Cosas Que Leo #108: STOP-TIME, Frank Conroy

“Jugaba con el yoyó porque me gustaba, sin hacer uso del menor esfuerzo de voluntad. No era la ambición lo que me impulsaba, sino la naturaleza del arte del yoyó. El yoyó significaba mi primer intento organizado de controlar el mundo exterior. Y me fascinaba porque me permitía apreciar mis avances por medio de unos pasos claramente definidos, y también porque la intimidad, la casi terrorífica familiaridad que empecé a sentir con respecto al instrumento que tenía en la mano parecía garantizarme que nada irrelevante se interpondría entre los dos. Usando el lenguaje del jazz, yo estaba demasiado “tenso”, y mi yoyó me había librado por fin, al menos en algunos aspectos, de la paralizadora mediocridad de la vida en general.”

Stop-Time

FRANK CONROY

Libros de Asteroide, 2018 (publicado originalmente en 1965)

390 págs.

Traducción de Eduardo Jordá.  

Cosas Que Leo #73: LA FLOR, Mary Karr

“Si a la polio sumamos las víctimas de accidentes de caza -a uno le amputaron una pierna por debajo de la rodilla-, las caídas desde grandes alturas, los cortes que no se suturaban, las contusiones que no se vigilaban con radiografías, la salud mental mínima y la ausencia absoluta de ortondoncias, obtendremos una población tan desfigurada y mutilada, dentuda y deforme, que no nos quedaba otra que repartir insultos y golpes a mansalva, pues eran el contacto más estrecho para muchos.”

La flor

MARY KARR

Periférica & Errata Naturae, 2020 (publicado originalmente en el 2000 como Cherry)

432 págs.

Traducción de Regina López Muñoz

Cosas Que Leo #54: STALIN ATE MY HOMEWORK, Alexei Sayle

“One unique contribution Liverpool had made to the counterculture was a character I never encountered anywhere else, and that was the Hard Hippy. The Hard Hippy was somebody who had the same qualities of self-pity and narcissism as the normal hippy but was also capable of kicking your head in. During that long summer I sometimes used to hang around a ramshackle art gallery in the centre of Liverpool where a Hard hippy used to hold court. He had long blond hair and his muscular torso was only ever covered by faded denim dungarees as worn by US hillbilly farmers, except that in his case he wore them with the legs cut off high on his bulging hairy thighs. Dotted around the gallery were various house plants that ranged from fairly well through sickly to dead. One day the hard Hippy was discoursing to a group of us about how he was planning to name the child he was having with his chick Fluoride when a mild-mannered guy in glasses who had been wandering around looking at the terrible art on the wall inadvertently interrupted the Hard Hippy’s monologue.

‘Er… does anybody mind if I take a cutting from one of these plants?’

The whole room fell into a nervous silence as the muscular blond stopped talking and, sensing the change, the mild-mannered guy began to shift nervously from foot to foot realizing that he had made a bad mistake.

After an uncomfortable thirty seconds during which we all fidgeted anxiously the Hard Hippy finally said in a calm but icy voice, ‘I dunno, man. Why don’t you ask the plant?’

‘What?’ said the visitor.

‘I said, “Why don’t you like get on your knees and ask the plant if you can take a cutting?” After all, it’s like you’re taking one of its babies or something, man.’

‘Erm… OK, yes’, said the mild-mannered man, and bending down to the ill-looking spider plant he said to it, ‘Erm… hi. Erm, do you mind if I take a cutting from one of your shoots?’

Nothing happened.

‘What did it say?’ asked the Hard Hippy.

‘It doesn’t seem to mind’.

‘Well, go ahead, then’.

With trembling hands the visitor took a tiny spring of the plant and quickly left.

‘Fucking straights, man,’ the Hard Hippy said.”

Stalin ate my homework

ALEXEI SAYLE

Sceptre, 2010

304 págs.

Kiko Amat entrevista a CLAUDIA DURASTANTI: “Escribir desde la otredad, sea de clase o de género, es una bendición”

Para que no les falte pa’leer en mitad del Mes de la Plaga. Me he permitido colgarlo con uno de los títulos originales. El que aparece en la edición web de El Periódico de Catalunya es un poco más El Caso (aunque no exento de comicidad). Pueden leerla aquí. La novela/memoria de Claudia Durastanti La extranjera (Anagrama) es, desde ya y para siempre, uno de los libros del 2020.

Kiko Amat charlará con Carlos Pardo (Lejos de Kakania)

Presentaremos su nueva novela Lejos de Kakania (Periférica), que ya es mi novela (memoria, si quieren) favorita española del año.

Los detalles están en este flyer apañao de aquí debajo, con esos dos Chesterfield Kings de Jacometto que no se hablan porque uno se cargó la Vox Phantom (o el secador) del otro.

Pero apunten que será el miércoles 30 de octubre, si la Brimo no carga sorpresivamente sobre los asistentes o decide efectuarnos algún tipo de palpo rectal a los dos autores, en La Central de la calle Mallorca. A las 19.00h.