Huracaneando pt.4

Siguen apareciendo reseñas y entrevistas sobre mi quinta novela, Antes del huracán. Mis promociones siempre se extienden hasta el infinito y más allá.

Esta de acá es de la eficacísima y profunda Miriam Cano, para La Jornada, un semanario de los míos. La entrevista es una de las buenas. Es en catalán.

Esta d’acó apareció en El Asombrario, de Público, otro periódico de los míos, y me la hizo el entusiasta y excelente lector Carlos Madrid durante mi primera visita de promoción. Es en castellano.

Y entonces, no se me vayan a la ducha aún, está esta reseña-entrevista muy laudatoria y estupendamente bien construida que ha hecho Esteve Plantada para Nació Digital. Es en catalán y, corcho, está requetebien y dice cosas sensacionales de la novela y el autor (agradecío, Esteve).

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CARLOS BUSQUED: “Me ofenden los tipos felices que escriben novelas”

El argentino Carlos Busqued es uno de los pocos escritores en español que, en mi canon, mantiene el estatus de super-favorito perenne. Me encantó Bajo este sol tremendo (Anagrama, 2009), y me ha chiflado Magnetizado (Anagrama, 2018).

En el capítulo de extrañas coincidencias y fenómenos paranormales y serendipia a go-gó apuntarles que ambos hemos presentado libros sobre locos que matan, o enloquecen, en el año 1982. Y en los dos libros, escritos con un océano de por medio, se dicen algunas cosas similares. Sobre la normalidad, y la chifladura, y la alienación, y las madres. Chócala, Carlos.

Y a mí también me ofenden personalmente los tipos felices que escriben novelas. Solo están ocupando espacio vital. Shit or get off the pot, que dicen los americanos.

¿Que por qué les cuento todo esto? Porque he entrevistado a Busqued para El Periódico. Y es una charla fetén. Léanla y compren sus dos libros, en el orden que prefieran.

 

Antes del huracán: la quinta novela de Kiko Amat

Después de dos años encerrado en una habitación, en pijama, de venderme casi toda una colección discográfica y una motocicleta para mantener la escritura, y de volverme medio tarumba, al fin puedo decirles que -trompetas imperiales- mi quinta novela está acabadísima y en proceso de maquetación.

Se llama Antes del huracán. Saldrá el 4 de abril del 2018. En Anagrama, cómo no, y en Narrativas Hispánicas (creo que he sido ascendido de punk rocker pedorrero a Autor Serio, pero no estoy muy seguro). Me encantaría colgarles la portada, que queda sensacional, pero estamos trabajando en ella ahora mismito.

Habrá presentación en librería y todas esas cosas, así como via crucis santjordístico y acto en la periferia, pero eso ya se lo contaré cuando llegue el momento.

De momento pueden leer la sinopsis de contraportada. Es mi mejor libro.

“Año 2017. Curro lleva veinte años internado en el hospital psiquiátrico Santa Dympna, en Sant Boi de Llobregat, por un grave brote de locura homicida. Pero Curro está harto de ser un enfermo mental, quiere escapar de allí y necesita un plan. Para ello nada mejor que su fiel Plácido, mayordomo de plastrón almidonado y calva reluciente, citador patológico de Churchill y persona capaz. Mientras amo y sirviente, unidos por un juramento, traman su huida, el lector empieza a descubrir el pasado terrible que acabó con la cordura del protagonista.

Es 1982 y Curro, un niño frágil de 12 años envuelto en tics y fobias, lucha por superar los traumas de su vida: la demencia del abuelo, el misterioso afán atlético de su padre, la obesidad de su madre, los puñetazos con su hermano y el abuso de los matones locales. Curro y su mejor amigo Priu –desgarbado, precozmente hirsuto, un genio-, nerds originales, raros de nacimiento, sobreviven como pueden en el extrarradio urbano, tierra de gente normal. Hasta el día en que estalla el huracán y todas las mentiras, todos los secretos, acumulados en la familia y en el pueblo, destruyen su mundo para siempre.

Antes del huracán es una novela triste e hilarante que habla de ser distinto, y estar jodido, en un pueblo de la periferia barcelonesa. Kiko Amat combina en su quinta novela melancolía y humor para explorar los caminos que llevan de la rareza al delirio. Una inolvidable historia de locura, familia, clase obrera y amistad en el paisaje deshecho del exrtrarradio -cemento, espiguillas, descampados, torres eléctricas y calles sin asfaltar- con los años ochenta, la guerra de las Malvinas y el Mundial ‘82 de fondo”.

 

Kiko Amat entrevista a TIM O’BRIEN

Me gusta entrevistar a mis héroes y mis betters. Tim O’Brien es uno de mis escritores y bípedos vivos favoritos. Esta entrevista la hice hace nada con ocasión de la traducción española de Persiguiendo a Cacciato (Contra, 2017), otro de mis libros de cabecera. Vietnam (y lo que hacen los hombres en tiempo de guerra) es otra obsesión mía, así que todo encaja de perlas.

Pueden leerla en Babelia de El País. Escribir esto, y charlar con O’Brien, fue uno de los placeres del año 2017. Oh, claro: en este link.

