THE CLAIM: el eslabón perdido entre Kinks y Blur

Resultat d'imatges de the claim bandCon ese pedazo de titular que roza lo amarillento introduje mi artículo sobre The Claim para Babelia de El País. A día de hoy, incomprensiblemente (dada la rareza incurable de la banda), uno de los más leídos de la sección de cultura del periódico. Quizás gracias al mencionado título.

Soy muy fan de The Claim y me siento bastante solo en esa tesitura, así que hagan el favor de unirse a mí, leyendo y compartiendo la pieza.

En breve colgaré aquí mismo una extensa charla que mantuve con David Arnold, guitarrista de la banda, en el año 2013, y que desde el desmantelamiento de la antigua web de Bendito Atraso permanecía inédita.

Pueden escuchar el primer single de The Claim en 26 años, “Journey” aquí. Háganlo. Dios del cielo, qué voz.

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Madness por fuera, sadness por dentro

Es el título de esta piececica que he escrito para El Periódico con ocasión de la visita de Suggs (Madness). Léanla. Ha quedado bien.

Miren en la entrada anterior para descubrir mi (periférico) papel en ella. La visita, no la pieza.

Por lo demás, planeo llevarle al bueno de Suggs varios discos para firmar y varias frentes de rorros que bendecir.

Yeah! Yeah! Yeah!: es solo pop, y nada es más importante que el pop

Lean aquí mi reseña del Yeah! Yeah! Yeah! de Bob Stanley para Babelia de El País. El mejor libro sobre música pop que he leído en la vida junto al Awopba… (no tengo esma ni para teclear el título entero, miren que les digo) de Nik Cohn. Y que conste me los he leído todos, incluyendo los salmos cuasi ininteligibles de Paul Morley.

Si esto les parece enloquecidamente interesante, para completar conocimientos pueden remontarse a mi entrevista con el mismísimo Stanley, que realicé para la revista El Estado Mental con ocasión de la publicación inglesa original del mismo libro, y que colgamos en Bendito Atraso en cuatro cómodas entregas.

 

Esa canción pertenece a P.F. SLOAN

Mi obituario para UN GRANDE entre grandes: P.F. SLOAN.

Compositor y tunesmith favorito de esta casa desde que teníamos uso de sinrazón.

La pieza se publicó en el Babelia de El País de este pasado 21 de noviembre. Pueden leerlo y jalear y hacer coros aquí mesmo.

Esta canción es suya:

Y esta también (hagan el favor de no reirse de los danzarines del fondo):

Y un par de centenares más, todas en esta línea.TEMACLES del primero al último.

Cosas que hacen BUM es un grupo de música pop

Cosas que hacen BUM era una novela, luego fue esa misma novela en edición de bolsillo, algo más tarde (hace dos días) fue la remaldita misma novela, pero en fgancés, y ahora es un grupo pop de Granada.

Aquí abajo está el disco, por si no me creen, y aquí está su perfil de FB, para que vean que no me lo acabo de inventar. Y para colmo molan.

Chuparos esa, escritores-sin-grupo-pop-con-nombre-de-novela-vuestra. Chincha y rabia.

2015-05-27 10.00.55

Senior i El Cor Brutal: un escrache con guitarras

seniorLo de Senior a mí me asusta. Me asusta por él, por lo que pueda pasarle, por si aquella gent vienen de matinada a buscarle, le enchufan un saco de cebollas en la cabeza y me lo arrastran a una acequia para darle el paseíllo. Y adiós Senior; porque vamos a llorarle unos cuantos. Senior ha cambiado una pizca, pero no tanto. Siempre fue un compositor de canciones a lo Ovidi, que no temía hablar claro, y si tenía que llamarle “fill de puta” a alguien, pues se lo llamaba y somos arrieros y en el camino nos encontraremos. Y sin embargo, yo a Senior i El Cor Brutal no les había prestado demasiada atención. ¿Cómo les diría? Para mí Wilco son unos caballeros que acompañaron a Billy Bragg una vez, y el alt country… ¿música country de señores altos? Y por ello precisamente no me entretuve demasiado en escuchar a Senior i El Cor Brutal. Grababan en Nashville y Louisville y otros sitios acabados en ville, versionaban a Will Oldham y a M. Ward, en las entrevistas dejaban caer menciones al Zuma. Y llevaban (y llevan) barbas como zarzas y camisas muy tejanas. A él lo vi en un documental y me cayó de aúpa; pero uno no compra discos por lo simpáticos y nobles que sean sus autores.

