Cosas Que Leo #143: NO COUNTRY FOR OLD MEN, Cormac McCarthy

“He shook his head. You’re asking that I made myself vulnerable and that I can’t never do. I have one way to live. It doesn’t allow for special cases. A cion toss perhaps. In this case to small purpose. Most people don’t believe that there can be such a person. You can see what a problem that must be for them. How to prevail over that which you refuse to acknowledge the existence of. Do you understand? When I came into your life your life was over. It had a beginning, a middle, and an end. This is the end. You can say that things could have turned out differently. That they could have been some other way. But what does that mean? They are not some other way. They are this way. You’re asking that I second say the world. Do you see?

Yes, she said, sobbing. I do. I truly do.

Good, he said. That’s good. Then he shot her.”

No country for old men

CORMAC McCARTHY

Vintage, 2005

309 págs.

Cosas Que Leo #107: EL HOMBRE QUE VOLVIÓ A LA CIUDAD, George Pelecanos

“- Thaddeus y yo vamos a llevar a cabo un allanamiento de morada en una vivienda situada fuera de esta ciudad. Sus ocupantes robaron unas joyas de gran valor en una fiesta y violaron a la chica adolescente que vive allí. Son supremacistas de la raza blanca, gente mala se mire por donde se mire.

– Phil, no juegue conmigo.

– Te necesito. Condujiste muy bien aquel Impala cuando la ocasión lo requería. No conozco a nadie que sea capaz de hacer lo que haces tú.

– Siempre coaccionando. ¿Qué va a hacer ahora, amenazar con encerrarme de nuevo?

– No creo que tenga necesidad de hacerlo.

Michael mantuvo la vista fija al frente.

– ¿Cuándo?

– Pronto.

– No vuelva a acercarse a la casa de mi madre, ¿entendido?

Michael se apeó del Ford. Ornazian arrancó y se alejó en dirección a Petworth. Quería ver a sus hijos antes de que se fueran a la cama.”

El hombre que volvió a la ciudad

GEORGE PELECANOS

RBA, 2019 (publicado originalmente como The man who came uptown en 2018)

297 págs.

Traducción de María Cristina Martín Sanz

Cosas Que Leo #68: UNA OBRA MAESTRA, Charles Willeford

“En cuanto el surrealismo nihilista se estableció como corriente artística independiente, se empezó a requerir la presencia de Debierue como ponente. Él rechazaba esas propuestas, por supuesto…

– ¿Por supuesto? ¿No suelen pagar a los ponentes?

– Sí, y le habrían pagado bien, pero un artista no se pone a la defensiva. Y eso es lo que le pasa a todo ponente. Se supone que un crítico habla, agradece las preguntas porque su labor consiste en explicar lo que hace el artista, pero el artista no está formado para esa clase de cosas y lo único que hace es debilitar su postura. Hoy en día, algunos artistas recorren el país dando conferencias, cargados con montones de diapositivas de su obra, y no son más que un grupo de personajes tímidos con dificultades para expresarse. Supongo que cuesta rechazar el dinero, pero si así terminan derrotándose a sí mismos y negando su obra. Un artista creativo no pinta nada delante de un atril de conferenciante, y esto es aplicable a los poetas y a los novelistas tanto como a los pintores”.

Una obra maestra

Charles Willeford

RBA, 2020 (publicado originalmente en 1971 como The Burnt Orange Heresy)

206 págs.

Traducción de Pilar de la peña Minguell

Cosas Que Leo #53: EL JARDINERO NOCTURNO, George Pelecanos

“Holiday miraba fijamente su copa. Bebió un sorbo y luego otro antes de dejarla sobre la barra. No debería haber ido al escenario del crimen. Había sido curiosidad, nada más.

– Cuéntanos algo, Doc -pidió Jerry Fink

– Nada que contar -replicó Holiday. Ni siquiera recordaba cómo se llamaba la mujer que se había tirado la noche anterior.