Billy Childish y Kiko Amat hablan de JOHN FANTE

https://www.anagrama-ed.es/uploads/media/portadas/0001/16/c28e68c3302dc675a8ea148a2665f16e8e2ab544.jpeg¿Pues no se me olvidó decirles lo de este prólogo? El gran BILLY CHILDISH y yo mismo estuvimos de charla -via Skype; vean foto adjunta allá abajo- para celebrar la vida y óptica del escritor favorito de ambos: JOHN FANTE. Dicha charla aparece en formato íntegro en la presentación de esta flamante versión de la Tetralogía Bandini que recién ha publicado Anagrama en la nueva colección Compendium.

Son, naturalmente, las cuatro novelas que protagoniza Arturo Bandini: Camino de Los Ángeles; Espera a la primavera, Bandini; Pregúntale al polvo; Sueños de Bunker Hill.

La charla entre Childish y el menda empieza tal que así:

Lo primero que me gustaría que me contaras, Billy, es cómo entraste en el mundo de John Fante y a través de quién.

Veamos. Por aquel entonces yo estudiaba en la St. Martins School of Art, en Londres, en el año 1980. Peter Doig (un amigo pintor que estaba en mi mismo curso) y yo teníamos gustos muy parecidos en todo: pintura, libros, rock’n’roll… Este mismo amigo, que ahora es un artista muy famoso, me pasó un libro de un tal Charles Bukowski que me gustó bastante, así que fui a una pequeña librería alternativa que había en Covent Garden y empecé a buscar más libros del mismo autor. Tenían un par de copias de libros suyos en Black Spring Books, y también una copia de Pregúntale al polvo de un tal John Fante. Que, como ya sabes, llevaba la famosa introducción de Bukowski. Lo que yo solía hacer en aquella época para decidir qué me gustaba y qué no era ir pasando alfabéticamente por la sección de narrativa, ir cogiendo libros al azar y leer el primer párrafo a ver qué tal, para luego devolverlos a la estantería si no me acababan de convencer. Ocasionalmente leía más de un párrafo y acababa comprándolos. Eso fue lo que sucedió con Pregúntale al polvo. Creo que me lo leí casi entero en la bañera, una vez hube llegado a casa.

vlcsnap-2017-06-28-17h17m47s267¿Qué edad tenías cuando sucedió todo eso?

Diecinueve o veinte. En 1977 tenía diecisiete años, así que en 1980 ya habría cumplido los veinte. Soy disléxico, y siempre he tenido problemas con la lectura y la escritura. En aquella época yo trataba de escribir poesía, pero Pregúntale al polvo fue el libro que me hizo pensar que quizás también podría intentar escribir prosa, ya puestos. A lo mejor era un delirio mío [ríe], pero sentí que sí, que podía hacerlo. Para decirlo de un modo clásico: Fante me inspiró a escribir piezas de prosa. Lo que me encantaba del trabajo de Fante era sobre todo el aspecto cómico. Al poco tiempo leí también Espera a la primavera, Bandini. Bukowski me había inspirado, no lo niego, especialmente en cuanto a la poesía: me había mostrado cómo expresar cosas que yo no tenía ni idea de cómo expresar. Lo malo de Bukowski era que siempre daba la impresión de ser la estrella de una película de serie B. Había leído demasiado a Hemingway, está claro. Ese postureo de tipo duro es lo que menos me gustaba de él, incluso hoy, y creo que lo mismo le sucede a otra gente. Les causa rechazo su palabreo fardón. No me gustaba esa pose de Marlowe que se llevaba. ¿Quién escribió lo del Marlowe ese? ¿El detective duro de las novelas?

Raymond Chandler.

Ese. Veo ahora que Bukowski se fijaba mucho en Raymond Chandler, además de en otros autores del mismo estilo. Hard-boiled. Se nota en ese rollo serie B que te comentaba. Asimismo, nunca vi nada de eso en Fante. Leías sobre Arturo Bandini y te parecía estar mirando una película de Laurel y Hardy. Fante te está describiendo la clase de idiota que es ese fulano, Bandini, y la estupidez que está a punto de realizar, y tú como lector quieres que no la haga, del mismo modo que quieres que Laurel y Hardy no se metan en líos. Bukowski, por el contrario, te va a decir que todo el mundo es idiota, pero que él es un tío listo. Él es quien mola, quien sabe de qué va todo. Esa es una gran diferencia entre los dos autores, Fante y Bukowski, que alguna gente no ve. Por eso me parece tan interesante que Bukowski, quien supuestamente era un gran fan de Fante, no pillase la increíble fragilidad que desprenden los escritos del segundo, la que pone en boca de Bandini. Un chico con muchos defectos, Bandini, bombástico y bocazas, presuntuoso, muy ambicioso también, aunque a la vez siempre parece quedarse corto a la hora de realizar esas ambiciones. Creo que todo eso es encantador, hace de él alguien muy cercano. Dicho esto, con los años trabé amistad con Dan Fante, el hijo, y me contó que John no era así ni por asomo [carcajada]. Que el tío era un completo gilipollas. Me dijo: “John era un miserable, Billy”.

[La conversación continúa durante un buen puñado de páginas.

Compren, yo se lo ordeno, este espléndido pack Fante con prefacio flipante]