Cosas Que Leo #154: HIGHBALLS FOR BREAKFAST, P.G. Wodehouse

“He shimmered out, and I subjected Catsmeat to a keen glance. I am told by those who know that there are six varieties of hangover -the Broken Compass, the Sewing Machine, the Comet, the Atomic, the Cement Mixer, and the Gremlin Boogie, and his manner suggested that he had got them all.”

Highballs for breakfast

P.G. Wodehouse

Arrow Books, 2016

169 págs.

Cosas Que Leo #132: THE LEGEND OF THE HOLY DRINKER, Joseph Roth

“He spent the rest of the day in various other establishments, and was soon quite reconciled to the fact that the age of miracles he had lately experienced was now, finally, at an end, and that the preceding age had resumed. And so, with his heart set on that slow decline for which a drunkard is always available -and which no sober person can possibly understand! – Andreas took himself back to the banks and bridges of the Seine.”

The legend of the holy drinker

JOSEPH ROTH

Granta, 2013 (publicado originalmente como Die legende vom heiligen Trinker en 1939)

99 págs.

Traducción de Michael Hofmann

**** Estoy leyendo o releyendo muchos libros cortos. Que tengan entre 99 y 120 páginas máximo. Viva el Club del Libro Corto, muerte a los ladrillos y peñazos.

Cosas Que Leo #86: BEBER O NO BEBER, Lawrence Osborne

“La relación entre un bebedor y un abstemio es peligrosa. La persona abstemia se siente incomprendida y se resiente de la fácil elasticidad del bebedor y su tendencia a exagerar, perdonar y disfrutar del presente. La persona bebedora se resiente de la rigidez de la abstemia, de su formalidad y su limitada capacidad para abandonar su implacable lucidez mental. Una lucidez que pese a sus bondades es, en última instancia, irritantemente prosaica. Uno se aburre del otro.

El bebedor sabe que la vida no es mental ni una cuestión de controlar y demarcar. El abstemio, por su parte, sabe muy bien que basta la capacidad de una sola molécula de alcohol para cambiar el cuerpo y la mente. El musulmán, el puritano protestante y el abstemio son similares; pese a sus grandes diferencias entienden el mundo de una forma parecida, mientras que los bebedores también entienden el mundo de un modo que los une inconscientemente. Saben que los parámetros que nos contienen no son completamente humanos, ni tampoco divinos. Incluso podría decirse que la dopamina nos une fugazmente con las moscas de la fruta borrachas y los perros felices. Nos sacan de la aburrida tristeza bidimensional del ser humano.”

Beber o no beber; una odisea etílica

LAWRENCE OSBORNE

Gatopardo Ediciones

227 págs.

Traducción de Magdalena Palmer.