La Canción del Viernes #60: JOHN CALE “I keep a close watch”

Me encanta esta canción, sobre todo por la orquestación de Robert Kirby. Aún iría más allá: sin la orquestación de Kirby, la canción me gusta exactamente la mitad. Las versiones acústicas live del propio Cale, mucho más luctuosas y espartanas, me hacen pensar demasiado en un señor llorando en el váter (mientras que con los violines de Kirby siempre lo visualizo a caballo, regresando a su castillo, derrotado pero orgulloso).

Esta versión con mil violines es la que aparece en el álbum de inefable portada Helen of Troy (Island, 1975), que por cierto Island sacó, huevos-morenos-style, sin el permiso del artista.

Para más violinazos de Kirby vayan a la espléndida recopilación When the day is done; the orchestation of Robert Kirby (Ace Records), con una sublime selección de temas realizada por St. Etienne.

Cosas Que Leo #55: LA GENEALOGÍA DE LA MORAL, Friedrich Nietzsche

“¡Ojalá fuera yo otro cualquiera!, así solloza esa mirada: pero no hay ninguna esperanza. Soy el que soy: ¿cómo podría escaparme de mí mismo? Y sin embargo, –estoy harto de mí!…”. En este terreno del autodesprecio, auténtico terreno cenagoso, crece toda mala hierba, toda planta venenosa, y todo ello muy pequeño, muy escondido, muy honesto, muy dulzón. Aquí pululan los gusanos de los sentimientos de venganza y rencor; aquí el aire apesta a cosas secretas e inconfesables; aquí se teje permanentemente la red de la más malévola conjura, -la conjura de los que sufren contra los bien constituidos y victoriosos; aquí el aspecto del victorioso es odiado. ¡Y cuánta mendacidad para no reconocer que ese odio es odio! ¡Qué derroche de grandes palabras y actitudes afectadas, qué arte de la difamación justificada! Esas gentes mal constituidas: ¡qué noble elocuencia brota de sus labios! ¡Cuánta azucarada, viscosa, humilde entrega flota de sus ojos! ¿Qué quieren propiamente? Representar al menos la justicia, el amor, la sabiduría, la superioridad -¡tal es la ambición de esos “ínfimos”, de esos enfermos! ¡Y qué hábiles los vuelve esa ambición! Admiremos sobre todo la habilidad de los falsificadores de moneda con que aquí se imita el cuño de la virtud, incluso el tintineo, el áureo sonido de la virtud. Ahora han arrendado la virtud en exclusiva para ellos, esos débiles y enfermos incurables, no hay duda: “Sólo nosotros somos los buenos, los justos, dicen, sólo nosotros somos los homines bonae voluntatis [hombres de buena voluntad]”. Andan dando vueltas en medio de nosotros cual reproches vivientes, cual advertencias dirigidas a nosotros, -como si la buena constitución, la fortaleza, el orgullo, el sentimiento de poder fuesen en sí ya cosas viciosas: cosas que haya que expiar alguna vez, expiar amargamente: ¡oh, cómo ellos mismos están en el fondo dispuestos a hacer expiar, cómo están ansiosos de ser verdugos!  Entre ellos hay a montones los vengativos disfrazados de jueces, que constantemente llevan en su boca la palabra “justicia” como una baba venenosa, que tienen siempre los labios fruncidos y están siempre dispuestos a escupir a todo aquello que no tenga una mirada descontenta y que avance con buen ánimo por su camino. No falta tampoco entre ellos esa nauseabunda especie de los vanidosos, de los engendros embusteros, que aspiran a hacer el papel de “almas bellas” y, por ejemplo, exhiben en el mercado, como “pureza del corazón”, su estropeada sensualidad, envuelta en versos y otros pañales: la especie de los onanistas morales y de los que “se satisfacen a sí mismos”. La voluntad de los enfermos de representar una forma cualquiera de superioridad, su instinto para encontrar caminos tortuosos que conduzcan a una tiranía sobre los sanos, -¡en qué lugar no se encuentra esa voluntad de poder precisamente de los más débiles!”

