MARTIN NEWELL (CLEANERS FROM VENUS): “La fama es un vestido que no le queda bien a todo el mundo”

He publicado en El País una pieza entrevistante con uno de mis músicos favoritos y faro en lo espiritual, Martin Newell, de Cleaners From Venus. Me encanta este artículo; espero que les encante a ustedes también y que sirva para difundir su palabra.

En unas semanas colgaré la charla entera, que fue tremendamente didáctica y cachonda y extensa y amplia.

Compren sus discos (por su bien). Y que viva Wivenhoe!

MICK GEGGUS (COCKNEY REJECTS): “¿Por qué el puto rock’n’roll tiene que ser tan serio?” (2013)

My holidays: Mick Geggus of the Cockney Rejects - NZ Herald

Siempre he sido fan de los Cockney Rejects. O “cuckni”, como se les conocía en mi pueblo natal (donde eran más populares que Elton John). Incluso en (mi) barbilampiña adolescencia mod me pirraban “Bad man” y New song”: compré el single (una de las grandes dobles caras A del punk rock) y lo escuchaba a todas horas. Me emocionaba “Bad man”; me emociona aún, de hecho. En muchos sentidos su sonido me parecía y parece aún más cercano a The Jam, Rudi o The Purple Hearts (mod ochentas musculoso, punk pop nuevaolero) que al elemento más limitado del Oi! (no es una teoría tan implausible; en muchas fotos de época se ve a Stinky Turner con camiseta de The Jam; aunque también de Nazareth, ahora que lo pienso). Los Rejects, en todo caso, eran divertidos, ruidosos, feroces, nada sospechosos de afiliaciones mefíticas (se zurraron más de una vez con neonazis de grada), insultantemente jóvenes (Stinky Turner empezó a cantar con la banda a los quince, menor de edad perdido), más de barrio que el Centro Social de Marianao y desde luego, en lo musical, los melódicos del género.

Realicé esta entrevista con Mick Geggus, guitarra y fundador de la banda, en el año 2013, cuando se estrenó East End Babylon, el documental sobre ellos. La realicé por fanatismo y amor al arte, y por alguna razón nunca vio la luz. Así que van a leerla en primicia, suertudos lectores.

Tras ver East End Babylon lo de los Sex Pistols parece una película Disney. Lo tuvisteis más jodido que el resto de grupos punks, quizás más que cualquier otra banda del período.

Obviamente lo tuvimos peor que la primera ola de punks de escuela de arte; ellos hacían posturitas y posaban y jugaban con temas violentos que estaban a kilómetros de distancia de la realidad de sus vidas de clase media, mientras que nosotros estábamos familiarizados con la violencia de una forma u otra desde edades tempranas. Era una parte cotidiana de venir de donde veníamos. Estoy totalmente en contra de la violencia innecesaria, pero en aquella época de nuestras vidas era necesaria a menudo, qué puedo decir. Ni lo apruebo ni lo rechazo, pero sigo estando orgulloso de la forma en que nos mantuvimos unidos y guardando las espaldas de los demás, compartiendo un vínculo que continúa hasta hoy.

Cockney Rejects - Discography

Vuestra historia está llena de errores de juicio. Salir en Top Of The Pops cantando el himno del West Ham, por ejemplo, casi acaba con vuestra carrera (e integridad física). ¿Haríais las cosas de otro modo hoy?

¡Por supuesto que lo haríamos de otro modo! Además de ser un producto de nuestro entorno, también éramos un producto de la época, y el prejuicio de clase abundaba en la industria de la música en ese momento. A menudo sentíamos (a veces correctamente, a veces no) que mucha gente, especialmente en los medios, nos miraba por encima del hombro, y eso nos cabreaba un montón. Si combinas juventud, temperamentos irritables, resentimiento de clase y un montón de bebidas alcohólicas y hierba, lo que obtienes es una mezcla de lo más volátil. De ahí lo de Top Of The Pops. Tuvimos peleas en cada concierto desde aquella aparición. No fue una gran idea.

Otras bandas del llamado Oi! sonaban igual de rabiosas, pero vosotros parecíais ser los únicos que lo pasaban bien. En el material de archivo se os ve como niños en plena jarana (hasta que se torció la cosa, quiero decir).

Lo pasamos en grande. Nos mofábamos de todo lo que se movía y arrastraba, incluso de nosotros mismos. ¿Cómo puedes no divertirte tocando la guitarra y dando botes en un escenario? Todavía me siento así cada vez que toco. También debes recordar que esta banda nunca se consideró Oi!. Éramos, simple y llanamente, una banda punk.

Una cosa que me encanta de los Rejects es que parecíais tener a todos los semanarios musicales en contra. La prensa de clase media os detestaba.

Mientras que la mayoría de las bandas se conformaban con recibir órdenes de compañías discográficas y se sentían tan privilegiados por que les ofreciesen una entrevista que estaban dispuestos a tragar con cualquier mierda y abuso de la prensa, nosotros éramos el polo opuesto. Nuestros padres nos habían educado para no tragar mierda de nadie. ¿Porque deberíamos soportarla de unos cuantos periodistas amargados?

CockneyRejectsSoundsEn el filme tu hermano y tú afirmáis que erais apolíticos, y que lo único que pretendíais era poner al West Ham en el mapa. Pero por narices teníais que tener alguna visión política, aunque fuese mero anti establishment, o rabia de clase.

Éramos apolíticos y punto. Nos hicieron pregunta estúpida tras pregunta estúpida sobre lo que considerábamos un tema totalmente aburrido, y siempre dábamos la misma respuesta: ¿Por qué el puto rock’n’roll tiene que ser tan serio? Si Joe (Strummer) y compañía querían pontificar y predicar, buena suerte, pero eso no era para nosotros. Tal vez las clases medias angustiadas sufrían algún tipo de auto culpabilidad que tenían que sacarse del pecho, pero nosotros no sentíamos esa carga. Y en cuanto a detestar a la policía, si tu pregunta iba por ahí, no era algo motivado políticamente. Los odiábamos porque era intrínseco en nosotros. Desde el nacimiento sabíamos que eran el enemigo, además de los hijos de puta que nos llevaban a comisaría.

Fútbol. Como deporte-escéptico, lo cierto es que no le veo el atractivo a la cosa. ¿Podrías darme algunos consejos prácticos para apreciarlo?

En aquella época el fútbol era el deporte definitivo de la clase obrera, totalmente irreconocible hoy en día. No se parecía en nada a esa máquina de dinero actual, cuando es una moda y un negocio, nada más. Las clases medias lo han tomado; ex seguidores de clubs de rugby y ejecutivos de bancos afirman que son fanáticos del fútbol de toda la vida. Mis cojones. Me gustaría verlos durante horas bajo la nieve en una grada helada en enero de 1977, por decir un año, para un pésimo partido de segunda. Imposible. Ahora el fútbol se ha convertido en una moda, una cosa del zeitgeist, si quieres llamarlo así, y parece que si no “amas” el fútbol ya no eres un enrollado. Pero no se trata de ser enrollado o no. El West Ham United nace de pertenencia, familia y tradición. Es un amor incondicional, o lo entiendes o no. Lo que seguro que no puedes hacer es comprarlo.

Sobrevivisteis a muchos ataques, pero no a aquella emboscada televisiva (donde os acusaron de ser de extrema derecha) y el posterior veto del ayuntamiento londinense, que os impidió tocar en la zona durante una temporada.

Una época horrible. ¿Por qué aquellos llamados “progresistas” de clase media estaban tan empecinados en destruir a un grupo de niños de clase obrera? ¿Acaso no éramos exactamente el tipo de gente que deberían estar defendiendo? Era una cuestión cosmética. Aquellos tíos eran venenosos, egoístas cabrones y presuntuosos que deberían agachar la cabeza de pura vergüenza por las mentiras que contaron sobre la banda. Los odiaré hasta que muera.

