Cosas Que Leo #151: CÓMO VIVIR, O UNA VIDA CON MONTAIGNE EN UNA PREGUNTA Y VEINTE INTENTOS DE RESPUESTA, Sarah Bakewell

“Montaigne también tenía su propia vena antiintelectual. Sentía que la única esperanza para la humanidad residía en la sencillez e ignorancia de los campesinos. Ellos eran los auténticos filósofos del mundo moderno, los herederos de los sabios antiguos como Séneca y Sócrates. Sólo ellos sabían cómo vivir, precisamente porque no sabían demasiado de nada más. En este sentido, volvió el culto a la ignorancia: una bofetada en el rostro de Pierre.”

Cómo vivir, o una vida con Montaigne en una pregunta y veinte intentos de respuesta.

SARAH BAKEWELL

Ariel, 2011

399 págs.

Traducción de Ana Herrera Ferrer

Cosas Que Leo #10: ASCENSO Y CAÍDA DE ADÁN Y EVA, Stephen Greenblatt

Adán y Eva Greenblatt

“Adán intenta explicar el problema a Rafael. Comprendo, dice al arcángel, que ella es la inferior. Sé que, aunque los dos hemos sido hechos a imagen de Dios, yo me parezco más a él que ella. Entiendo que se supone que estoy y debo seguir estando por encima de ella. Pero cuando me acerco a sus hechizos, confiesa, la versión oficial deja de parecer verdad. “Me parece tan perfecta / y en sí misma tan cumplida” (8:547-548) que, si acaso, es ella la que parece superior.

La respuesta del arcángel -frunce el ceño y aconseja a Adán que tenga más autoestima- no es muy útil. (Ese tipo de respuestas nunca lo son). ¿Cómo podría un ángel comprender a un ser humano que está profundamente enamorado? Rafael advierte a Adán que no sobrevalore el mero placer sexual, un placer, dice irónicamente, que ha sido otorgado a los cuadrúpedos y a todos los demás animales. Adán responde con mucha dignidad que lo que justifica los sentimientos que ha intentado describirle no es solo lo que sucede en el tálamo, aunque lo considera con bastante más devoción que la que da a entender el comentario del arcángel. Lo que tanto le encanta de Eva es más bien, dice, “la gracia que acompaña a todas sus acciones, / son esos mil honestos atractivos” que caracterizan una unión perfecta, “que hacen de ambos una sola alma”. Su amor, la unión íntima, física y espiritual con su esposa, borra la sensación de superioridad a la que sabe que, como varón, se supone que debe aferrarse. Antes bien, siente un vínculo irresistible “que hace de ambos una sola alma” (8:604).

En las palabras de Adán hay un rechazo implícito a la línea oficial o, cuando menos, una cortés pero firme indicación de que el arcángel y su cohorte celestial tienen una concepción imperfecta de la experiencia humana. En efecto, el primer hombre de [John] Milton se permite preguntarse, dada la torpeza del ángel, cómo será la experiencia sexual angélica. “¿No aman los espíritus celestiales?”, pregunta a Rafael. “¿Cómo demuestran su amor? ¿Con sus miradas solamente?”. Rafael hace algo extraordinario, al menos en un ángel: se ruboriza. “Que te baste saber que somos felices”, contesta, y que sin amor no hay felicidad” (8:620-621). Como un padre que no sabe nunca cuándo ha dicho lo suficiente, continúa intentando ser explícito y técnico, y dice no sé qué de que no tienen membranas o “barreras exclusivas”. Luego reportándose y señalando lo tarde que se ha hecho y que el sol está a punto de ponerse, se va volando de vuelta al cielo”.

Ascenso y caída de Adán y Eva

STEPHEN GREENBLATT

Crítica, 2018 (publicado originalmente en inglés como The Rise and Fall of Adam and Eve, 2017)

No ficción.

358 págs.

Traducción de Juan Rabasseda.