existe en formato acelerado y ruidoso en el único álbum de Pope, grupo tardío del buen Stubbs. Este single vale un pedo, o debería. No tendrían ni que robarlo, vaya. Muy cheapo.

9) THE SINNERS You ain’t diferent / High risk investment (Amigo 1987)

Nadie recuerda a The Sinners, pese a que en el periodo 1987-1990 se pasaban el día saliendo en Ruta 66. Lo han adivinado: se trata de un grupo sueco de aquella cacareada escena sueca, que tampoco es que produjese las siete maravillas de occidente (Stomachmouths, Nomads, ya saben… Nada como para interrumpir el tráfico aéreo). De todos ellos, los Sinners eran los mejores con diferencia. Tocaban mil palos, como incapaces de decidir qué hacer hasta el último momento: eran pub-rock y R&B, eran Radio Birdman y eran los Dogs, eran unos baladistas pop de campeonato, eran power-pop con trompetas, punks también, eran rockabilly si así se les antojaba… Eran la pera, en resumen. Su mejor álbum es From the heart down, de 1987, y de allí se extrajeron un par de singles, como mínimo. Escojo este un poco al azar, porque todo lo suyo me va, me va, me va. Su look también me chifla ahora, aunque entonces me horripilaba: beisboleras, pantalones elásticos, mullets, pendientes de aro desmesurados, guedejas a lo Guns’n’Roses… Este es un single barato como pocos, y olvidado también. Por eso lo incluyo en esta selección. Para honrar su memoria. Todos juntos ahora, deletreando a berridos: ¡D-I-F-F-E-R-E-N-T!

10) THE SMOKE Have some more tea / Victor Henry’s Cool Book (Metronome 1967)

Cuando yo era niño creía que The Smoke eran alemanes. La línea de investigación que me había llevado a esa apresurada conclusión era que la reedición de It’s Smoke Time! que compré a los 17 (se lo compró mi hermano, a decir verdad, y yo luego se lo gané en un canje bastante desventajoso) era alemán. Pura deducción Holmes, como ven. Con los años descubrí que eran de York, no de Bavaria, y me siguieron encantando. Para mí son uno de los mejores grupos de mod-psych de los 60’s (su alter ego Chords Five lo mismo; y su grupo anterior, The Shots, anda por el mismo camino). Todas sus composiciones eran espléndidas, el copón de memorables, muy pop y rotundas. Todo lo que hicieron es de relumbrón, pero agarro “Have some more tea”, que siempre ha masajeado mi pobre corazón. Este es el single original alemán (eran “big in Germany”, como habrán deducido) en Metronome, con una cara A distinta a la versión UK. Mucho feedback y quiebros, coros ululantes, riffaje Pete Townshend, bravado feromonado y alusiones no muy crípticas a la drogadicción con intenciones lúdicas. Tenso y tremendamente sexy. Mod al 100%. Esta es la única psicodelia válida: la inglesa, y en single. Porque se trata de pop, después de todo. Kiko Amat

Charlie y las Mansonettes

Este es un artículo bastante estrepitoso y faltón que escribí sobre unas cuantas representaciones fílmicas y literarias de la Familia Manson. Para El Periódico. Me reí como un subnormal escribiéndolo, si quieren que les diga la verdad. Quizás se trate de risa contagiosa y a ustedes les haga gracia también.

Como Mansonólogo aficionado me crispa que algunos autores o directorzuelos de series se adentren en el fenómeno sin haber realizado antes aunque sea una ojeada somera a alguno de los dos libros canónicos. Mi crispación se transformó en hilaridad según iba escribiendo esto. Espero que les guste.