Cosas Que Leo #50: COUNTRY; THE TWISTED ROOTS OF ROCK’N’ROLL, Nick Tosches

“Great balls of fire” was a fine and sleazy record, the yell of a tribe sloughing his senses. The day the record was released, the Commies fired their second silly Sputnik, a half-ton ball circling nine hundred miles up, a dog panting fearfully within, stranger than any Egyptian glyph. Eisenhower lay numb and still from a stroke; Nixon, large wet cow liver of a human, ruled. Charlie Starkweather, five-foot-two, “red-headed peckerwood” (the words of his confession), thrashed and skidded trough Nebraska and Wyoming murdering and murdering and murdering. How many times did Starkweather gnash and grin with sexy delight as “Great balls of fire” crackled from his car radio?

By 1958 Jerry Lee Lewis was on top. Of all the rock-and-roll creatures, he projected the most hellish persona. He was feared more than the rest, and hated more too. Preachers railed against him, mothers smelled his awful presence in the laundry of their daughters, and young boys coveted his wicked, wicked ways.

My friend Michael Bane grew up in Memphis in the fifties, and he has tenebrous memories of the Killer’s role in local society.

“There was this dive, I mean a real dive, called Hernando’s Hideaway. It was located just south of  town, toward the Mississippi line -a great two-story house, all black. When we drove by, my parents would snort and say, ‘That’s where people like Jerry Lee Lewis play’. My mother was real adamant about how, essentially, he was the garbage of the earth. She couldn’t stand him; she couldn’t stand thinking about him,

“He kind of balanced things out in Memphis. He made Elvis acceptable. Elvis tried to be good. Folks could look at him and say, ‘This is a good boy’. But Jerry lee was always a shitkicker. There was always horror stories. There was an aura of extreme violence to Jerry Lee”.

Jerry Lee is the greatest song stylist in country music. (He himself will tell you there have been only three real stylists in the whole of music: Al Jolson, Jimmie Rodgers, and Jerry Lee Lewis). A recording by Jerry Lee is an unmistakable as a passage by Faulkner. Bursting phrases recur throughout Jerry Lee’s music. “Think about it!” he yells before a strafe-note barrage of ascending triplets. (Scholars please note: the first “Think about it!” is found in “Foolish kind of man”, in the 1971 album Touching home). Pindar would have loved it: “Think about it!” How similar to Faulkner, who while writing his third novel fell upon the word indomitable and for the rest of his days did not write a book without a handful of grand, truculent indomitables. And Jerry Lee is permitted his vast liberties, as Faulkner was permitted his. Jerry Lee is the only country singer who can get away with yelling at his audience, referring to his musicians as motherfuckers, just as Faulkner got away with statements such as his description of a mule in Flags in the dust: “Misunderstood even by that creature (the nigger who drives him) whose impulses and mental processes most closely resemble his”.

Country; the twisted roots of rock’n’roll

NICK TOSCHES

Da Capo Press, 1985 (publicado originalmente en 1977)

268 págs.

Nick Tosches: RIWOP (Rest In Whatever’s the Opposite of Peace)

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Murió Nick Tosches, uno de mis autores favoritos.

Dos de sus libros son santorales para mí. Fuego Eterno; la historia de Jerry Lee Lewis (Contra Editorial) y Dino; living high in the dirty business of dreams (biografía de Dean Martin, inédito en España).

Yo le entrevisté en exclusiva no hace tanto. Pueden leerlo aquí. Hablamos en exclusiva de Jerry Lee Lewis (ahora lamento no haberle hecho cien millones de preguntas sobre Dino).

Y aquí tienen el obituario que le dedica The Guardian.

Mis 13 libros del 2016 (para Babelia)

Este 2016 ha sucedido algo chocante. Manual per dones de fer feines, de Lucia Berlin, uno de los libros de mi top 10 (en mi caso 13) anual para Babelia de El País… ¡Ha salido elegido libro del año en ese mismo suplemento! (si bien en su edición española). Lo sé, lo sé: FLIPANTE. Sí, a mí también tuvieron que administrarme sales. Porque desde que escuchaba a los Housemartins en 2º de BUP no sentía que estaba participando de un gozo de muchos, y casi me agarra un patatús.

Pero ya ven, ha sucedido lo imposible. Lucia Berlin es como los Beatles. Ha unido a una horda multitudinaria de gente dispar.