La genealogía de la moral; un escrito polémico

FRIEDRICH NIETZSCHE

Alianza editorial, 1972 (publicado originalmente en 1887 como Zur genealogie der moral. Eine streitschrift)

Introducción, traducción y notas de Andrés Sánchez Pascual

100 Patadas (video aviso legal)

Quizás el video más M-O-N-G que he hecho en la vida. Un teaser en forma de aviso legal, para anunciar la llegada de 100 PATADAS (Benja Villegas y Kiko Amat en asociación formidable) y el podcast Psycholand (13507 followers y subiendo), que entra en su segunda temporada triunfal y truculenta.

Vayan, videen, compartan, likeen, y todo eso.

PSYCHOLAND T2 E01: Antipatía por Ted Bundy

T2 EO1. Antipatía por Ted Bundy

De todos los asesinos en serie, el guaperas de Bundy es el menos apreciado en Psycholand. Mentiroso patológico, misógino, Republicano, manipulador, robot emocional y fan de los pantalones de pana, pocos criminales merecieron su castigo como él. Una bestia feroz en ropa de tenis, repeinado y esnob y “normal”, que jamás admitió culpabilidad alguna. Este primer episodio de nuestra segunda temporada (tras el blitzkrieg de rasgos épicos de nuestra primera, que cosechó más de 13.000 seguidores) es un repaso de su bagaje, sus crímenes y su periplo, con listado final de sus rasgos más odiosos.

Como saben, pueden escuchar y firmar para la cosa aquí, en Podimo.

Y hagan el bendito favor de seguirnos en esta flamante cuenta de Instagram, 100 PATADAS, que mi digital socio Benja Villegas (de aptitudes digitales, quiero decir; no insinuaba que Benja no fuese humano) ha abierto para que estén al tanto de todo lo relacionado con nuestra sociedad y el podcast PSYCHOLAND, que es su hijo más aventajado.

Las fotos fantásticas de ese par de tontos muy tontos las ha hecho Ohlalacesar.

Esta nueva temporada vuelve a estar producida por esos mendas canelos de Lastcrit.

Cosas Que Leo #54: STALIN ATE MY HOMEWORK, Alexei Sayle

“One unique contribution Liverpool had made to the counterculture was a character I never encountered anywhere else, and that was the Hard Hippy. The Hard Hippy was somebody who had the same qualities of self-pity and narcissism as the normal hippy but was also capable of kicking your head in. During that long summer I sometimes used to hang around a ramshackle art gallery in the centre of Liverpool where a Hard hippy used to hold court. He had long blond hair and his muscular torso was only ever covered by faded denim dungarees as worn by US hillbilly farmers, except that in his case he wore them with the legs cut off high on his bulging hairy thighs. Dotted around the gallery were various house plants that ranged from fairly well through sickly to dead. One day the hard Hippy was discoursing to a group of us about how he was planning to name the child he was having with his chick Fluoride when a mild-mannered guy in glasses who had been wandering around looking at the terrible art on the wall inadvertently interrupted the Hard Hippy’s monologue.

‘Er… does anybody mind if I take a cutting from one of these plants?’

The whole room fell into a nervous silence as the muscular blond stopped talking and, sensing the change, the mild-mannered guy began to shift nervously from foot to foot realizing that he had made a bad mistake.

After an uncomfortable thirty seconds during which we all fidgeted anxiously the Hard Hippy finally said in a calm but icy voice, ‘I dunno, man. Why don’t you ask the plant?’

‘What?’ said the visitor.

‘I said, “Why don’t you like get on your knees and ask the plant if you can take a cutting?” After all, it’s like you’re taking one of its babies or something, man.’

‘Erm… OK, yes’, said the mild-mannered man, and bending down to the ill-looking spider plant he said to it, ‘Erm… hi. Erm, do you mind if I take a cutting from one of your shoots?’

Nothing happened.

‘What did it say?’ asked the Hard Hippy.

‘It doesn’t seem to mind’.

‘Well, go ahead, then’.

With trembling hands the visitor took a tiny spring of the plant and quickly left.

‘Fucking straights, man,’ the Hard Hippy said.”

Stalin ate my homework

ALEXEI SAYLE

Sceptre, 2010

304 págs.

Cosas Que Leo #53: EL JARDINERO NOCTURNO, George Pelecanos

“Holiday miraba fijamente su copa. Bebió un sorbo y luego otro antes de dejarla sobre la barra. No debería haber ido al escenario del crimen. Había sido curiosidad, nada más.

