Heliogàbal

¿Dónde estábamos? Ah, sí. Iba a colgarles aquí el enlace a mi columna regular para el ARA Play. Esta entrega habla de Heliogàbal, uno de los pocos sitios del planeta donde he sido genuinamente feliz. Feliz de veras: no divertido, no excitado, no adulado, no meramente contentillo. Feliz.

En la columna se afirma que el Heliogàbal no existe en la encarnación que yo amé, la de la fase imperial, lo que desde luego es cierto, pero a la vez no implica que el nuevo Heliogàbal no sea capaz de entrar en otras fases majestuosas e inspiradoras para mucha gente. Simplemente: hablo desde la pura emoción personal y la melancolía incurable y no transferible, y desde esos puntos de vista solo puedo concluir que una etapa ha muerto, y otra empieza.

En la columna tampoco se especifica que el ayuntamiento de Barcelona tiene mucho que responder sobre la mayoría de tormentas que cayeron sobre el local. Pero no me cabía. Lo digo aquí, pa’que quede escrito.

Y pueden leer la cosa aquí, carajo.