Como veo que preguntan, mi Top 13 del 2016 es el siguiente. No los explico uno a uno porque he dejado algo en el fuego. Ojo: están en orden asaz fiable de importancia. Y a la vez, todos son estupendos. Todos me han gustado un montón, y se me han quedado aquí dentro.

  1. Fuego eterno, Nick Tosches (Contra Editorial)
  2. Padre e hijo, Larry Brown (Dirty Works)
  3. Glanbeigh, Colin Barrett (Sajalín Editores)
  4. La chica de California, John O’ Hara (Contra Editorial)
  5. Manual para mujeres de la limpieza / Manual per dones de fer feines, Lucia Berlin (Alfaguara / L’Altra)
  6. Bailando en la oscuridad / Ballant a la foscor, Karl Ove Knausgaard (Anagrama / L’Altra)
  7. Tula Springs, James Wilcox (Contra Editorial)
  8. Música de mierda, Carl Wilson (Blackie Books)
  9. Érase una vez el fin, Pablo Rivero (Anagrama)
  10. Cutter y Bone, Newton Thornburg (Sajalín Editores)
  11. Vernon Subutex, Virginie Despentes (Penguin Random House)
  12. El gran delirio: Hitler, drogas y el III Reich, Norman Ohler (Crítica)
  13. El hombre que cayó en la tierra, Walter Tevis (Contra Editorial)

Y una enmienda a la totalidad: mi verdadero #1 de este año ha sido un libro que, pese a que leí en enero del 2016, no he podido colocar en mi lista, porque no se ha publicado en España y además es de otra década, de cuando los dinosaurios regían la tierra: The Hollywood Trilogy, de DON CARPENTER. Es un compacto de tres novelas: A couple of comedians, The True life of Jody McKeegan y Turnaround, del 75, el 79 y el 81 respectivamente. De lo mejor que he leído en mi vida. Tomen nota, por favor.

 

Jerry Lee Lewis: ¡Pecado-r-r-r! + ¡entrevista exclusiva a NICK TOSCHES!

Ya está colgada en la web de Papel, de El Mundo, mi sensacional decálogo engrandecedor e hiperbólico sobre Jerry Lee Lewis. No solo él era el más grande (y temible), sino que la humanidad ha tenido la fortuna de que se encargara de su biografía definitiva (Fuego eterno, Contra Editorial) el inmenso Nick Tosches, otro de mis autores favoritos. Otro grande (y bastante temible también).

Pueden leer esa pieza, instructiva y rocanroleante, con la seguridad de que (ejem) será lo más entretenido que van a poder leer sobre el tema en este país.

Y luego, pueden ir justo aquí abajo, donde les estoy señalando (ahí no, un poco más abajo) y leer estos apabullantes extras que les proporciono de gratis: una entrevista breve al mismísimo Tosches (reacio como el que más a hablar con desconocidos) sobre Jerry Lee y su insuperable libro.

Y entro a pelo al tema, si me permiten:

https://i1.wp.com/www.alainroux.de/wp-content/uploads/2012/12/Nick-Tosches.jpgNik Cohn siempre prefirió mito a realidad. ¿Dirías que tú te acercaste a la vida de Jerry Lee en una onda similar? Incluso si no sucedieron exactamente así, es obvio que algunas de las historias en Fuego eterno son tan acojonantes que no importa si sucedieron exactamente como escribiste.

En el caso muy raro de Jerry Lee Lewis, los hechos fríos y duros y el mito son uno y el mismo: una realidad de profundidades míticas y aura mítica. La suya ha sido una vida cuya suma y sustancia sosttienen el pesado poder del mito.

Jerry Lee era también un hombre de mitos. De historias y leyendas antañonas de su propia familia. Mencionas las historias del Viejo Lewis derribando un caballo con sus puños desnudos. Esas historias, como Harry Crews podría haber dicho, nos recuerdan quién somos. Le dijeron a Jerry Lee quién era y de dónde había salido, tal vez.

Estas leyendas ancestrales -que, como atestigua la evidencia a nuestra disposición, pudieron haber sido haber sido más verdad que leyenda- las historias del Juez Lewis, del Viejo Lewis y todos los demás, eran, sí, como bien dices, anclajes de origen en el vacío, un vagitus (o primer llanto del recién nacido) al que un hombre podía recurrir para labrar su camino a través de la tormenta de sí mismo.

