Cosas Que Leo #130: LEJOS DEL BOSQUE, Chris Offutt

“Se apeó de la camioneta y esperó. Todo seguía igual: la casa, los árboles, la gente. Reconoció las hojas y la silueta de las ramas recortadas contra el cielo. Sabía de qué modo caería la luz y hacia dónde se proyectarían las sombras. El olor del bosque le resultaba familiar. Y sería así siempre. De golpe y porrazo, como si le hubiesen arrojado un cubo de agua, entendió por qué Ory se había largado.”

Lejos del bosque

CHRIS OFFUTT

Sajalín 2021 (publicado originalmente como Out of the woods en 1999)

128 págs.

Traducción de Javier Lucini

Pánico al amanecer / Despertar a l’infern (Kenneth Cook, con prólogo de Kiko Amat)

Novedad imprescindible en sus librerías predilectas. Una novela que me FLIPA espantosamente, y que acaba de ser traducida al castellano y al catalán, por Sajalín y Males Herbes. Me refiero naturalmente a Pánico al amanecer / Despertar a l’infern (Wake in fright, 1961), del australiano Kenneth Cook.

Los editores de ambas editoriales, sabiendo de mi extrema fanidad por el libro, me encargaron un prólogo/aval inmortal a dos lenguas, que titulé «Descarrilado en el outback«, y que en castellano empieza de este modo tan prometedor:

«1. Hace poco leí una novela cuyo clímax parecía ser la visita de pleitesía que un poeta joven le dedicaba a un poeta venerable (el poeta venerable no le salía a abrir en pelotas, cosa que hubiese aumentado dramáticamente mi interés en la historia). Aquel hecho me llevó a ponderar la sobrerepresentación de algunos temas en literatura. Hoy en día, es innegable, se escribe demasiado sobre la escritura. El mundo editorial anglófono ha celebrado en los últimos años la publicación de no una, sino varias novelas centradas en Henry James, un hecho que ya sería difícilmente justificable si el autor hubiese vivido como Keith Moon, John Holmes y Escipión El Africano, juntos. Huelga decir que no fue así. Los peores peligros a los que se enfrentó James a lo largo de su carrera fueron las hemorroides y la famosa sequía de tinta de 1886.

Me resulta difícil comprender, así, por qué tantos novelistas, teniendo un mundo de experiencia humana a su disposición, optan por plasmar la insulsa vida de su gremio (Jack London o Herman Melville no cuentan). En mi opinión, este estado de las cosas representa un trágico fracaso de la imaginación, así como un desperdicio inmoral de las posibilidades de la narrativa. Es como si Charles Darwin, tras recorrerse el globo observando anomalías evolutivas en su hábitat natural, hubiese decidido dedicar el resto de su obra a escribir sobre papel de pared.

Dovlátov aducía que el exotismo del material biográfico era un estímulo literario de importancia, y lo mismo podría decirse del exotismo paisajístico. Algunos contextos y escenarios no dejan de aparecer en novelas, y están más masticados, digeridos y excretados que el skyline de Nueva York (cliché fotográfico por excelencia), mientras que otros aparecen raramente, o jamás. Y aunque es cierto que “lo que llamamos originalidad y descubrimiento no suelen ser más que las ínfulas y delusiones de nuestra inocencia, ignorancia y arrogancia”, como afirmaba Nick Tosches[1], resulta indiscutible que algunos temas y lugares literarios están menos andados que otros. Algunos no lo están en absoluto.

Pánico al amanecer, una oscura novela de 1961 que transcurre en la inmensidad baldía del Outback[2] australiano, por cuya historia transitan canguros torpes, policías borrachos y lugareños violentos, por no mencionar a un protagonista condenable, empieza de la mejor manera posible: situándose fuera del lugar común y el trasfondo cómodo. Pero no se trata solo de eso, como el lector comprobará en breve. Pánico al amanecer es, además, una novela llena de vigor, amenaza y acción, que gracias a su prosa engañosamente simple se lee de una tacada y deja una huella imborrable.

Lo de imborrable no es un atributo baladí. Muchas novelas pasan a través de nosotros como ventosidades. Si trato de conjurar algún recuerdo de Campos de Londres, por decir solo una, lo único que me viene a la mente es que transcurría en Londres (espero). Algo así sería del todo imposible con Pánico al amanecer, una novela única, casi género en sí misma, cuya trama y pasajes más terribles se quedan impresos en la mente del lector para el resto de su vida, igual que si fuesen tatuajes.»


[1] En su espléndido Country; the twisted roots of rock’n’roll (1977).