Por otra parte, sí habían algunos elementos inquietantes en los márgenes del Oi! Algunos de los cuales aún deben cojear tras la tunda que les metisteis en la batalla campal del Cedar Club, por cierto.

Siempre he detestado a esos cabrones y todo lo que representan. No voy a perder el tiempo aquí discutiendo sobre esos elementos, es un desperdicio de tiempo y espacio. Pero ten la seguridad de que en el Cedar Club les metimos tal somanta de palos que los que aún pululan por el planeta lo recordarán hasta el final de sus días.

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¿Cuál es tu opinión sobre los graves incidentes de Southall en 1981 entre jóvenes asiáticos y el público, mayormente skinhead, de aquel concierto Oi!?

Yo sabía que algo malo iba a suceder en Southall, y traté de advertir a ciertas personas de que aquel concierto era una mala idea. Había sucedido no hacía mucho lo de Blair Peach en una manifestación antinazi [un manifestante asiático murió en manos de la policía], y las cosas estaban calientes. Por desgracia, nadie me escuchó, y un puñado de agitadores políticos (tanto de izquierda como de derecha) capitalizaron la situación y crearon lo que querían, un puto motín racial. Conozco a algunos de los chicos de las bandas implicadas, algunos de ellos siguen siendo buenos amigos más de treinta años después (como The Business), y te aseguro que eran sólo niños sin un miligramo de politización en sus cuerpos. Los utilizaron como carne de cañón (junto a otro montón de niños asiáticos) para impulsar una determinada agenda política. ¡Y te preguntas por qué odio la política!

Es innegable, insisto, que algunas bandas del Oi! tardío eran sospechosas. Y el fiasco de Nicky Crane, célebre miembro de Blood & Honour, apareciendo en la portada del recopilatorio Strength Through Oi!, no ayudó.

Como he dicho antes, no desperdiciaré espacio de esta entrevista hablando de esos tipos. Sé que algunos de los gilipollas que mencionas estaban involucrados en mierda de extrema derecha, pero nosotros ya estábamos a un millón de millas de todos ellos, tocando heavy metal del bueno.

Cockney Rejects 3 | POP ROCK PHOTOS

Ahora que lo mencionas, ese renacimiento como banda heavy resulta aún desconcertante.

No hay motivo para el desconcierto. Yo mismo, Jeff y Vince éramos fans del rock y el metal durante años, antes de que comenzara el punk. El primer álbum que compré fue Led Zeppelin II, seguido por el primer álbum de Queen. Compaginábamos cosas de Sabbath, Nazareth, Joe Walsh, Aerosmith y ZZ Top con cosas de punk, cuando llegó. Era todo música fuerte de guitarra. Para nosotros, el buen rock y el buen punk eran lo mismo. Además, si hubiésemos sacado otro álbum punk de relleno, sin creer ya en ello, hubiésemos sentido que estábamos estafando a los fans, algo que no estábamos dispuestos a hacer. Bandas como Pistols y Damned no supieron crecer y experimentar; por eso murieron. The Clash evolucionaron hacia el art-reggae, y habría sido un timo si hubiesen continuado regurgitando punk de segunda que, además, nunca iba a igualar la calidad de sus primeros discos, y lo mismo sentimos nosotros. Es solo que nos decantamos hacia lo que nos vino naturalmente: el metal. Esos álbumes, por cierto, están a punto de ser reeditados en una caja remasterizada que saca Cadiz Music. Estoy orgulloso de ellos.

Has mencionado a otras bandas punk. ¿Qué grupos te gustaban más en la época?
Sham 69 estaban bien, pero no me gustaba ninguno de los demás grupos de nuestra época. Lo que sí que nos encantaba era la primera ola: Pistols, Clash, Stranglers, Generation X… Me daba igual si sus credenciales de clase trabajadora eran un poco endebles, escribían grandes canciones y punto. Y por supuesto, nos encantaba todo el rock duro, como te decía antes:  los primeros Queen, Led Zep, Van Halen, Aerosmith … Siempre nos había gustado. Para nosotros todo era gran rock’n’roll. No distinguimos entre los dos.

Jimmy Pursey, de Sham 69, y Gary Bushell, vuestro manager. Dos viejos compañeros de viaje de los Rejects, solo que con carreras chocantes. Uno terminó de bailarín, el otro de columnista monárquico.

Jimmy era un chaval majo, de pueblo, de clase media, con mucha jeta y mucha ambición, quien creó una buena banda que a la vez no estaba preparada para toda la mierda (fútbol, ​​nazis, skinheads) que cayó sobre ellos. Finalmente los destruyó y Jimmy perdió contacto con la realidad a pasos agigantados. Sin embargo, siempre tuvo un buen corazón, y todavía le estoy agradecido por la ayuda que nos prestó a los Rejects al principio de todo. Garry Bushell es un chico de clase trabajadora del sur de Londres, un gran escritor y un buen hombre. Va por ahí con el corazón en la mano y siempre ha hecho todo lo posible por promover el punk rock desde las raíces. Ha sido un buen amigo durante 35 años y estoy orgulloso de conocerlo.

Documentary tells story of East End rockers the Cockney Rejects ...

La historia de Cockney Rejects es también la historia de dos hermanos. Resulta increíble que tú y Stinky os hayáis mantenido unidos a lo largo de toda una carrera.

Todavía nos peleamos por cualquier chorrada. Por supuesto que nos dábamos de hostias todo el día cuando éramos niños. ¿Qué hermanos no lo hacen? Pero seguimos siendo una familia muy unida, y doy gracias por de haber tenido el privilegio de tocar junto a uno de los mejores frontman que han salido del rock’n’roll. Y punto.

Tu familia: cuéntanos algo sobre tu madre y tu padre. Él era un tío duro local y portero de fútbol, ¿no es así?

No, el tío duro era mi abuelo, Jack, el padre de mi padre. Mi papá, Fred, era un hombre de pocas palabras, pero nunca se dejó pisotear por nadie en toda su vida, una filosofía que impartió al por mayor a sus chavales. Mi madre era una chica de la vieja escuela del East End quien era, y sigue siendo aún, la mejor madre que se puede desear. Y lo digo desde el fondo de mi corazón.

¿De qué manera dirías que tu barrio natal, el East End londinense, ha moldeado tu visión del mundo, actitud y ética?

El viejo East End nos hizo lo que éramos y lo que somos ahora. Aunque a veces podía ser un lugar peligroso, mucha gente vivía en base a un verdadero sentido de comunidad, y cosas como fiestas en la calle eran habituales para eventos de importancia nacional. Dicho esto, la calle donde yo nací contenía una buena proporción de hijoputas maliciosos, Y a pesar de eso, en esos días previos a internet y los móviles, nos montábamos nuestro propio entretenimiento callejero. Era una buena época para estar vivo (si bien algo espartana).

¿A quién culpas por la desaparición de viejas comunidades obreras como el East End?

