La canción del viernes #42: CHARLES MANSON “Your home is where you’re happy”

En este comienzo de 2019 he escrito un par de prólogos a libros que me hará mucha ilusión ver publicados. Uno de los dos es el Helter Skelter de Vincent Bugliosi, que he leído (con esta) cinco veces, y que es mi libro de true crime favorito. Indiscutible. Lo sacará en breve Contra Editorial.

Mientras escribía el prólogo he vuelto a escuchar el repertorio musical de Charlie. Es cierto, no era PF Sloan, y sufría de ese tic rumbero que consiste en aporrear la caja de la guitarra compulsivamente, como si pidiese orden en una reunión de borrachos, pero tenía un par de tonadas que no estaban mal.

La gente suele recordar las célebres que versionaron los Beach Boys o Guns’n’Roses o Marilyn Manson, pero mi favorita siempre ha sido esta, “Your home is where you’re happy”. La escuché por primera vez a los diecinueve años o así, en el Creator de Lemonheads (su versión sigue encantándome). Era la “lenta” del álbum.

Es una canción muy fácil de cantar, y la letra es de una simplicidad pegajosa. Quizás por ello es una canción que he canturreado mucho a lo largo de mi vida. La cantaba diariamente en la camara frigorífica del McDonald’s de Hanway St., en 1996, mientras realizaba la rotación de stocks (con la napia congelada), caja de burger patties arriba y abajo. Y luego, una década después, se la canté a mis hijos recién nacidos mientras les cambiaba los pañales o, en modo nana, intentaba sin éxito que se durmiesen (un hecho que espero no conozcan de segunda mano y mal contado, pues suena positivamente psycho).

Qué quieren que les diga: es una bonita canción. Y memorable, ya lo he dicho.

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La canción del viernes #41: MINERAL “&serenading”

Me gusta esta canción. Me va bien para escribir. Tiene ese rollo llorón/épico que me resulta útil (de fondo) al hacer novelas. De ella me gusta especialmente el estribillo final, machaconcete, de “of the driving snow that drives me home to you“. Es emo 90’s, de segunda división ambiciosa. No tengo problemas con las segundas divisiones. Ni con las terceras. Escuché bastante el Endserenading a finales de los 90, cuando dejaba de estar tocado. Me elevaba. Le sigo teniendo cariño a todo ese rollo autoconsciente y lacrimoso y de gran baratura épica.

La canción del viernes #40: L7 “Pretend we’re dead”

En 1993 y 1994 (dos años de mierda) yo trabajaba en un kiosko en Sitges, un pueblo costero catalán. lo único que impedía que no me cortara las venas en perpendicular y en cruz era que me pasaba el día escuchando cintas grabadas en el radiocasette de la tienda (el volumen extremo al que lo poníamos silenciaba preventivamente las quejas potenciales de los clientes).

Dos discos que me encantan y me recuerdan a aquellos tiempos (de mierda) son el Smell the magic (1990) y el Bricks are heavy (1992), de las L7. Me encantaban esos dos elepés, los ponía todo el día (antes o después de los de Poison Idea, otro grupo que también asocio al empleo aquel).

El excelente documental sobre L7, Pretend we’re dead, que yo acabo de ver y ustedes, civiles, verán en su estreno en el In-Edit 2018 que está a punto de empezar, me ha recordado lo mucho que me ENCANTABAN las L7.

Podría haber puesto alguna de las menos conocidas que también me chiflan, pero sería parida no colocar alto y fuerte su hitacle, “Pretend we’re dead”, tan radioformuláico y pop que podría firmarlo Tom Petty (es un decir). En todo caso, les pongo la versión del show de Letterman, que el videoclip oficial lo calcinó la MTV. Llevo todo el día escuchándolo; nunca me cansa ese hit.

 

La canción del viernes #39: ABLE TASMANS What was that thing

Siempre me ha gustado el tono de amenaza implícita que tienen muchas canciones de grupos kiwis como The Bats, The Clean o The Chills. La letra va de una cosa, pero la música sugiere que les gustaría clavarte un puñal en el ojo. Es una vibración pre-hostias-en-tu-cara que me recuerda a menudo -emocionalmente- al “I can see for miles” de los Who. Como dije una vez del “Pink Frost”: “el sonido de algo reptando al otro lado de tu ventana: música pop con amenazas, anónimos y catástrofes imprevistas”.

Esta, de los Able Tasmans, me encanta. Me da igual lo que afirme la lírica, para mí la canción va de “repite eso si te atreves”. Mezclado con algo de espíritu de la escalera, del estilo de “mierda, tendría que haberle contestado eso“. Es de su primer disco, A cuppa Tea and A Lie Down, de 1987 (uno de mis años favoritos para el pop).

La canción del viernes #38: CRIM Doncs brindem

Repetidas taquicardias y gran pieloerección con este himno-temacle de los CRIM. Me recuerda a lo que ellos quieren que nos recuerde, que es a Leatherface -favoritísimos- y los Social Distortion. Increíble canción.

No es solo por la música. Esto es exactamente el tipo de dialéctica que suele emocionarme:

Fa un temps que tu i jo no vam ser tant diferents

Te’n recordes d’aquells grups / dels que deien veritats  / que escoltàvem d’amagat

Te’n recordes d’aquells nens / de les tardes a aquell parc / jo no he canviat

I em dius que brindem / i omplim les copes amb res / ens beurem el que vam ser / dos nens perduts a un món fred ordenat,

vols brindar?

Doncs brindem

La canción del viernes #37: THE VAN PELT The speeding train

Hacía mucho que no colgaba una canción. Estoy pasando un periodo amusical, según parece.

Pero ayer, en el 15º aniversario de Nueva Vulcano, escuché de lejos y mal la primera versión del “Speeding train” de The Van Pelt, y se me atascó un buen pedazo de piedra calcárea en la nuez, con todo lo de pensar en 1997 y esas cosas.

Los entusiastas amigos de La Castanya, por si a alguien le interesa, la incluyeron en el recopilatorio de cosas perdidas de The Van Pelt, Imaginary Third (2014). Es una canción bastante favorita.

La canción del viernes #36: BRADFORD Greed and peasant land

Pseudo-skinheads sensibles de pueblo, Blackburn 1989. Dexys y Housemartins, izquierda en Harringtons y bombachos, trompetas y melancolía. Morrissey dijo que eran los sucesores naturales de The Smiths (y luego versionó su “Skin storm”). Carrera minúscula: 1 álbum, cuatro singles, de 1988 a 1991. Stephen Street les produjo el elepé. Me recuerdan muchísimo a The Claim. Me encanta todo de ellos, como si hubiésemos sido amigos desde el primer día.

Oh, tenían incluso un video: