8 sólidas razones para jalear Blunt Talk (una mini-charla con JONATHAN AMES)

https://pmcvariety.files.wordpress.com/2015/08/blunt-talk-tv-review-starz.jpg?w=670&h=377&crop=1El escritor y guionista Jonathan Ames (Bored to death, ¡Despierte, señor!) habla en exclusiva para [Kiko Amat] sobre su última serie para la cadena Starz, Blunt Talk. Una chisporroteante oda cómica a la fraternidad, a saber caer de pie y al optimismo ante las trompadas. Protagoniza Patrick Stewart -profesor (Xavier) y capitán (Picard)- aquí en el papel de Walter Blunt, un presentador inglés en pleno defenestre espiritual y laboral que pugna por respirar en el hostil mundo de los noticieros yanquis. Y dirige Seth McFarlane, de Family Guy y American Dad.

1) Amor al prójimo

“Hay escritores que parecen detestar a la gente y escritores que la aman. Parece una simplificación excesiva, pero mi enfoque es ser cariñoso con mis personajes, y que los personajes sean amables los unos con los otros. No de una manera azucarada o sentimental, espero, sino de la forma en que la mayoría de nosotros lo refleja en la vida real: amamos a nuestros amigos y familias.”

2) Exaltación de la otredad y la rareza

“Todos estamos confundidos. Trato de no juzgar a mis personajes por sus defectos, pues son los que los hacen humanos y reales. Todos somos intrínsecamente diferentes. Todos somos el “otro”. Nos presentamos a nosotros mismos como “normales”, pero en el fondo todos luchamos con nuestra identidad y nuestro lugar en el mundo.”

3) Incluye chistes guarros…

“La comedia es mi prioridad, me gustan la astracanada y los trucos cómicos tradicionales. Mi objetivo es entretener a la audiencia. Trato de mezclar cosas, como una pieza de música clásica: lento, rápido, silencioso, atronador… Hay momentos de ternura, diálogo rápido, humor físico e imágenes divertidas. Todo tipo de cosas pueden hacer una escena divertida: la situación, el diálogo absurdo, el aspecto físico… Me gusta el humor guarro, pero intento no usarlo con demasiada frecuencia (mucha gente no lo considera divertido). Una regla de oro que tomo prestada de Oscar Wilde: “La brevedad es el alma del ingenio.” Hay que saber cuándo terminar una escena; es como marcharte de una fiesta. Si te quedas demasiado tiempo pierdes la comedia y la audiencia”.

4) … pero también melancolía y dolor

“Incluso gozando de comodidades materiales, la vida es difícil. Somos una especie compleja (aún en evolución, supongo) y nos creamos un montón de problemas, para nosotros mismos y para la sociedad. El dolor en la vida parece venir de nuestra propia visión de las cosas, de percepciones erróneas. Todos luchamos para encajar con nosotros mismos, con el mundo. Soy parte del confortable mundo occidental y llevo una vida fácil, pero todavía me las arreglo para hacer de esto una lucha confusa y dolorosa”.

5) Corazón de Albión

“Sí, soy bastante anglófilo. Este show en particular, debido al elenco, se basó en mi experiencia al escribir ¡Despierte, señor!, y el libro a su vez salía de mi amor por PG Wodehouse, que es un claro síntoma de mi anglofilia. Y uno de los grandes humoristas británicos (si no el mayor) del siglo XX.”

6) La amistad entre caballeros

“Me doy cuenta de que escribo mucho sobre amistad, incluyendo la que existe entre una persona más joven y una mayor. Lo del caballero y el escudero deriva de Don Quijote, una gran influencia para mí: ese dúo: el soñador y el encargado del soñador, y el amor que los une.”

7) Walter no tira la toalla

“Walter Blunt está en un punto bajo cuando comienza Blunt Talk, pero no se halla en completa decadencia. Todavía tiene fuerza para luchar. Es una historia icónica: fallar y luego levantarse. El Fénix y todo eso. Muchas historias van de una persona que pierde el norte. Toda la obra de Bukowski habla de disolución y locura, y de sobrevivir a pesar de eso. Siempre es bueno comenzar un personaje desde el fondo y luego verlo trepar hacia la salida. Todos nos identificamos con eso”.

8) Lo malo acaba bien

“No me interesa escribir una historia sin posibilidad de redención”.

(Escribí esto, y hablé con Jonathan Ames en exclusiva, hace año y medio, para el suplemento de un periódico que al final no lo publicó. Malaguanyat, que diria mi madre. Así que se lo recupero aquí para ustedes. Casi todo lo que me gusta del mundo está en Blunt Talk)

La extraña pareja

https://i0.wp.com/www.ellibrepensador.com/wp-content/uploads/2014/02/El-acompanante-de-Jonathan-Ames-195x300.jpgJonathan Ames, novelista y creador de la serie Bored to death, tardó casi diez años en publicar su segunda novela. Los diez años fueron, presumiblemente, el tiempo que necesitó el pelirrojo neoyorquino para zafarse del mal fario y desazón de su debut, I Pass Like The Night. También para destilar lo que acabarían siendo los motivos clásicos Ames: la amistad entre caballeros en apuros y la identidad sexual confusa, ambos contados con humor melancólico y sobriedad narrativa.
El acompañante habla de un tema clásico: la chocante pareja masculina. Tipo caótico y amoral se ve obligado a convivir con tipo inmaculado y canónico. Aquí, Louis Ives es un ex-profesor algo carroza, con gusto por los blazers y las novelas de Scott Fitzgerald, pulcro y algo sosomán, cuyo único hobby fuera de la ley es un indomable fetiche por la ropa de mujer y los transexuales. Cuando lo despiden del colegio donde daba clases (por probarse el sostén de una compañera), Louis termina en casa de Henry Harrison, decano ex-actor y dramaturgo de boquilla, gentleman misógino sin un céntimo y bohemio excéntrico, que le enseñará a colarse en la ópera, acompañar en sociedad a momias millonarias y vivir con una mano delante y otra detrás en el New York burgués.
Este es un libro añejo, pese a haber sido escrito en 1998: empieza citando a Cole Porter y continúa en férrea línea recta (sin flashbacks dignos de mención, sin trucos literarios modernos) a través de la trama. No hay grandes golpes de efecto ni conclusiones vitales. Es una novela picaresca, llena del humor autoflagelatorio de Ames, fundada en la tensión y la atracción Louis-Henry. Una atracción mentor-alumno o, más aún, entre hombres que se agradan al modo heterosexual. Louis y Henry se meten en apuros wodehousianos (su siguiente novela, ¡Despierte, señor!, sublimaría la influencia Wodehouse), se distancian y acercan cíclicamente, mientras cada uno busca distracciones por su cuenta: Louis encamándose con travestís y dudando de sus gustos sexuales (aunque no parece que quepa duda sobre cuáles son), Henry pegando la gorra en la alta sociedad, bailando Cole Porter en solitario y lavando sus camisas en la ducha. Don Quijote y Sancho Panza en gabardinas blancas. El Gran Gatsby y La Extraña Pareja, solo que con varias decenas de queens en la mezcla. 375 páginas que pasan como un suspiro, como una sonrisa. Pam, y ya lo has terminado.

El acompañante
Jonathan Ames
Principal de los Libros
375 págs.
Traducción de Azahara Martín

(Artículo publicado previamente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 2 de julio de 2014)