Una vez más, a los políticos. Y culpo a uno en particular: Tony Blair. Ha existido inmigración gradual durante siglos en el East End y, en goteo, gente de partes pobres del mundo han establecido su hogar entre los indígenas, integrándose, intercambiando ideas, construyendo un vínculo común y un verdadero sentido de comunidad. Entonces, ¿qué hace ese basura? Abre las compuertas y permite que gente de todo el planeta inunden el lugar sin ningún tipo de control, alterando el frágil equilibrio que se había logrado mantener y haciendo que cualquier espíritu de comunidad compartida se rompa. Y todo por unos cuantos votos. No se puede culpar a nadie por venir aquí a buscar una vida mejor, pero, en mi opinión, ese idiota de Blair y sus compinches, en su odio a la tradición, buscaron deliberadamente destruir cualquier vestigio del sentimiento compartido inglés que sentía aquí gente de muchos orígenes étnicos, alienando a millones de personas en el proceso y creando guetos étnicos donde antes no existía ninguno. Si se suma a eso que Blair fue el proveedor de la mayor mentira de la historia moderna (las armas de destrucción masiva) y envió a muchos de nuestros jóvenes a morir en campos extranjeros sin razón alguna, si existiese verdadera justicia el hombre se estaría enfrentando a cargos de crímenes de guerra en La Haya, y a la perspectiva muy real de colgar de una soga. Y Cameron tampoco es mejor. ¡Políticos! ¡Me cago en ellos!

Una última pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en una pelea?

Hace mucho tiempo que no me lío a puñetazos. Tengo artritis en ambas rodillas y un músculo subraespinoso roto en mi hombro, por todos los años que pasé levantando pesas. Así que si alguien me molesta ahora lo único que hago es meterle una bala entre los ojos. Es broma, hombre.

Kiko Amat

(Esta entrevista se realizó en el año 2013. Es propiedad de Kiko Amat, pero él es un tío molante y seguro que se la presta si lo piden bien.).

Bandinista: una conversación entre Billy Childish y Kiko Amat

Billy Childish y Kiko Amat, con ocasión del lanzamiento del Cuarteto Bandini en Compendium Anagrama, conversan en exclusiva sobre John Fante y familia, la tetralogía Bandini, lo “engañosamente simple” de su prosa, el tú-también-puedes-hacerlo y la “idiotez del ego”; deuda, tradición e influencias de blasón.

 John Fante fue un semi-maldito escritor americano de bullente sangre italiana, de talante más mordedor que ladrador. Vivió de 1909 a 1983 y publicó solo seis novelas, un par de noveletas y un libro de cuentos. El resto del tiempo lo derrochó en Hollywood, forrándose y odiándose a sí mismo. Charles Bukowski, su fan #1 y confeso discípulo, le salvó del completo ostracismo prologando la reedición de Pregúntale al polvo, y gracias a él leemos a Fante hoy. Su personaje emblemático es Arturo Bandini, una suerte de alter-ego con el histrionismo subido y la llorera de bandera, que campa, asqueado y delirante, por las cuatro novelas que van a leer, y que Fante escribió a lo largo de toda su vida: Espera a la primavera, Bandini, El camino a Los Ángeles, Pregúntale al polvo y Sueños de Bunker Hill. Esta última publicada post-mortem.

Billy Childish es un discípulo formal y espiritual de Fante. Childish reúne muchas medallas en un solo bigotudo estajanovista: poeta disléxico, punk-rocker incorruptible, pintor figurativo, narrador confesional, esteta asceta, ex-bebedor y ex-follador de caniches, fabricante de juguetes raros, amante de la sombrerería y el look Primera Guerra Mundial, grabador de grabados, homenajeador de padres y mentores (Kinks, Kurt Schwitters, Bo Diddley, Van Gogh, The Downliners Sect), hijo de padre violento (a quien terminó zurrando en una ocasión; como narró en “the day I beat my father up”) y padre de una caterva de grupos asombrosos: The Milkshakes, Thee Mighty Caesars y The Headcoats, por mentar solo tres. Childish es desafío original, es hacer lo que te piden las entrañas, es dar crédito constante a tus héroes (Fante entre ellos), es odiar la mentira e ir a favor de la tradición (se describe a sí mismo como “radical traditionalist”) y el entusiasmo, contra el arte conceptual y el monetarismo. Childish es (de veras) uno de los artistas más influyentes del mundo. Mudhoney y REM y Beck y un tal Kurt Cobain eran fans. El fulano aquel de los White Stripes era fan también pero luego le odió, cuando reparó en que la reciprocidad iba a permanecer ausente en su relación. Incluso Kylie Minogue le citó una vez (por razones que somos incapaces de comprender ahora mismo).

En último lugar, parte del mismo linaje y tradición, está quien firma esto, el novelista Kiko Amat, que conversa con Billy Childish via Skype sobre el autor predilecto de ambos.

Lo primero que me gustaría que me contaras, Billy, es cómo entraste en el mundo de John Fante y a través de quién.

Por aquel entonces yo estudiaba en la St. Martins School of Art, en Londres, en el año 1980. Peter Doig (un amigo pintor que estaba en mi mismo curso) y yo teníamos gustos muy parecidos en todo: pintura, libros, rock’n’roll… Este mismo amigo, que ahora es un artista muy famoso, me pasó un libro de un tal Charles Bukowski que me gustó bastante, así que fui a una pequeña librería alternativa que había en Covent Garden y empecé a buscar más libros del mismo autor. Tenían un par de copias de libros suyos en Black Spring Books, y también una copia de Pregúntale al polvo de un tal John Fante. Que, como ya sabes, llevaba la famosa introducción de Bukowski. Lo que yo solía hacer en aquella época para decidir qué me gustaba y qué no era ir pasando alfabéticamente por la sección de narrativa, ir cogiendo libros al azar y leer el primer párrafo a ver qué tal, para luego devolverlos a la estantería si no me acababan de convencer. Ocasionalmente leía más de un párrafo y acababa comprándolos. Eso fue lo que sucedió con Pregúntale al polvo. Creo que me lo leí casi entero en la bañera, una vez hube llegado a casa.

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¿Qué edad tenías cuando sucedió todo eso?

Diecinueve o veinte. En 1977 tenía diecisiete años, así que en 1980 ya habría cumplido los veinte. Soy disléxico, y siempre he tenido problemas con la lectura y la escritura. En aquella época yo trataba de escribir poesía, pero Pregúntale al polvo fue el libro que me hizo pensar que quizás también podría intentar escribir prosa, ya puestos. A lo mejor era un delirio mío [ríe], pero sentí que sí, que podía hacerlo. Para decirlo de un modo clásico: Fante me inspiró a escribir piezas de prosa. Lo que me encantaba del trabajo de Fante era sobre todo el aspecto cómico. Al poco tiempo leí también Espera a la primavera, Bandini. Bukowski me había inspirado, no lo niego, especialmente en cuanto a la poesía: me había mostrado cómo expresar cosas que yo no tenía ni idea de cómo expresar. Lo malo de Bukowski era que siempre daba la impresión de ser la estrella de una película de serie B. Había leído demasiado a Hemingway, está claro. Ese postureo de tipo duro es lo que menos me gustaba de él, incluso hoy, y creo que lo mismo le sucede a otra gente. Les causa rechazo su palabreo fardón. No me gustaba esa pose de Marlowe que se llevaba. ¿Quién escribió lo del Marlowe ese? ¿El detective duro de las novelas?

Raymond Chandler.

Ese. Veo ahora que Bukowski se fijaba mucho en Raymond Chandler, además de en otros autores del mismo estilo. Hard-boiled. Se nota en ese rollo serie B que te comentaba. Asimismo, nunca vi nada de eso en Fante. Leías sobre Arturo Bandini y te parecía estar mirando una película de Laurel y Hardy. Fante te está describiendo la clase de idiota que es ese fulano, Bandini, y la estupidez que está a punto de realizar, y tú como lector quieres que no la haga, del mismo modo que quieres que Laurel y Hardy no se metan en líos. Bukowski, por el contrario, te va a decir que todo el mundo es idiota, pero que él es un tío listo. Él es quien mola, quien sabe de qué va todo. Esa es una gran diferencia entre los dos autores, Fante y Bukowski, que alguna gente no ve. Por eso me parece tan interesante que Bukowski, quien supuestamente era un gran fan de Fante, no pillase la increíble fragilidad que desprenden los escritos del segundo, la que pone en boca de Bandini. Un chico con muchos defectos, Bandini, bombástico y bocazas, presuntuoso, muy ambicioso también, aunque a la vez siempre parece quedarse corto a la hora de realizar esas ambiciones. Creo que todo eso es encantador, hace de él alguien muy cercano. Dicho esto, con los años trabé amistad con Dan Fante, el hijo, y me contó que John no era así ni por asomo [carcajada]. Que el tío era un completo gilipollas. Me dijo: “John era un miserable, Billy”.