Pero Senior i El Cor Brutal acaba de entregar el que para mí ya es el mejor disco en catalán del 2014. Me importa un pedo los que vengan tras él; que esperen bajo la lluvia; ya les llamaremos. Senior me ha emocionado, y se lo confieso así a todos ustedes, lectores de Cultura/S. El poder de voler (Malatesta 2014) es un disco político, sin arengas pero lleno de empellones y amagos de puñetazo-en-nariz a los malos. Lo de hacer música politizada ya saben ustedes que es más complicado que pintar una figurilla del caganer con una brocha del 6. Un mínimo desliz y has entregado el panfleto, emborronando todo el tema. Y panfletos sí que no. Recordemos las canciones más izquierdosas y verbosas y “con mensaje” de The Jam o The Style Council. Eran las peores con diferencia, por mucho que nos chifle danzarlas a medianoche (“Imagine if tomorrow the workers went on strike”, bla bla).

Senior no es así. Al igual que sus primos catalanes Samitier, un grupo de visión similar al suyo –recién disueltos hace tan solo un mes, por desgracia- Senior sabe que lo político solo puede explicarse desde lo más personal. Como me dijo un día el escritor Antonio Baños, “yo no sé qué es la libertad, pero sé perfectamente cuándo no me siento libre”. Senior habla de lo que está sucediendo ahora con una visión de cercanías, en primera persona o adoptando voces de personajes, y nos cuenta historias de precariedad y rabia y miedo y testiculos-llenos, sin clichés ni mendacidad ni cinismo (o, insisto, sermón). Sus frases cortan profundo y se quedan largo tiempo: “A que les coses les veus més clares quan t’estan amenaçant?”. “Vos espera una gran greu de ràbia, sorolls i veu / Tranquils, no cal que corregueu”. “El rock’n’roll és un niu de covards / Ningú és queixa, els egos s’alimenten / Mai voràs cap acció exemplar / mentres tinguen les ratlles ben fetes”. “En una cosa estem d’acord: un canó devant del nas / Té més força i més raó / que mil vagues generals”. Lo que yo decía al principio sobre el paseíllo venía por cosas como estas. Senior no va a hacer muchos amiguitos, si continúa diciendo frases así. Su disco es un escrache con guitarras. Amenaza a algunos H de P, avisa (dedo en ristre) que a todo cerdo le llega su proverbial San Martín y, en general, loa a la sublevación popular que está al caer. Y además, esta vez ha puesto el acento musical en Superchunk o Jawbreaker (según declaró para Cultura/S: “¡fuck americana, here comes Chapel Hill!”), no en los de la alternativa country. Más pop-punk vigoroso, menos aires de trigal.

Como el bueno de Bragg, las canciones de Senior están llenas también de amor y compasión. Amor por ellas y por ellos. Novias y colegas. Por “Roselleta” (“Roselleta / dis-me si pot ser, si em puc tombar / En la bodega del teu cor” ) y por “Lapido X” (“Deixa-mos la guitarra, Lapido Xicotet / Per rebentar-li la cara / al fill de puta aquell”). Incluso amor por el enemigo, pardiez. En la última estrofa de “El poder del voler”, mi corte favorito del álbum, Senior parece estar hablando de un viudo deshauciado que decide redirigir su ira hacia arriba en lugar de hacia abajo. Cuando está a punto de colgarse de una viga, cambia de idea. Es la mejor estrofa del disco: “Però la ràbia / ja és més forta que la pena / I se’n va corrent d’allí. / I el director ja no riu / quan veu com entra / i trau el rifle de l’abric”. Sí: es un tipo cosiendo a tiros a su ex-jefe. Y no es precisamente el tipo de letras al que nos tienen acostumbrados Manel o Mishima o Els Amics de les Arts, ¿verdad? Senior es un terrorista del cariño, porque solo los tanques, la sangre y el amor podrán hacernos libres. Senior es lo mejor de por aquí. Un ejército de cuatro. Un combatiente (barbudo) de lo nuestro. Una voz a seguir en la inofensiva bruma del pop en catalán. Muy fans (somos). Kiko Amat

(Artículo publicado previamente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 19 de noviembre del 2014)

Kiko Amat vs. Greil Marcus

Estupor, chanza, desacuerdo y un sensacional pulso dialéctico entre Kiko Amat y el laureado overlord de la crítica rock mundial, Greil Marcus. El primero entrevista al segundo para Playground con ocasión de La historia del rock’n’roll en 10 canciones (Contra). Lean aquí a su escritor de cercanías favorito enfrascado en un torneo de ping pong dialectal y hallándose de repente en verdaderos apuros conversacionales. Incluye dos ataques de risa, uno de risa nerviosa y el otro común.