Bob Bonano volvió de la jukebox. Acababa de echar unas monedas y ahora se bamboleaba al ritmo de la lastimera armónica y los primeros compases solemnes de In the Ghetto.

– Elvis -dijo Jerry Fink-. Intentando hacer crítica social. Alguien le engañó y le hizo creer que era Dylan.

– Sí, pero ¿de quién es esta versión? -preguntó Bonano.

Una mujer empezó a cantar el primer verso. Fink y Bradley West, sentados junto a Holiday, cerraron los ojos.

– Es la titi esa que cantaba Band of Gold -dijo Jerry Fink.

– No -dijo Bonano.

Holiday no atendía a la canción. Estaba pensando en Gus Ramone, junto al cuerpo del chico. Tenía una guasa del carajo que le hubieran encargado el caso a Ramone.

– Hizo también esa canción de Vietnam -declaró West- Bring the boys home, ¿no?

– Esa era Freda Payne, y me da igual lo que hiciera -replicó Bonano. Sacudió un paquete de Marlboro Light hasta que sobresalió un cigarrillo -No es ésta.

Holiday se preguntó si Ramone se habría dado cuenta de que el nombre del chico, Asa, se escribía igual al derecho y al revés. El nombre era un palíndromo de esos.

– Entonces, ¿quién es, so listo? -preguntó Fink.

– Candi Stanton- Bonano encendió el cigarrillo.

– Lo sabes porque lo has leído en la juke.

– A ver, por un dólar -dijo Bonano, ignorando a Fink-, ¿cuál fue el mayor éxito de Candi Stanton?

Holiday se preguntó si Ramone habría relacionado al chico con las otras víctimas con nombres palíndromos. Todos eran adolescentes, a todos los mataron de un tiro en la cabeza y los encontraron en jardines comunitarios en torno a la ciudad.

Ramone era bastante buen policía, aunque su empeño en seguir siempre las normas constituía un obstáculo. No tenía ni comparación con el policía que él mismo había sido. Le faltaba el don de comunicación de Holiday, para empezar. Y todos los años que Ramone pasó en Asuntos Internos, trabajando casi siempre detrás de una mesa, no le habían hecho ningún bien.

– Ni idea -dijo Fink.

Young hearts run free -contestó Bonano con una sonrisa de satisfacción.

– Querrás decir Young dicks swing free -dijo Fink.

– ¿Cómo?

– Es un tema disco de ésos. Te tenía que gustar -repuso Fink.

– Yo no he dicho que me gustara. Y me debes un dólar, judío de mierda.

– No tengo un dólar.

Bonano le dio una colleja.

– Pues, entonces, toma.

Holiday apuró la bebida y dejó el dinero en la barra.

– ¿A qué viene tanta prisa, Doc? -preguntó West.

– Tengo trabajo -contestó Holiday.”

El jardinero nocturno

GEORGE PELECANOS

B de Bolsillo, 2013 (publicada originalmente como The Night Gardener en 2006)

376 págs.

Traducción de Sonia Tapia.

Los orígenes literarios de Perry Mason

Una pieza que me encanta. La escribí para El País hace unos días. Si acercan la oreja se me escucha de fondo, tecleando con dos dedos corazones y soltando la ocasional pedorreta. Léanla sin más dilación aquí. El título provisional mientras lo estaba escribiendo era “Cuando Perry Mason llevaba camisa limpia”.

Carter: Jack vuelve a casa

https://i2.wp.com/www.sajalineditores.com/data/img/thumbs/portada_carter_dhk58p9.jpgNo sé si desean leer mi crítica para Babelia de El País del muy sombrío y borrascoso y sensacional Carter, de Ted Lewis (Sajalín).

Si es así, pueden lanzar su pinta de Guinness vacía contra este link. Eso les llevará mágicamente a las páginas del periódico. Bueno, a mi página. De las otras no respondo, que no sé dónde han estao ni cuáles son sus fuentes.

Si por el contrario, no desean leerla absténganse de clickar el enlace. Verán que no sucede absolutamente nada.