Cosas Que Leo #107: EL HOMBRE QUE VOLVIÓ A LA CIUDAD, George Pelecanos

“- Thaddeus y yo vamos a llevar a cabo un allanamiento de morada en una vivienda situada fuera de esta ciudad. Sus ocupantes robaron unas joyas de gran valor en una fiesta y violaron a la chica adolescente que vive allí. Son supremacistas de la raza blanca, gente mala se mire por donde se mire.

– Phil, no juegue conmigo.

– Te necesito. Condujiste muy bien aquel Impala cuando la ocasión lo requería. No conozco a nadie que sea capaz de hacer lo que haces tú.

– Siempre coaccionando. ¿Qué va a hacer ahora, amenazar con encerrarme de nuevo?

– No creo que tenga necesidad de hacerlo.

Michael mantuvo la vista fija al frente.

– ¿Cuándo?

– Pronto.

– No vuelva a acercarse a la casa de mi madre, ¿entendido?

Michael se apeó del Ford. Ornazian arrancó y se alejó en dirección a Petworth. Quería ver a sus hijos antes de que se fueran a la cama.”

El hombre que volvió a la ciudad

GEORGE PELECANOS

RBA, 2019 (publicado originalmente como The man who came uptown en 2018)

297 págs.

Traducción de María Cristina Martín Sanz

Kiko Amat entrevista a GEORGE PELECANOS

George Pelecanos on the Legacy of 'The Wire,' Ending 'Treme' and the New  Project He and David Simon Are Working On | IndieWire

Y pueden leerlo aquí. Mi título original, que El País editó por motivos de estilo, era: «The Wire fue como The Velvet Underground». Que es una frase asaz tatuable. La entrevista me FLIPA, Pelecanos es un gran conversador, me encanta todo de él: su arte, sus shows televisivos, su gusto musical, su bagaje proleta y sus camisetas de tirantes.

Léanse la entrevista. En un tiempecito prudencial publicaré la charla sin cortes.

Es la segunda vez que charlo con ese caballero admirable, por cierto. La otra fue esta, para Jot Down. Desde que la realicé en el 2014 me he mantenido en contacto regular con Mr. Pelecanos, preguntándole por su vida e invitándole intermitentemente a venir a Barcelona (por el momento no ha sido posible, y el covid ha paralizado por completo la negociación; pero manténganse a la escucha).

La canción del viernes #5: SHUDDER TO THINK Red House

Será por Salad Days, pero paso estos últimos días escuchando sin cesar grupos de Dischord. Etapa 1985-1990, que son (vaya chasco) los que aparecen menos en el documental. Embrace (¡no los ingleses!), Rites of Spring, One Last Wish, 3 (nuestra primera canción del viernes), Soulside, Shudder To Think, los primeros Fugazi… Todos estos grupos me emocionan desde siempre, y disculparán mi chiste fácil.

Eran, en efecto, emotivos, melancólicos, sentimentales y a ratos casi histriónicos. Tíos eliminando sus barreras de macho ante tus atónitos ojos. Eso siempre me pareció inspirador. El canje testosterona por lágrimas, y a la mierda a quien no le guste. Hombres siendo valientes al admitir su debilidad; como hacía John Fante, por ejemplo.

Un pedazo de Salad Days me hizo carcajear: cuando Dave Grohl empezó a ver a chavales llorando en conciertos de One Last Wish, y asumió que era porque Guy Piccioto estaba hablando de ellos en las canciones. No era así. Solo estaban conmovidos por la cosa, por la atmósfera, por la desaparición de murallas y almenas, por todo el berenjenal, por los años de hacerse los duros en público.

Shudder To Think son de mis favoritos. Compartimos esa pasión con los Nueva Vulcano, y también con mi hermano Oriol, que a decir verdad fue quien me enseñó todo este sonido. «Red House» me chifla. Me recuerda a 1996, en Cricklewood, todo el día escuchando el Ten Spot y el Funeral At The Movies, todo el día con aquella melancolía anhelante (que ya nunca me he sacado de encima).

Shudder To Think eran raros. El cantante vestía como un loro loco, y cantaba como si le estuviesen estrujando las bolas en un torno de mecánico. Pero toda aquella emoción desfermada. Luego se pasaron a multi y regrabaron «Red House», pero esta es la versión buena. Sus letras eran crípticas y algo galimatiescas, pero nunca se lo tuve en cuenta e interpreté «Red House» (y «On the rain», y «Jade Dust Eyes») como se me antojó. Y, en todo caso, siempre me ha gustado este fragmento: «She’s a buzzing bee / She’s a person see / Between you and me / Someone I want bad / But can’t have / I’m an overgrown / Little wanting boy / She’s my only joy / And covers come between us to clear«. Eran molones, los Shudder.