[2] El interior remoto y semiárido de Australia, también llamado Never-Never. Ocupa el 81% del continente, y está mayormente deshabitado.

Cosas Que Leo #9: LET THE GREAT WORLD SPIN, Colum McCann

Great World Spin McCann

«The week he turned fourteen my mother sent me to pick him up: he’d been gone all day and she’d baked a cake for him. An evening drizzle fell over Dublin. a horsecart went past, the light from its dynamo shining. I watched it clop away down the street, the pinpoint of light spreading. I hated the city at times like that -it had no desire to get out from under its grayness. I walked on past the bed-and-breakfast houses, the antique shops, the candle makers, the suppliers of liturgical medals. The flophouse was marked by a black gate, ironwork sharped to points. I went to the back, where the bins were kept. Rain dripped from a broken pipe. I stepped over a pile of crates and cardboard boxes, shouting his name. When I found him, he was so drunk that he couldn’t stand. I grabbed his arm. “Hi,” he said, smiling. he fell against the wall and cut his hand. He stood staring at his palm. The blood ran down his wrist. One of the younger drunks -a teddy boy in a red T-shirt- spat at him. It was the only time I ever saw Corrigan throw a punch. It missed completely but blood from his hand flew, and I knew -even while I watched it- that it was a moment I would never forget, Corrigan swinging in midair, droplets of his blood spraying the wall.

“I’m a pacifist,”, he said, slurring his words.

I walked him all the way along the Liffey, past the coal ships and into Ringsend, where I washed him with water from the old hand pump on Irishtown Road. He took my face in his hands. “Thank you, thank you”. He began to cry as we got to Beach Road, which led towards our house. A deep dark had fallen over the sea. Rain dripped from the roadside palms. I hauled him back from the sand. “I’m soft,”, he said. He wiped his sleeve across his eyes, lit a cigarette, coughed until he threw up.

At the gate of the house, he looked up to the light in our mother’s bedroom. “Is she awake?”.

Let The Great World Spin

COLUM McCANN

Bloomsbury, 2009 (publicado en España como Que el vasto mundo siga girando, RBA 2010). Ganador del National Book Award 2009.

349 págs.

Cosas Que Leo #8: LA BRETXA, Anthony Cartwright

LA_BRETXA_Coberta

“- Això és un lloc de mala mort- li diu en Franco, i seu.

– Mai no t’havia sentit dir això d’enlloc. Hongria, els camps de refugiats, Sèrbia, quan vas tornar de Síria. Mai. Però per tu Dudley és el cul del món. Mira per la finestra. Fa una tarda assolellada a les Midlands angleses.

En Franco es queda un moment desconcertat, fins ara no li havia sentit mai cinisme, o ràbia, a la veu.

– Aquells llocs tenen una excusa, una raó per ser tal com són, però aquesta gent -diu en Franco.

– Ah, aquesta gent -diu ella-, aquesta gent. Nosaltres som una cosa i ells una altra. Aquest cony de gent.

Treu el cable dels auriculars de l’endoll. Abaixa el volum però li fa un gest perquè s’hi acosti i escolti. A la pantalla hi ha la cara d’en Cairo.

– Molta cosa ha desaparegut, l’han esborrat. El passat industrial. I molt cosa ha quedat amagada. L’important és que la gent d’aquí va construir el país que arribaria a ser. I ara valtres actueu… naltres actuem, com si fos alguna mena de vergonya tot plegat. La resta del país s’avergonyeix de naltres. Voleu que desapareguem d’una manera o una altra. S’acabarà amb camps, s’acabarà amb murs, ja ho veuràs, i no serà la meva gent que els construirà, Grace, seran els teus. Ja està passant, a la vostra manera carregada de bones intencions.”

La bretxa

ANTHONY CARTWRIGHT

Tigre de Paper, 2020 (publicado originalmente en inglés como The Cut, Peirene Press, 2017)

137 págs.

Traducción al catalán de Anna Llisterri

Cosas Que Leo #6: A JOURNAL OF THE PLAGUE YEAR, Daniel Defoe

Plague year Defoe

“Another thing might render the country more strict with respect to the citizens, and specially with respect to the poor, and this was what I hinted at before: namely, that there was a seeming propensity or a wicked inclination in those that were infected to infect others.

There have been great debates among our physicians as to the reason of this. Some will have it to be in the nature of the disease, and that it impresses every one that is seized upon by it with a kind of rage, and a hatred against their own kind -as if there was a malignity not only in the distemper to communicate itself, but in the very nature of man, prompting him with evil will or an evil eye, that, as they say in the case of a mad dog, who though the gentlest creature before any of this kind, yet will fly upon and bite any one that comes next him, and those as soon as any who have been most observed by him before.