Yo con el tiempo me he hecho una idea de Fante como persona harto distinta de Bandini. Más cercana a Bukowski, quizás. Más duro que él, incluso.

No estoy tan seguro de eso. Sé lo que quieres decir, pero no lo creo; no creo que fuese como Bukowski. Creo que a quien John se parecía de verdad era a su padre, Nick Fante, por mucho que se negara a admitirlo. Dan me contó muchas cosas de su abuelo, Nick Fante, y se ve que John era muy parecido a él. Dan era un chico majo, pero de vez en cuando también le notabas una cierta actitud, la misma que debía tener su padre. A la defensiva. Dan es, en mi opinión, una versión amable de John. Y John, a su vez, era una versión menos mala de Nick. Nick era una puta pesadilla, según se ve. Dan me contó que, cuando él era joven, se celebró algún tipo de reunión familiar en un bar, piensa que Nick ya era un hombre mayor por aquel entonces, y el abuelo se enzarzó en una pelea a navajazos con alguien [carcajada].

¡Dios santo!

Sí. Creo que lo que también sucedía era que los Fante eran hombres muy bajitos con complejos enormes. Podríamos resumirlo así: Los Fante: complejo de bajitos.

Fornidos y tapones. Como cajas de madera.

Sí, Dan era como un cubo. Pero también bastante menudo. Quizás “menudo” no sea la palabra. Pequeño, pues. Pequeños y cabreados, los Fante.

Resultat d'imatges de ask the dust bookVolviendo al espíritu de sus libros, concretamente de la tetralogía Bandini, a mí me conmueve la forma en que Fante pinta a los seres humanos. Como cosas patéticas, pero a quienes trata con el máximo cariño y humor, sin condescendencia o melodrama.

Ya. Yo no diría “patéticos”, quizás. Diría que los describe como defectuosos, esencialmente. Y cuando se permite hablar de algunos sentimientos que se negaba a la hora de tratar en persona con su familia e hijos, uno percibe un gran amor en sus palabras. Y a la vez notas un gran amor por la literatura, por la escritura. Hay muchas cosas sagradas en Fante, y ese es para mí uno de sus grandes encantos. Cómo habla de las cosas que le son preciosas, cómo las cuida y mima, cómo las eleva. Dan me dijo que su madre editaba a John (ella siempre revisaba todas y cada una de las páginas del manuscrito que le pasaba su marido) y se ve que era un autor que casi nunca reescribía. Era un escritor muy fluido y natural. Esto es algo que Bukowski recuerda en su prólogo, tal y como lo recuerdo de haberlo leído hace un montón de años, lo de la facilidad y la simplicidad de cada línea.

Lo limpias que son, ¿no? Allí no sobra ni falta nada. No se permite ningún exceso. Admiro esa contención casi perfecta.

Sí. Sus frases son limpias y simples. En algunas secciones puedes detectar de dónde surge esa pulcritud y contención de Fante. Leí a Sherwood Anderson porque John le mencionaba en algunos libros. Creo que Fante toma esa simplicidad de Anderson. Así como de otros escritores americanos modernos, claro. John nunca se cree maravilloso, nunca alardea. Cuando hace que algunos de sus personajes alardeen de algo o se crean superiores es porque va a gastarles alguna broma pesada. John nunca es tosco, la verdad; nunca deja de ser elegante. Cada vez que se acerca al cliché, o tú crees que la historia va a terminar en cliché, escapa de ello de forma muy astuta. Escribe increíblemente sencillo, elegante… La expresión que suele utilizarse al describir la obra de Fante es “engañosamente simple”. Cuando lees a John Fante sientes como si una persona te estuviese hablando directamente a ti. Y a la vez te hace pensar en que tú también puedes hacerlo, pues en sus manos da la impresión de que es algo fácil. La mejor escritura a menudo parece carecer de complejidad, porque nunca te carga o cansa. Uno de mis libros favoritos es Hambre, de Knut Hamsun, y Dan me contó que era también el libro favorito de John Fante, como quizás ya sepas. Por supuesto, cuando lees Hambre te das cuenta de que Fante sacó de allí la idea de lo ridículo del ego, y la voz de su primera persona, de Arturo Bandini. Porque Hambre es pura tragicomedia. Es uno de los libros más increíbles que he leído. No me sorprende que Fante tomara tanto de allí, porque es un libro que te cambia por completo. Es como un compendio digerible de lo mejor de Dostoievski.

Resultat d'imatges de john fanteMe gusta mucho que Fante no temiera mostrar la influencia patente que Knut Hamsun había tenido en él. Eso es algo que también haces tú siempre con tus músicos y artistas favoritos: llevarlos de blasón.

Sí. Eso es muy interesante. Verás: quizás yo parezca alguien muy raro en mi generación, por la forma en que concibo mi música y mi arte, y es porque vengo de una generación que oculta sus influencias. Pero en la época victoriana, o en el periodo modernista -especialmente en el caso de sus pintores-, las influencias se llevaban de emblema, se expresaban con orgullo. Y creo que eso es algo que siempre hizo John Fante, con lo que siempre dio ejemplo. Identificarse con sus héroes, unirse a sus héroes, JL Mencken o Hamsun o quien fuera. En mi opinión esa es la forma correcta de entender los conceptos de deuda y tradición. Por desgracia, en el mundo en el que vivimos eso se considera poco cool. Lo que hace todo Dios es simular que se han inventado a sí mismos. Pero eso es una puta mentira. Y te diré algo más: es muy mal karma. Para mí es algo perfectamente obvio: tienes que cantar las alabanzas de aquellos que te ayudaron. Que te señalaron la dirección. Porque es un testigo que se te entregó. Y los verdaderos artistas admiten la existencia de ese testigo, no simulan que nadie les ha influido. Alguna gente aduce que soy un tipo orgulloso porque siempre digo que soy un verdadero artista. No parecen comprender que soy un verdadero artista precisamente porque reconozco a todos aquellos que estaban antes que yo y que deben ser reconocidos. Así que tal vez sea arrogancia artística, pero está templada por la humildad de saber que no has inventado nada. Uno tiene que ser generoso con estas cosas. Yo siempre he nombrado a Fante. Recomendé a muchos amigos americanos que le leyeran. Uno de ellos se empeñó en que alguien de la familia Fante le firmase Espera a la primavera, Bandini, y se lo mandó a la viuda de John, y el libro llegó a manos de su hijo Dan Fante, que aunque había escrito varios libros no encontraba editorial. Esto llegó a mis oídos. Se dio el caso que yo sí conocía una editorial americana que acababa de publicar allí una de mis novelas, así que intercedí para que ellos publicaran la primera novela de Dan. Aquello fue grande: su padre hizo que yo escribiese novelas, y yo pude ayudar a que su hijo publicase las suyas. Fue un caso de retribución pura.

Resultat d'imatges de john fante librosKarma, como decías, es la palabra perfecta. Devolverles el favor a tus héroes. Equilibrar las cosas.

