Antes del huracán en Murcia, 20 de febrero

Últimamente no paro de encontrarme grupos de lectores que me dicen que vaya a Murcia a presentar Antes del huracán. Cuando digo “últimamente” lo que quiero decir es “una vez”, y cuando digo “grupos de lectores” lo que quiero decir es “un grupo de lectores”. Pero eran seis o siete. Y se movían mucho. Tal vez eran más, incluso.

Por culpa de aquellos jóvenes murcianos, que me asaltaron a la salida del concierto de los Hot Snakes aprovechando que me había quedado temporalmente sordo, mi mente efectuó una vieja progresión de razonamiento que llamo “caja variada de artículos de pirotecnia”. Dícese de cuando alguien lanza una propuesta modesta (una piula) a mi cerebro (la caja de pirotecnia) y en un momento he trazado un plan megalómano de proporciones cesáreas (la explosión en cadena de truenos, fuentes y cohetes en la caja). En mi cabeza, aquel humilde “a ver cuando vienes a Murcia” se transformó primero en “cientos de lectores te esperan en Murcia”, luego en “la gran mayoría del censo de la ciudad exige que vayas a Murcia” y ya al final en “habrá muertos en las calles si no vas a Murcia”.

Todo esto para decirles que voy a Murcia. El día 20 de febrero, miércoles. En la librería Diego Marín, a las 19:30h. Los detalles están en el volador este que he colocado aquí. Me presenta el autor Miguel Ángel Hernández.

Molaría pancarta de bienvenida al salir del vagón de tren. Ramo de flores (lilys blancos, por favor) optativo.

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La canción del viernes #42: CHARLES MANSON “Your home is where you’re happy”

En este comienzo de 2019 he escrito un par de prólogos a libros que me hará mucha ilusión ver publicados. Uno de los dos es el Helter Skelter de Vincent Bugliosi, que he leído (con esta) cinco veces, y que es mi libro de true crime favorito. Indiscutible. Lo sacará en breve Contra Editorial.

Mientras escribía el prólogo he vuelto a escuchar el repertorio musical de Charlie. Es cierto, no era PF Sloan, y sufría de ese tic rumbero que consiste en aporrear la caja de la guitarra compulsivamente, como si pidiese orden en una reunión de borrachos, pero tenía un par de tonadas que no estaban mal.

La gente suele recordar las célebres que versionaron los Beach Boys o Guns’n’Roses o Marilyn Manson, pero mi favorita siempre ha sido esta, “Your home is where you’re happy”. La escuché por primera vez a los diecinueve años o así, en el Creator de Lemonheads (su versión sigue encantándome). Era la “lenta” del álbum.

Es una canción muy fácil de cantar, y la letra es de una simplicidad pegajosa. Quizás por ello es una canción que he canturreado mucho a lo largo de mi vida. La cantaba diariamente en la camara frigorífica del McDonald’s de Hanway St., en 1996, mientras realizaba la rotación de stocks (con la napia congelada), caja de burger patties arriba y abajo. Y luego, una década después, se la canté a mis hijos recién nacidos mientras les cambiaba los pañales o, en modo nana, intentaba sin éxito que se durmiesen (un hecho que espero no conozcan de segunda mano y mal contado, pues suena positivamente psycho).

Qué quieren que les diga: es una bonita canción. Y memorable, ya lo he dicho.

Huracán de intensidad 6 en Sant Boi previsto para el 13 de febrero

Me voy p’al pueblo. Charlaré de ese libro que surfea desaconsejablemente sobre el zeitgeist, cogiendo las olas de cara: Antes del huracán. Lo saqué en abril del 2018 pero el muy perro se resiste a morir, como un villano de Peckinpah.

¿Dónde estaré? En Sant Boi, peñita. A las 18:30 de la tarde en la biblioteca Rubió i Balaguer, con motivo del Club del llibre. No he dicho el día: miércoles 13 de febrero.

La entrada es libre, el camino fácil, the Ferrocatas way. Espero verles allí.

La sexta

Resultat d'imatges de makes jack a dull boy

Si me ven por aquí menos de lo acostumbrado, no se inquieten. Se trata simplemente de que estoy en uno de los once tipos de soledad de los que quizás hablaba Richard Yates: escribiendo la SEXTA. Novela. Utilizaría el verbo “terminando” pero me da gato. Les contaría el argumento pero me da gato. Dejaría caer el título (provisional) pero me da gato. Etc.

¿Por qué cojones nos lo cuentas, entonces?, se preguntarán ustedes. Supongo que para que no me revienten la puerta los bomberos, creyendo que me estoy descomponiendo con putrefacta parsimonía en el interior del despacho, o efectuando una regresión hacia un estado prehistórico, como aquel personaje de “La habitación cerrada”, de Lovecraft y Derleth.

Ya les contaré. Cuando termine la maldita cosa, no antes.

La clase equivocada: una charla (y playlist) sobre el Exit Photography Group

Será en La Virreina Centre de la Imatge. A las 19h del martes 29 de enero.

Kiko Amat conversará con Valentín Roma sobre el Reino Unido durante el periodo 74-79 y algo más allá. La victoria de Margaret Thatcher en 1979. “Labour isn’t working”. ¿Fue Callaghan de veras el peor Primer Ministro en 200 años? Whitechapel. Tower Hamlets. Glasgow. Vacaciones en Butlins. Brixton. La cola del paro. Everton, Liverpool. Squatters. Teds. El Ulster. Nazis. Antinazis. Disturbios callejeros. “Living with unemployment” y “The Boiler”. Oi!, punk, anarcopunk, disco, pospunk. “The kids from all around“. RAC. ANL. Cable Street. Enoch Powell. 2-Tone. “I’m an upstart” y “War on the terraces” y “In for a riot”. Del Winter of Discontent 1978 a Greenfell tower 2107. Y sobre las actividades del Exit Photography Group: Nicholas Battye, Chris Steele-Perkins (autor de uno de mis libros de fotografía favorito: Teds) y Paul Trevor.

Vengan, y luego vean la exposición, que es la pera.

Ah: también he confeccionado una playlist homónima de canciones anglo-irlandesas favoritas de 1973-1981 (más o menos; creo que me he saltado la acotación con los Blades).

La canción del viernes #41: MINERAL “&serenading”

Me gusta esta canción. Me va bien para escribir. Tiene ese rollo llorón/épico que me resulta útil (de fondo) al hacer novelas. De ella me gusta especialmente el estribillo final, machaconcete, de “of the driving snow that drives me home to you“. Es emo 90’s, de segunda división ambiciosa. No tengo problemas con las segundas divisiones. Ni con las terceras. Escuché bastante el Endserenading a finales de los 90, cuando dejaba de estar tocado. Me elevaba. Le sigo teniendo cariño a todo ese rollo autoconsciente y lacrimoso y de gran baratura épica.