Others placed it to the account of the corruption of human nature, who cannot bear to see itself more miserable than other of its own species, and has a kind of involuntary wish that all men were as unhappy or in as bad a condition as itself.

Others say it was only a kind of desperation, not knowing or regarding what they did, and consequently unconcerned at the danger or safety not only of anybody near them, but even of themselves also. And indeed, when men are once come to a condition to abandon themselves, and be unconcerned for the safety or at the danger of themselves, it cannot be so much wondered that they should be careless of the safety of other people”.

A Journal of the Plague Year

DANIEL DEFOE

Dover Thrift Editions, 2001 (publicado originalmente en 1722; existe traducción al castellano en Impedimenta: Diario del año de la plaga)

186 págs.

*** Este libro es una relectura.

Cosas Que Leo #2: LOS NUESTROS, Serguéi Dovlátov

Los nuestros

“Por la noche no pude más y le dije:

– Lena, tenemos que hablar. Me parece que debemos aclarar algunas cosas. Está ocurriendo algo extraño. Tengo que hacerle unas cuantas preguntas delicadas. ¿Me permite que se las haga sin ambages?

– Le escucho -dijo.

Sereno el rostro. Como el dique de una prensa hidráulica.

Le pregunté:

– Dígame. ¿No tiene usted dónde vivir?

La dama se ofendió un poco. O mejor dicho, manifestó una leve sorpresa:

– ¿Cómo? Tengo un piso en Dáchnoye. ¿Por qué?

– Por nada… De hecho… Me parecía qué… No sé, creía… Entonces, otra cosa… Entiéndame bien, como amigo… Le pido mil excusas… ¿Puede que yo le resulte atractivo?…

Se hizo una pausa. noté que enrojecía. por fin dijo:

– En lo que a usted se refiere, no tengo nada que objetar.

Con esas mismas palabras. Literalmente, “nada que objetar”.

Se hizo una nueva pausa, aún más espesa. En mi caso. la muchacha rebosaba paz. Su mirada era dura y fría, como el vértice de una maleta.

Me quedé pensativo. ¿Podía ser que aquella calma se elevara por encima de las diferencias sexuales? ¿Más allá de la predisposición biológica hacia los hombres? ¿Y de la idea misma de cohabitación permanente?…

– Una última pregunta. pero no se enfade. Y si me equivoco, olvídese de lo que he dicho… En resumen, se me ocurre pensar… ¿No será usted, por casualidad, funcionaria del Comité para la Seguridad del Estado?…

Cualquiera sabía. para bien o para mal, yo era persona conocida y de natural incontinente. Bebía bastante. Siempre hablaba de más. En Onda Alemana se había hablado de mí… ¿No me habrían asignado, como disidente primerizo, a esta fantástica criatura? …”

Los nuestros

SERGUÉI DOVLÁTOV

Fulgencio Pimentel, 2020 (publicado originalmente en 1983; disponible también en catalán como Els nostres, Labreu Editorial, traducido por Miquel Cabal Guarro).

188 págs.

Traducción y epílogo de Ricardo San Vicente. Edición de Tania Mikhelson y Alfonso Martínez Galilea.

Cosas Que Leo #1: NOCHE CERRADA, Chris Offutt

noche cerrada

«Tucker asintió y siguió conduciendo. A Rhonda le hormigueaba la tripa como una botella de soda sacudida. Llevaba años soñando con huir de aquella casa y de aquel valle, pero no pensaba seguir el ejemplo de sus hermanas: casarse con el primer chico que se presentara asegurándose de quedarse preñada. No, de eso nada.

Una parte de ella deseaba que Tío Boot no fuese su tío, así Tucker lo podía haber matado sin miramientos. Había deseado su muerte desde el día en que empezó a frotarse contra ella, como por accidente, por la casa, retirándose al momento como si ella fuese la culpable. Rhonda nunca se lo había contado a nadie porque sabía que nadie iba a creerla, y dormía con un picahielos oculto bajo la almohada. Ahora se había largado, era libre. Se quitó las horquillas y se las enganchó al cuello del vestido para no perderlas. Sacó la cabeza por la ventanilla y entornó los ojos contra el viento. Su cabello fluyó como líquido en el aire. Nunca se había sentido tan bien».

Noche cerrada

CHRIS OFFUTT

(Sajalín editores, 2020; publicado por primera vez en 2018 en Estados Unidos por Grove Press)

243 págs.

Traducción de Javier Lucini, 2020.

Cosas Que Leo (una introducción)

Foto llibres Cosas que leo

Leo mucho. Esa es la verdad, y ni siquiera lo digo para jactarme de ello. Leer todo el rato es algo que hago desde hace mucho tiempo y que sucede quiera o no, como la gripe o las visitas de parientes.

Por lo mucho que leo mucha gente me pide recomendaciones, más allá de las implícitas en los artículos y entrevistas y listas de favoritos para Navidad y Sant Jordi que redacto. Los entusiastas me asaltan por la calle, algunos de ellos desnudos, otros mostrándome sus pústulas, y no cesan en su empeño hasta que les señalo aquel disfrutable nuevo ejemplo de Young Adult Fiction, aquel rarísimo ejemplar de novela bohemia del Soho o el enésimo e iluminador nuevo análisis sobre adolescencia o nazis (o ambas cosas juntas). Me siento un poco como Jesucristo, pero sin los poderes molones. A veces todo esto resulta un poco fatigoso, y debo decir que demora considerablemente mi periplo de ida y vuelta al mercado del barrio.

Por ello he decidido crear una nueva sección, que juro mantener en la salud y en la enfermedad. Se llamará Cosas Que Leo, porque no hace falta que los escritores metamos ingeniosidades y dobles sentidos en cada puta frase. Cada lunes y viernes les colgaré un libro que recomiendo, portada y párrafo seleccionado, nada más. Solo colgaré lo que me gusta o me ha parecido memorable. Empezaré mañana, viernes 2 de abril del 2020 (veinteavo día de confinamiento por plaga). Continuaré el lunes siguiente, y de allí a la eternidad.

El lector hallará en mi selección semanal numerosas omisiones y lagunas. Faltarán algunos autores premiados, Literatos Respetados, libros del año de suplementos literarios que nadie lee pero aparentemente son fabulosos, libros que solo hablan de otros libros, libros de Alta Literatura que han matado a peña de aburrimiento, y aquel nuevo Bright Young Thing del que todo el mundo habla pero que tiene menos sustancia nutritiva que un Burmar Flash y menos futuro que el Sid Vicious del Chelsea Hotel. Algunos de esos libros no aparecerán porque, con franqueza, ni los leí ni pienso hacerlo. Los evité como uno evitaría un charco fangoso. Otros fueron leídos, subrayados y, con los ojos firmemente entornados, abandonados a tiempo y clasificados para siempre en Papilla Sobrevalorada Que Leí Para Confirmar Lo Que Sospechaba Desde Un Principio. En resumidas cuentas, he decidido no aburrirles con las montañas de novelas y libros de no ficción que no pasan la prueba lectora y concentrarme en lo que me asombra y me hace disfrutar (a veces padeciendo). Soy un Hombre Que Lee, no un Hombre De Letras. Existe una diferencia, y es honrosa.

Con el tiempo, el lector verá que de la selección emerge no solo un gusto, que tal vez coincida con el suyo, sino también un patrón. Pues soy un lector disciplinado, curioso y metódico (mi mujer diría algo mucho más feo de repetir). Si observan la fotografía de aquí arriba entenderán de lo que hablo. Se trata de la pila de libros que leí en el último mes y medio o dos meses, aproximadamente (no aparecen el 10% de manuscritos que leí en Kindle, borradores que me envían amigos y desconocidos, ni los libros que , simplemente, no eran de mi gusto y abandoné al primer adverbio de más).

Como pueden observar, cada cuatro novelas hay un libro de no ficción; cada tres o cuatro libros traducidos o en castellano/catalán original hay un original inglés (o el porcentaje inverso); cada decena de libros hay un cómic (a veces el lapso se reduce); cada quince novelas hay una de PG Wodehouse (una costumbre sanadora que hace años que mantengo); muy de vez en cuando, algo de poesía o teatro (inglés). Desde hace poco, también libros de Young Adult Fiction (juveniles) modernos, seleccionados. Las lecturas combinan clásicos, novedades, oscuridades, obras que siempre quise leer y al final me puse a ello, cosas extemporáneas que decidí recuperar por el bien de todos, y también alguna relectura gozosa (Dispatches, en este caso). No me gustaron todos los que leí, pero sí me gustaron los que irán apareciendo en la sección.

Por último, como tal vez ya sepan, carezco de redes sociales de ningún tipo, más allá del molesto y a la vez asquerosamente útil WhatsApp. Por tanto, les agradeceré si difunden, tuitean, instagramean o facebookean las selecciones que hayan sido de su agrado, o que les hayan lanzado de cabeza a la librería más próxima. Kiko Amat