Dicho esto, me encantaría saber de dónde sacaste esas historias. Escuchaste las infames cintas de Sun, por ejemplo, pero ¿entrevistaste al mismísimo Killer? ¿O su entorno nuclear? ¿Llegaste a ir a Louisiana para sumergirte en la atmósfera?

Entrevisté a Jerry Lee, en efecto. Pasé bastante tiempo con él. Entrevisté a los personajes centrales en su vida. Pasé bastante tiempo con ellos también. He viajado y pasado un buen tiempo en Louisiana y otros lugares. Estudié detenidamente documentos antiguos, discos antiguos, periódicos viejos y viejos libros en bibliotecas. Fui tan lejos como pude a través de las fuerzas ctónicas del inframundo, aprendí todo lo que pude, traté de entender todo lo que pude, y luego mezclarlo todo con los ritmos de la versión King James del Antiguo Testamento, y los ritmos de William Faulkner y los ritmos del rock ‘n’ roll.

Creo que no se puede leer sobre la historia de Jerry Lee sin tener en cuenta que este era un hombre para quien el Cielo y el Infierno no eran conceptos abstractos o fantasía poética.

Tú lo has dicho.

¿Crees que existe un infierno? Sé que no das mucho crédito a la religión organizada, pero hay que admitir que un cierto grado de arrepentimiento podría ser útil en la sociedad. La voluntad de redimirte a ti mismo, incluso.

¿Quién dice que he de reconocer que una cierta medida de culpa o arrepentimiento sirva para eso, o para nada? Todo es, como decía Rimbaud, una “faiblesse de la cervelle” [una debilidad del cerebro].

Yo diría que Fuego eterno es, ante todo, una historia de pecado y la redención. Jerry Lee iba a la caza de una salvación imposible de alcanzar. ¿Estás de acuerdo con eso?

No veo ningún pecado en su vida, excepto quizás el pecado de una  auto-condenación incontenible y nociva. La salvación se halla sólo en la libertad, y tal vez en ocasiones Jerry Lee se negó a sí mismo esa libertad. Pero las historias se cuentan mejor, y la propia verdad se percibe mejor, sin la intrusión o la corrupción de la interpretación.

El bagaje sureño de Jerry Lee es demasiado bueno para ser cierto. Serpientes, alcohol ilegal, bigamia, primos locos, iglesia pentecostal, esposas menores de edad… ¿Crees que el lugar de nacimiento hizo a Jerry Lee?

Esa es una buena pregunta, pero me temo que no tengo respuesta para ella. Terroir y terreno, naturaleza y educación; lo que importa de verdad es el sabor del vino o el cigarro, la esencia de la bestia.

Y hablando de quién era. ¿Dirías que era un buen hombre que había tomado el mal camino? ¿Que habia acabado mal por culpa de sus demonios?

Yo diría que era un hombre que había acabado bien. Yo diría que los demonios no entran, que sólo existen dentro de nosotros, formados por nosotros, e investidos de poder por nosotros. No nos toman. Uno siempre es uno mismo.

¿Qué influencia crees que tenían la benzedrina y los licores en su comportamiento?

Al igual que con todos nosotros, esas cosas tienen su influencia. Pero también la tienen nuestros trabajos mundanos, vidas muertas, falsas devociones y mentiras.

Los videos de Jerry Lee y Myra siguen siendo impactantes. Ella parece una niña, no me digas que no.

Desde hace dos mil años los matrimonios incestuosos, matrimonios adolescentes y matrimonios pre-adolescentes fueron aceptados y consagrados entre la realeza. En un mundo más lascivo a la vez que moralista aquellas cosas se convirtieron de repente y por arte de magia en escandalosas. Fue en Inglaterra donde los traficantes de escándalos atacaron a Jerry Lee por casarse con su joven prima. ¡Inglaterra, donde la reina Victoria se había casado con su primo hermano, donde la reina Isabel se casó a la edad de seis años! Lo que está bien un día está prohibido el siguiente. Es todo una locura, mucho ruido y pocas nueces. Sólo en el mundo moderno podría existir un mercado para el tráfico de escándalos.

¿Por qué crees que Jerry Lee, el último hijo indómito, es una inspiración para los lectores? ¿Porque cayó y se levantó? ¿Porque estaba condenado y sobrevivió? ¿Porque llevaba un fuego salvaje en su interior y este no lo consumió?

Sí. Exacto. Por todo eso.

Kiko Amat

(La entrevista con Nick Tosches es exclusiva de Kiko Amat para Bendito Atraso)