La canción del viernes #51: THE BEAUTIFUL SOUTH Let love speak up itself

Paul Heaton es uno de mis músicos favoritos. Su carrera me sirve de guía. The Housemartins desde la adolescencia, después The Beautiful South. Crecí a su lado. De mis cinco artistas pop favoritísimos, de calle, de toda la historia.

“Let love speak itself” es de 1990, del álbum Choke. Juro y me santiguo con esos cuatro primeros discos de The Beautiful South.

La canción me pirra, y el video también (Heaton siempre ha hecho buenos videos, como sabemos todos los fans). El crescendo final del tema, cuando acuden las trompetas al rescate y Heaton empieza a pegar alaridos rompe-tráqueas) me recuerda un poco a una de mis canciones predilectas de los diecisiete años, la versión de “I’ll be your Shelter (just like a shelter)” de The Housemartins, que escuché como un demente a lo largo de mi abortado BUP (academic inspiration they gave me none, que diría Kevin Rowland).

Si, aprovechando que están aquí tarareando, quieren releer aquella maravillosa charla que mantuve con Mr. Heaton en el 2012, no duden en chasquear los dedos así.

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La canción del viernes #48: FARSIDE Page

No me importa lo que dice en realidad “Page”, porque hace varias décadas hice con ella lo mismo que aquel personaje de The Wanderers de Richard Price:

“En aquellos días de agonizante anhelo y falta de confianza en sí mismo, Buddy había hecho sonar una y otra vez «Little Diane» en el tocadiscos, y la letra había adquirido tal supercarga de significado que el simbolismo de la canción era casi insoportable”.

En efecto. Me atrevería a decir incluso que no quiero conocer su significado real; me la trae al pairo. Es el chute caballar de supersignificado extra que le inyecté yo a los veintipico años lo que de veras me conmueve (como sucede a menudo en el pop cuando nos interpela directamente, o hacemos que nos interpele).

Una de las primeras canciones que le grabé en casete recopilatorio a mi mujer, en el año 1996. Hardcore melódico de California Sur, lo mejor de Revelation Records (junto a Sense Field), con una voz que funde témpanos y tímpanos. Aún me encanta y me hace pegar brincos.

Audience” es mi otra favorita del disco. No me importa lo que dice, tampoco.

La canción del viernes #44: DIE PROFIS Keine zeit

Die Profis (Los Profesionales) eran un trio de nueva ola mod de Düsseldorf. Existieron de 1979 (cuando aún se llamaban The Stairs) a 1984 (aunque se reformarían muy brevemente en 1989). Su disco Neue sensationen, de 1982, es mi elepé favorito de mod ochentas alemán (porque yo tengo elepés favoritos de mod ochentas alemán, por si no lo sabían; y no solo uno). Cuando era adolescente lo escuchaba constantemente. En bici, en metro o a pie, viento en la cara, flequillo despeinado y parka ondeante cual capa de superhéroe.

Sonaban muy Jam. Mi hit era un himno, “Hoffentlich ja!“, pero aquí les pego el “Keine zeit”, del mismo álbum, porque se les puede ver en 1983, moviendo las caderas (especialmente el bajista, que las tiene a punto de disloque), simulando cantar, y luciendo las gafas más 80’s que ha presenciado la humanidad.

Naturalmente, no entendía una palabra de lo que decían. Podían haberme estado lavando el cerebro para que me suicidara con Tang envenenado, estilo Jim Jones. Excepto en el caso de “Hoffentlich ja!”, que tiene una segunda estrofa de lo más comprensible, incluso si tienes diecisiete años y eres de Barcelona, y que me hacía poner firmes, o arrancar las manos del manillar de la bici y hacer la ola, en mi ya lejana mocedad.

La canción del viernes #43: THE BARRACUDAS “Dead skin”

Esta es una de las canciones más oscuras y cenizonas de los Barracudas. Era la última de la cara A del Mean time (también aparecía en el 12″ de 1983 House of kicks). Gira en torno a la “piel muerta”, una imagen fetén que en realidad busca hablar de aislamiento, estar muerto por dentro y no tener sentimientos y tratar de ocultarlo. Me encanta esa letra, la forma en que nos cuentan la historia en modo oral (“wait. There’s more“), como si alguien te la estuviese narrando en la barra de un bar.

Me recuerda al “Slow death” de Flamin’ Groovies, supongo que porque ellos querían que recordara al “Slow death” de Flamin’ Groovies.

Esta es la versión del álbum, que los Barracudas decidieron tocar en playback para la televisión francesa en 1983. No entiendo muy bien por qué Jeremy Gluck hace el fistro de ese modo (a ratos parece que le haya dado un aire), pero la canción es el copón de la baraja. Y siempre me ha chiflado la joz de Gluck.

La canción del viernes #42: CHARLES MANSON “Your home is where you’re happy”

En este comienzo de 2019 he escrito un par de prólogos a libros que me hará mucha ilusión ver publicados. Uno de los dos es el Helter Skelter de Vincent Bugliosi, que he leído (con esta) cinco veces, y que es mi libro de true crime favorito. Indiscutible. Lo sacará en breve Contra Editorial.

Mientras escribía el prólogo he vuelto a escuchar el repertorio musical de Charlie. Es cierto, no era PF Sloan, y sufría de ese tic rumbero que consiste en aporrear la caja de la guitarra compulsivamente, como si pidiese orden en una reunión de borrachos, pero tenía un par de tonadas que no estaban mal.

La gente suele recordar las célebres que versionaron los Beach Boys o Guns’n’Roses o Marilyn Manson, pero mi favorita siempre ha sido esta, “Your home is where you’re happy”. La escuché por primera vez a los diecinueve años o así, en el Creator de Lemonheads (su versión sigue encantándome). Era la “lenta” del álbum.

Es una canción muy fácil de cantar, y la letra es de una simplicidad pegajosa. Quizás por ello es una canción que he canturreado mucho a lo largo de mi vida. La cantaba diariamente en la camara frigorífica del McDonald’s de Hanway St., en 1996, mientras realizaba la rotación de stocks (con la napia congelada), caja de burger patties arriba y abajo. Y luego, una década después, se la canté a mis hijos recién nacidos mientras les cambiaba los pañales o, en modo nana, intentaba sin éxito que se durmiesen (un hecho que espero no conozcan de segunda mano y mal contado, pues suena positivamente psycho).

Qué quieren que les diga: es una bonita canción. Y memorable, ya lo he dicho.

La canción del viernes #41: MINERAL “&serenading”

Me gusta esta canción. Me va bien para escribir. Tiene ese rollo llorón/épico que me resulta útil (de fondo) al hacer novelas. De ella me gusta especialmente el estribillo final, machaconcete, de “of the driving snow that drives me home to you“. Es emo 90’s, de segunda división ambiciosa. No tengo problemas con las segundas divisiones. Ni con las terceras. Escuché bastante el Endserenading a finales de los 90, cuando dejaba de estar tocado. Me elevaba. Le sigo teniendo cariño a todo ese rollo autoconsciente y lacrimoso y de gran baratura épica.

La canción del viernes #40: L7 “Pretend we’re dead”

En 1993 y 1994 (dos años de mierda) yo trabajaba en un kiosko en Sitges, un pueblo costero catalán. lo único que impedía que no me cortara las venas en perpendicular y en cruz era que me pasaba el día escuchando cintas grabadas en el radiocasette de la tienda (el volumen extremo al que lo poníamos silenciaba preventivamente las quejas potenciales de los clientes).

Dos discos que me encantan y me recuerdan a aquellos tiempos (de mierda) son el Smell the magic (1990) y el Bricks are heavy (1992), de las L7. Me encantaban esos dos elepés, los ponía todo el día (antes o después de los de Poison Idea, otro grupo que también asocio al empleo aquel).

El excelente documental sobre L7, Pretend we’re dead, que yo acabo de ver y ustedes, civiles, verán en su estreno en el In-Edit 2018 que está a punto de empezar, me ha recordado lo mucho que me ENCANTABAN las L7.

Podría haber puesto alguna de las menos conocidas que también me chiflan, pero sería parida no colocar alto y fuerte su hitacle, “Pretend we’re dead”, tan radioformuláico y pop que podría firmarlo Tom Petty (es un decir). En todo caso, les pongo la versión del show de Letterman, que el videoclip oficial lo calcinó la MTV. Llevo todo el día escuchándolo; nunca me cansa ese hit.