Sí. No quiero que suene a gran favor, ni nada. Era solo una carta de recomendación, y Dan Fante habría terminado publicando sus libros de un modo u otro. El mérito es de Dan Fante, no puedo colgarme ninguna medalla por eso. Pero me enorgullece poder decir que yo ayudé a cerrar el círculo. Que colaboré en el desarrollo de una tradición de la que John Fante formaba parte.

No sé que hubiese hecho John Fante con un artista que tomara de lo suyo y no lo admitiese. O tú mismo. ¿Qué se hace con alguien que toma de nuestra tradición pero no devuelve nada, ni da las gracias?

A mí me pasa continuamente. Pero no odio a nadie. Lo encuentro hiriente respecto a mi ego, pero tampoco invierto demasiado tiempo en solucionarlo. Me digo a mí mismo que soy un bebé, que no me gusta eso por la misma razón que un bebé se enfadaría por algo que se realiza contra su voluntad, y sí, a veces me molesta; pero no le dedico ninguna energía. Lo cierto es que me sucede tan a menudo como para ser lo habitual. Te diré otra cosa que hace mucha gente: como soy un tío que siempre señala las cosas que le gustan, y quién me influencia, y a quién disfruto, alguna gente que viene a mí en busca de ayuda para escribir o hacer música o pintar sale de allí con recomendaciones de buenos artistas; les sugiero un camino, que lean a John Fante, o admiren la pintura de Kurt Schwitters, diversas influencias… Lo que hace alguna gente entonces es reivindicar esas influencias como su influencia, y luego me borran de la ecuación [carcajada].

Sé de lo que me hablas.

Supongo que así creen que quedaran más sofisticados, porque se supondrá que han hallado esas fuentes ellos mismos. Eso es una locura. ¿Por qué querría alguien esconder la ayuda de otro? Me doy cuenta de que no se están haciendo ningún favor, porque eso demuestra que no han entendido nada. Que no han entendido el valor del respeto. El problema es que si mientes entras en un conflicto. Si mientes, estás en conflicto con tu verdad. Y eso representa una distorsión en tu mente. Porque por supuesto alguna de esa gente tiene que haber hecho un esfuerzo enorme para eliminar o negar lo que en realidad sucedió, y eso envenena su alma. El único dañado de todo este proceso es quien miente, por no haberse dado cuenta de que haber sido influenciado por alguien es un gran honor. Para mí, admitir que John Fante me influenció a la hora de escribir es como aguantarle la puerta a alguien. Soy muy educado y me paso el día aguantando puertas. Aguanto puertas para dejar pasar a gente, pero a la vez ellos me están haciendo un gran regalo: la posibilidad de eliminar mi ego e involucrarme con el mundo de una forma verdadera. No ser el capullo egoísta que soy. Me da otro ángulo. Por eso cuando ayudo a alguien y me dan las gracias, yo siempre respondo “ha sido un placer” o “el placer es mío”. Porque el placer es mío. Es el placer de no haber sido un imbécil. El placer de que alguien te influya.

De darte la posibilidad de actuar con bondad.

Bueno, creo que eso te libera, en realidad. No sé si te convierte en alguien mejor, pero sí en alguien más libre. Mentir te ata. Tienes que hacer concesiones en tu relación contigo mismo. Por tanto, alguien que miente sobre sus influencias quizás no sea mal tipo, pero desde luego sí está siendo ignorante. Porque no ha comprendido el valor de la influencia. Yo nunca he simulado que John Fante no haya sido una influencia en mi escritura. Lo ha sido, y he tomado cosas de él.

Hablando de mostrar la influencia de John Fante, acabo de recordar que en tu sello (Hangman Records) sacaste un single de una banda, Ye Ascoyne D’Ascoynes, que llevaba una foto de John Fante en portada. Compré ese disco en 1993, cuando no había leído a Fante aún.

Resultat d'imatges de ye ascoyne recordEs increíble que menciones eso [sonríe]. Qué coincidencia más extraordinaria. Los Ascoyne D’Ascoynes eran una banda local, de Chatham; uno de ellos, Ian Smith, era el batería original de The Dentists, y también tocaba la batería en los Ascoynes. Pues bien (esto es buenísimo, es exactamente de lo que estábamos hablando), resulta que este Ian era el tipo de individuo que hace cosas como las que te decía antes. Yo soy un enorme fan de Kurt Schwitters desde mis 17, de cuando iba a la escuela de arte. Ian debe tener seis o siete años menos que yo. Le conozco desde que él era aún un niño, y yo ya había formado The Milkshakes. Yo le hablé de Kurt Schwitters, y en la época, como yo no paraba de leer a John Fante, le regalé una copia de Pregúntale al polvo. Él me contestó que no era lo suyo, que no le había gustado. Tres años más tarde me vino un día y me dijo “Hey, Billy, deberías leer a un escritor que he descubierto, se llama John Fante” [ríe]. Yo le dije: “claro, es el libro que te regalé, tío”. A partir de allí Ian era el tío que había descubierto a John Fante, y luego también a Kurt Schwitters. Para colmo, la portada del single que mencionas, y que yo les produje, es un collage a lo Kurt Schwitters, y lleva la cara de John Fante [carcajada]. He ahí un tío en completa fase de negación. Pero yo les produje el disco y dejé que siguiera diciendo lo de sus “descubrimientos”. Era su decisión.

Hay una cosa que me chifla de Arturo Bandini: que llora un montón. Y viniendo como yo de una cultura de clase obrera, una cultura que desprecia a los hombres que lloran, ese es un atributo que me parece admirable. A mí me mostró un mundo de hombres donde era aceptable llorar.

[Ríe] Ya. Me pregunto si eso era tan común en los personajes de otros libros de la misma época, y me parece que no. Que era una cosa muy rara. No olvides que Bandini, además, llora muchas veces con intenciones manipuladoras. Llora para salirse con la suya. Y ligar con mujeres [sonríe]. ¿Te acuerdas?

Sí. Pero otras veces no puede impedirlo. Está angustiado de verdad. De una forma muy italiana e histérica.

De nuevo, es imposible preguntarse si eso era algo que hacía John Fante. Es una idea interesante, ¿no? Es imposible saber cuáles de los rasgos de Bandini son cercanos a los del autor. Otra hipótesis es que eso viene de que alguien como John, desde un punto de vista psicológico, podría ser considerado un niño de mamá. Piensa que su padre era un completo gilipollas, y que al chico no le quedó otro remedio que decantarse hacia su madre, y cuidar de ella en algunas épocas. En todos los libros se palpa esa calidez hacia la madre. También hacia el idiota del padre, pero es un amor mezclado con temor y respeto. Así que sí: quizás Fante era un niño de mamá.

Resultat d'imatges de john fantePor otro lado, las lágrimas de Bandini tienen un inmenso componente de pura rabia. De resentimiento y odio contra un mundo que le pisotea.

Es posible. No lo recuerdo con tanto detalle. Habré leído Pregúntale al polvo unas seis o siete veces en total, y lo mismo puedo decir de la mayoría de libros de Fante. Los he releído todos. Mi favorito posiblemente sea Espera a la primavera, Bandini. En todas las de Bandini el personaje es muy emocional e intenso, lo que de nuevo me lleva al protagonista de Hambre, un tipo con respuestas emocionales muy intensas. A todo. Y eso de nuevo nos lleva al Raskólnikov de Crimen y castigo, que es de donde yo creo que Hamsun sacó algunos aspectos para Hambre. El joven artístico, intenso, en combate contra el mundo. Lo verdaderamente asombroso de todo esto es que ninguno de los libros de John Fante (y, por extensión, tampoco los de Hamsun o Dostoievski) son libros para jóvenes. Considera, por ejemplo… ¿Quién escribió El guardián entre el centeno?

J.D. Salinger.

Salinger, eso. Si piensas en El guardián entre el centeno, ese es un libro que uno tiene que leer cuando es bastante joven. Máximo, a los veinte. Si te lo lees a los treinta o cuarenta, ya no funciona; aquel tío ya no te interesa. Para mí, su protagonista no es ni la mitad de convincente de lo que sería para alguien mucho más joven. Es un libro para jóvenes. No creo que ese sea el caso de Fante. Él trasciende la barrera de la edad, y creo que lo consigue a base de humor. Creo que la ridiculez y la comicidad son dos rasgos que hacen que Bandini funcione. Le quita toda aquella solemnidad que tiene el protagonista de Salinger. El Bandini de Fante te gusta a los cincuenta porque aún reconoces a aquel idiota risible que lo protagoniza. Cuando lees a Salinger a los veinte aún no puedes reconocer a un idiota; solo la madurez puede ayudarte a reconocer la idiotez. Y de adulto aquel protagonista solo te parece un chico más bien repelente. Así que los libros de Fante son libros muy maduros y precoces. Tiene visiones diáfanas de la idiotez del ego. Y eso lo hace atemporal y muy potente.

También me gusta que Bandini sea un mierda, a veces. Que Fante no lo pinte como un tío dañado pero benigno, sino alguien envidioso, resentido, hipócrita, incluso racista. Hay calidez en su corazón, pero también mucha bilis. Su lado peor le humaniza.

Estoy completamente de acuerdo. En ese sentido Fante es muy realista. Bukowski, de nuevo, es la estrella de alguna película de acción de bajo presupuesto, pero Bandini es claramente el protagonista de una tragicomedia. No es un detective encallecido por la vida. Arturo va de que es más listo que el resto del mundo, pero luego va y la caga, y te das cuenta de que no es ni más ni menos listo que nadie. Arturo no encaja, está en desacuerdo con el mundo. Bukowski tampoco encaja, pero se pinta como un héroe. Arturo Bandini, por el contrario, es el perfecto antihéroe.

Sí. También procede analizar el germen de su rabia. Incluso cuando lanza insultos racistas contra sus colegas filipinos nos recuerda que a él los anglosajones le llamaban espaguetini, pelo-grasiento, guinea. Le humillaron, y por eso humilla a otros a su vez. Es realismo puro.

Esa es la grandeza y el encanto de Fante. Su personaje es completamente tridimensional, tiene todas esas contradicciones y daños. Puede ser un capullo y encantador. Bandini es así. Y huelga decir que así es como somos la mayoría de humanos.

Resultat d'imatges de john fante

¿Cuál dirías que es tu Fante predilecto, después de todos estos años?

Espera a la primavera, Bandini. Y uno de mis fragmentos favoritos de todos sus libros es de La hermandad de la uva. Cuando su hermano está tratando de convencerle de que vuele de visita al pueblo, porque su padre la está liando y están a punto de divorciarse con la madre y todo eso. Y él llega, y el hermano ni siquiera va a buscarle al aeropuerto, todos le tratan como si no comprendiesen qué está haciendo allí y aplican una presión emocional terrible encima del pobre tipo. Es un fragmento que explica de una forma perfecta las dinámicas familiares y la forma absurda en que interactúan los humanos. Toda la mierda que se acumula, y la mentira. Pero el libro que más me gusta es Espera a la primavera, Bandini, y también Pregúntale al polvo. Ni siquiera recuerdo Un año pésimo, solo lo leí dos veces. Acabo de recordar algo más sobre los Fante que quizás deberías saber.

Cuenta, cuenta.

Dan me contó que su hermano Nick Fante había sido uno de los que diseñó, o ayudó a diseñar con algún tipo de trabajo de ingeniería, la primera cápsula espacial que aterrizó en la luna. Una parte, al menos. Las patas, si no recuerdo mal. Creo que es un detalle bonito, aunque no sé si dudar de la veracidad de la historia. ¡Los Fante contribuyeron a la conquista de la luna! [ríe]. Dan tenía un espíritu muy generoso. Su único problema es que no se creía merecedor de todos los elogios. Se menospreciaba.

Los Fante tenían una relación compleja con la familia. Con los lazos de sangre. John Fante la pinta como algo dañino pero indispensable a la vez. Hay mucho amor en sus palabras, incluso cuando maldice a Svevo de formas terribles.

Sí. Creo que eso también es muy italiano [ríe]. Asimismo, él despreciaría mi comentario, por venir de un puto limey, de un inglés. Diría que no entiendo nada. Se ve que John era un tipo que golpeaba siempre primero. Dan siempre contaba que cuando John conocía a alguien siempre empezaba siendo un cabrón grosero, para quedar por encima. Para empezar con ventaja. Se ve que era de ataque rápido [ríe]. Debía ser un buen bastardo.

(Esta charla se publicó como prólogo del Compendium Fante de Anagrama en el año 2016. He eliminado un par de frases de la introducción que apestaban, y no me di cuenta entonces, porque había bajado la guardia dos segundos. El resto está igual)

 

ROBERT FORSTER: “Lo más rebelde que puedes hacer con tu carrera es que sea extensa y digna”

¿Pues no se me había colgar esta entrevista que le hice hace poco a Robert Forster? Supongo que porque se publicó el 12 de agosto en El País, mientras yo estaba en bañador.

Pues eso, que aquí la tienen. En unas semanas colgaré la versión del director, más extensa.

ROGER DALTREY: “Siempre me han irritado las modas del rock”

Mi entrevista exclusiva con Roger Daltrey, cantante de The Who. Mi labio superior, si quieren saberlo, se mantuvo firme durante toda la charla. Léanla en El Periódico de Catalunya, en este link.

Kiko Amat entrevistó a PAUL HEATON (The Housemartins, The Beautiful South)

Resultat d'imatges de paul heatonEn las revistas pomposonas y los suplementos dominicales CT no se les suele dedicar demasiado espacio a The Housemartins o The Beautiful South. Imagino que resumen todo lo que es inconveniente de cara a la Cultura Seria: la cercanía, sentido del humor, amor por el baile, falta de severidad, extracción obrera, rojerío insobornable y escasa concepción de lo que uno practica como algo sacro. Pero si lo miramos desde el otro lado del prisma (el lado no-aburrido), Paul Heaton y sus obras reúnen precisamente todo aquello que es grande del pop y de nuestra cultura. Está allí, en sus discos, no busquen más. Desde 1982, Paul Heaton ha cambiado vidas y ha inspirado a sus oyentes firmando algunos de los singles y elepés más memorables y rotundos de la música pop.

En Bendito Atraso somos muy de Paul Heaton, y la mejor forma de demostrárselo es publicando la charla que mantuvimos con el hombre a raíz de su última visita a Barcelona. Es lo que tiene ser seguidor de artistas como Heaton, Mose Allison, Richard Price o Jim Dodge: que contestan a tus preguntas en lugar de ponerle el seguro antirrobo a la limusina.

Heaton, por cierto, nos cantó a cappella y a dos centímetros de la oreja una interpretación de la maravillosa “Old red eyes is back” y otra del “Caravan of love”. En un pub de Via Laietana. Así, gratis y sin acompañamiento instrumental y sosteniendo en la mano izquierda un extraño carpesano de letras. Luego, tras firmarnos el There’s always something there to remind me (en 12”) –pues, en efecto, le pedimos que nos rubricara un disco, como adolescentes aceleradas- y tomarse unas cuantas copas, se esfumó en la noche. Lo que sigue es una nueva demostración de su ingenio, memoria y oficio.

El éxito comercial de The Housemartins puede llevar a confusión. Pese a vuestros hits mundiales, en mi opinión pertenecéis a una tradición muy clara: Rickenbackers, polos de deporte, política roja, discos de negros, clase obrera y ganas de bailar. O sea, en la escuela de otros grupos británicos como Dexys, Redskins, Madness o Jam.

https://i2.wp.com/www.musikalske.net/housemartins/housemartins_7.jpgHay que distinguir entre grupos británicos y grupos ingleses. Para mí, los grupos “británicos” son los que cometieron los peores excesos de los ochenta, todos aquellos grupos pomposos y horribles. Y luego, por otro lado, están los grupos ingleses: Madness, The Style Council, The Smiths, The Kinks. Si miramos mi diario hacia 1986/7 y buscamos mis comentarios sobre lo que salía en Top Of The Pops, lo que aparecen son Spandau Ballet, Simple Minds… Pero nosotros veníamos de escuchar a John Peel, esa fue nuestra educación. Peel pinchaba 60’s soul, 70’s reggae, punk… De todo. Y entonces llegaron los sintetizadores, no sé de dónde. Bueno sí: los grupos del norte no tenían dinero para comprar pianos como los de The Style Council, así que empezaron a usar teclados baratos. Eso, de algún modo, llevó a los peinados y trajes enormes de los New Romantics. Pero The Housemartins llevábamos la cabeza rapada, y escuchábamos la música del jukebox de nuestro pub: pop de los sesenta, soul, reggae… Éramos la gente de la cola del paro. Incluso grupos modernos como Oasis o Happy Mondays venían de las oficinas de empleo. Había muchas cosas que no podías permitirte.

Ser de Hull, no de Londres, quizás os proporcionase ese sentido del humor tan vuestro. “La cuarta mejor banda de Hull”, y tal. Vuestra poca pretenciosidad y ganas de bromear me recuerdan un poco a The Undertones. El tomaros poco en serio.

Grupos como The Smiths estaban compuestos por gente muy divertida y amable en privado, pero que a la hora de hacer discos se transformaban en voces bastante pesimistas y oscuras. Nosotros nos parecíamos a Madness, The Undertones o The Kinks. Grupos ingleses que trataban temas tristes con cierto humor o ironía.

The Housemartins tenían un sonido muy reconocible, creado a base de pop sólido con trompetas, armónica, ritmos Motown… ¿Qué géneros de los que erais fans modularon el sonido del grupo?

Al principio de todo era góspel, blues, déjame mirar el diario (se escucha sonido de pasar páginas). En 1982 y 1983 nos obsesionaba Al Green. A la vez, Stan (Cullimore) era muy fan de Beatles, al contrario que yo. Y buscábamos la naturalidad del sonido indie. Teníamos guitarra acústica, inicialmente, pero le dije a Stan que se deshiciese de ella. Yo quería que sonáramos eléctricos. Quería ese sonido de Rickenbackers que puedes escuchar en nuestros discos.

Un momento. Creía que lo del diario era una forma de hablar, no imaginaba que lo decías literalmente. ¿Tienes un diario donde viene todo lo que hacías en 1982? Eso es muy freak.

(Ríe) Es que soy muy freak. Desde 1980 llevo haciendo un Top 20 mensual, algún día quizás publique alguna de estas cosas. Pero es que soy letrista, y los letristas tenemos que ser muy freaks, tenemos que apuntar cosas todo el tiempo. Tendrías que ver mi habitación. De hecho, mejor que no. Está llena de libros, discos, diarios… Pero bueno, como decía, a los dieciocho me gustaba mucho el blues acústico, y de ahí pasé al sonido Stax, el góspel, el southern soul… Eso hacia 1985. En 1987, dos años más https://i1.wp.com/www.rockpopmem.com/images/products/square/d617952d-bfca-41df-8d34-37e7d2939972.jpgtarde, me empezó a interesar el country. “A little time”, de The Beautiful South, ya en 1990, estaba muy influido por el country.

Erais un grupo del toilet circuit inglés, de ir tocando en salas-tugurio de vuestra zona. ¿Qué sacasteis de actuar continuamente en el Adelphi (el club de Hull) junto a otras bandas del lugar como The Membranes?

Alguien, no recuerdo quién, realmente hacía publicidad de su grupo con aquel lema de “Mejor banda de Hull”. Cuando lo escuché, pensé: “pobre desgraciado”. Qué poca ambición. De todos aquellos grupos tomamos sobre todo su ética de trabajo, su dedicación completa al conjunto. Escuchábamos a muchos grupos en la radio que claramente no ensayaban tanto como nosotros. ¿Conoces aquel aforismo de “Cuanto más practico, más suerte tengo”? Mi padre lo decía siempre. Significa que, a más ensayas, más posibilidades tienes de que suceda un “golpe de suerte”. Pero no es suerte; es trabajo. The Housemartins tocábamos un mínimo de cien conciertos al año (algunos de ellos fueron en España). Todo el día buscábamos bolos, y cuando no, volvíamos a ensayar las armonías vocales hasta que eran perfectas. En 1985 éramos ya un grupo muy sólido. Todo estaba ensayado mil veces, incluso los chasquidos de dedos.

¿En 1985 os veíais como parte de algo, o como una isla dentro de la isla? En aquel año pasaban cosas muy interesantes en el Reino Unido.

Déjame volver a consultar el diario (ríe). Veamos. En 1985 me gustaba lo siguiente: Kane Gang, The Smiths, The Colourfield (con Terry Hall de los Specials), Vic Godard, de quien soy muy fan, The Style Council, The Proclaimers… ¿Sabes que nosotros descubrimos a The Proclaimers? (entusiasmado) Muchos grupos nos enviaban maquetas, y nos las llevábamos de gira. Al terminar la gira hacíamos una votación, y el grupo ganador nos teloneaba en la siguiente gira. En 1986 ganaron The Proclaimers. A ver, qué mas… The June Brides. Conocíamos a muchos grupos cuando bajábamos a Londres, y The June Brides ensayaban tanto como nosotros.

Mis amigos y yo, escuchando por primera vez a The June Brides cuando llevábamos años siendo fans de The Housemartins, nos preguntábamos quién influenció a quién.

Nos influenciamos mutuamente, creo. Salimos a la vez, y nos gustaba lo mismo. The June Brides tenían canciones increíbles, como “Every conversation”. Lo que pasó fue, sencillamente, que nosotros tuvimos éxito y ellos no. Entonces empezaron a meterse con nosotros, que si sonábamos a tal o cual, que si éramos unos vendidos… Una pena.

Erais un grupo bailable que venía de cultura bailonga. En todos vuestros videos, y también en los de The Beautiful South, trazáis pasos de baile muy ensayados. Medio Temptations, medio vodevil.

En aquella época la pista de baile no era solo música dance. Alguien pinchaba “How soon is now” de los Smiths y llenaba la pista, y la siguiente era, yo qué sé, “White lines (don’t do it)” de Grandmaster Flash, y también se llenaba. Los clubs de ahora son de miras más estrechas que entonces, cuando podías escuchar rap, pop, soul… Eso influenció a los grupos indie, que pensaban en hacer canciones que fuesen buenas para la pista.

Sobre la época de “Shelter” o “Build” ya parecíais completamente orientados hacia el gospel y el 70’s soul.

“Shelter” era la versión de una cara B de Luther Ingram de 1972 que nos encantaba. Era muy góspel, y los teclados en “Build” o “Shelter” señalaban hacia una dirección más de iglesia, más a cappella. Pero esta voluntad no se solidificaría más que caras B https://i1.wp.com/news.bbc.co.uk/media/images/46424000/jpg/_46424221_paul-heaton_766x511.jpgcomo “When I first meet Jesus”, no iba a notarse demasiado en el segundo álbum. En el recopilatorio Now that’s what I call quite good sí puede verse la intención gospel. Más que en los dos elepés oficiales.

Una de mis canciones favoritas del segundo elepé de The Housemartins siempre ha sido “The world’s on fire”, pero nunca he captado el significado de la letra. ¿Es literal o metafórico?

Esa es la de la iglesia en llamas. La verdad es que, una vez escribo una letra, se me olvida la motivación previa; no sé qué quise decir con “The world’s on fire”, más allá de lo que ya dice: un tipo que va y quema una iglesia. En The people who grinned themselves to death estábamos buscando un nuevo camino, queríamos añadir aún más humor y sarcasmo. Creía que me ibas a preguntar lo que siempre me pregunta todo el mundo al hablar de esa canción: si mi falsete al final está sampleado y retocado o no. La respuesta es no. Soy capaz de mantener esa nota aguda durante todo ese tiempo.

The Housemartins dejabais siempre bien clara vuestra posición política, algo que quizás –por la barrera idiomática- no se notó tanto en España. Eráis un grupo socialista y de izquierda compasiva, y eso se reflejaba en vuestras letras, declaraciones y actitud. ¿Representó vuestra politización una desventaja al ir por el mundo?

La mayoría de bandas inglesas eran de izquierdas, no éramos ninguna rareza. Lo normal y razonable, una vez apareció Maggie, era estar en contra de ella y de su política. Nadie en el pop salía y decía que era pro-Thatcher. Aparte de Gary Numan, ahora que lo pienso. Numan se destapó como pro-Thatcher. Fue un caso como el de Frank Turner hace poco, un músico que se suelta y empieza a hacer declaraciones de extrema derecha. Pero en los ochenta, muy pocos músicos eran de derechas. La mayoría de gente venía de la cola del paro. Debo decir, sin embargo, que tampoco éramos de Red Wedge, como mucha gente parece creer. En las ocasiones que tuvimos algún tipo de encuentro con ellos, les dejé muy claro que no pensaba afiliarme hasta que no nacionalizaran la industria discográfica. ¿Si se hace con los ferrocarriles, por qué no con los discos? A la vez, me aseguré de que todos sus afiliados, Billy Bragg incluido, entendieran el motivo de nuestra no-afiliación y supieran que estábamos allí para cualquier cosa que necesitaran.

Solo los mejores grupos abandonan en lo más alto: The Jam y The Housemartins son ejemplos claros de ese tipo de decisión. ¿Cuándo decidiste disolver el grupo y por qué?

Stan y yo siempre habíamos dicho que solo queríamos durar dos o tres años. The Housemartins eran un grupo sin manager, y eso siempre dificulta las cosas: yo tenía que encargarme de todo. Y lo peor es que yo era el no-diplomático de la banda; Stan era el diplomático. Muchas veces hablaban con él por temor a mi reacción. Aún recuerdo cuando Andy, de Go! Records, le propuso por teléfono a Stan (la idea era que me pasara el mensaje a mí) que “Caravan of love” fuese editada como cara B de “Build”, en lugar de como single propio. Me puse furioso. La tensión entre Stan y yo no había dejado de aumentar desde la época en que nos peleábamos por lo acústico-eléctrico, de 1982 a 1984, y al final decidimos dejarlo cuando todavía éramos buenos amigos. Existieron otros factores añadidos: durante 1987, por ejemplo, no dejamos de aparecer en programas infantiles. Nuestro nombre (Housemartin: vencejo común) se había convertido en una especie de broma para niños. Y yo quería hacer cosas distintas, más duras y amargas. Para empezar, tenía ganas de escribir desde una perspectiva femenina y para mujeres. No hace falta que te diga que The Housemartins tenían un enorme seguimiento entre lads machitos que jamás hubiesen sido capaces de tragar canciones femeninas. Hubiese sido como si un día Oasis incorporaran piano y una cantante (ríe) ¿Te lo imaginas? Así que en un año me compré un piano, conseguí una cantante, y empecé The Beautiful South.

Cuando hiciste tu reciente actuación secreta a cappella en un pub irlandés de Barcelona, no pude evitar notar que no te deshiciste de tu chaqueta, pese al calor infernal reinante. Siempre te han gustado las ropitas, ¿verdad?

Hay que decir que cuando subo a un escenario es cuando peor visto. No me gusta ponerme mis prendas favoritas, porque terminan hechas trizas. Además, tampoco es que sea Annie Lennox (ríe). Tocamos en un festival de Zurich junto a ella, y su vestidor era tres veces el tamaño de nuestra furgoneta. Cuando voy por ahí solo llevo una maleta pequeña, me gusta el estilo normal y callejero. Pero sí, me encanta el look casual urbano, cuando voy por Europa siempre me fijo en lo que llevan los chicos, cómo son sus anoraks, qué tipo de gorras llevan… He de decirte, y no es por dar coba, que me siento cómodo en los bares españoles. El ambiente me recuerda al de mi país. En Italia, los hombres parecen reunirse solo para hablar de coches y teléfonos móviles. En España, la gente pasa horas en su bar local, y se tira el día allí hablando de política y fútbol. Y bebiendo.

Aquí The Beautiful South fueron mucho menos populares que The Housemartins, pero en el Reino Unido pasó casi lo contrario. The Beautiful South siguieron entrando en el Top 10, incluso tuvisteis varios singles y elepés que fueron #1. La gente os siguió siendo fiel.

Bueno, The Beautiful South tenían muchísimos fans, pero no necesariamente eran los mismos fans de The Housemartins. The Beautiful South llegaba a mucha más gente (especialmente a las mujeres, como decía antes), y sonábamos en la radio todo el santo día. Quizás lo de España sucedió porque no fuimos de gira tanto como con The Housemartins, nos esforzamos menos. Estoy decidido a no dejar que esto vuelva a suceder. Me gusta tocar aquí, y me gusta tocar para extraños. Déjame mirar cuándo estuvimos aquí con The Beautiful South (nuevo ruido de pasar páginas) 1992. En la gira de 1992 teníamos una norma: nadie podía irse a dormir hasta que no había amanecido. Imagina. Veamos: el 22 de mayo tocamos en Revolver, y el 24 en Zeleste. (Se escucha una voz infantil de fondo) Sí. No sé. Papá viene en un momento, cielo.

¿Era esa una de tus tres hijas? ¿Cómo te sentó la paternidad?

Sí, la pequeña. Al principio me sentó fatal, pero fui mejorando. Las tuve muy tarde, además, así que el cambio en mi vida fue mayor. A los treinta yo estaba hecho una porquería. No tuve mi primera hija hasta los 39, la segunda llegó un año después, y la pequeña cuando yo ya tenía 49 años. Todo esto me ha llegado cuando ya había cambiado bastante, y era un hombre mucho más tranquilo y asentado. Tengo amigos que me preguntan si no preferiría haber tenido niños, para poder jugar al fútbol en el parque. Siempre les respondo que soy demasiado viejo para jugar al fútbol en el parque, así que me da igual. Las niñas son más sensibles y ordenadas.

No quiero retenerte más. Has sido muy ama…

¿Sabes cuál es mi grupo español favorito? (me interrumpe) Edwin Moses. Su disco Love turns you upside down me encanta, lo escuché mucho. A The Beautiful South y a The Housemartins nos encantaba hacer lo que llamábamos “conciertos de intercambio”. Lo planeábamos con otro grupo, y tocábamos el uno para la audiencia del otro, y al revés. Lo hicimos una y otra vez por todo el país. ¿No estaría bien hacerlo con algún grupo de tu país?

Kiko Amat

(Esta entrevista se realizó en el año 2012 y se publicó en la extinta web de Bendito Atraso. Por tanto, y como sucede con muchos otros textos realizados exprofeso para dicha web, ya no podía leerse online ni en ningún otro maldito sitio. Hasta hoy que -por petición de varios lectores- la recuperamos aquí).