– Cuéntanos algo, Doc -pidió Jerry Fink

– Nada que contar -replicó Holiday. Ni siquiera recordaba cómo se llamaba la mujer que se había tirado la noche anterior.

Bob Bonano volvió de la jukebox. Acababa de echar unas monedas y ahora se bamboleaba al ritmo de la lastimera armónica y los primeros compases solemnes de In the Ghetto.

– Elvis -dijo Jerry Fink-. Intentando hacer crítica social. Alguien le engañó y le hizo creer que era Dylan.

– Sí, pero ¿de quién es esta versión? -preguntó Bonano.

Una mujer empezó a cantar el primer verso. Fink y Bradley West, sentados junto a Holiday, cerraron los ojos.

– Es la titi esa que cantaba Band of Gold -dijo Jerry Fink.

– No -dijo Bonano.

Holiday no atendía a la canción. Estaba pensando en Gus Ramone, junto al cuerpo del chico. Tenía una guasa del carajo que le hubieran encargado el caso a Ramone.

– Hizo también esa canción de Vietnam -declaró West- Bring the boys home, ¿no?

– Esa era Freda Payne, y me da igual lo que hiciera -replicó Bonano. Sacudió un paquete de Marlboro Light hasta que sobresalió un cigarrillo -No es ésta.

Holiday se preguntó si Ramone se habría dado cuenta de que el nombre del chico, Asa, se escribía igual al derecho y al revés. El nombre era un palíndromo de esos.

– Entonces, ¿quién es, so listo? -preguntó Fink.

– Candi Stanton- Bonano encendió el cigarrillo.

– Lo sabes porque lo has leído en la juke.

– A ver, por un dólar -dijo Bonano, ignorando a Fink-, ¿cuál fue el mayor éxito de Candi Stanton?

Holiday se preguntó si Ramone habría relacionado al chico con las otras víctimas con nombres palíndromos. Todos eran adolescentes, a todos los mataron de un tiro en la cabeza y los encontraron en jardines comunitarios en torno a la ciudad.

Ramone era bastante buen policía, aunque su empeño en seguir siempre las normas constituía un obstáculo. No tenía ni comparación con el policía que él mismo había sido. Le faltaba el don de comunicación de Holiday, para empezar. Y todos los años que Ramone pasó en Asuntos Internos, trabajando casi siempre detrás de una mesa, no le habían hecho ningún bien.

– Ni idea -dijo Fink.

Young hearts run free -contestó Bonano con una sonrisa de satisfacción.

– Querrás decir Young dicks swing free -dijo Fink.

– ¿Cómo?

– Es un tema disco de ésos. Te tenía que gustar -repuso Fink.

– Yo no he dicho que me gustara. Y me debes un dólar, judío de mierda.

– No tengo un dólar.

Bonano le dio una colleja.

– Pues, entonces, toma.

Holiday apuró la bebida y dejó el dinero en la barra.

– ¿A qué viene tanta prisa, Doc? -preguntó West.

– Tengo trabajo -contestó Holiday.”

El jardinero nocturno

GEORGE PELECANOS

B de Bolsillo, 2013 (publicada originalmente como The Night Gardener en 2006)

376 págs.

Traducción de Sonia Tapia.

Lista imperfecta #4: 34 discos que escuché en 1997

Astrud - Astrud EP (1997, CD) | Discogs
  1. GAZE Mitsumeru (K Records, 1998)
  2. McCARTHY I am a wallet / Violence, banking and the inner life today (Cherry Red)
  3. CURTIS MAYFIELD The Ultimate… (Recall)
  4. ASTRUD EP (Acuarela 1997)
  5. SHUDDER TO THINK Funeral at the movies / Ten spot (Dischord)
  6. THE CRABS What were flames now smolder (K Records, 1997)
  7. THE TURTLES It ain’t me babe (White Whale 1965)
  8. HOLIDAY Ready steady go (Siesta, 1996)
  9. LOS PLANETAS Super 8 y Pop (RCA 1994 y 1996)
  10. TEXAS IS THE REASON Do you know who you are? (Revelation 1996)
  11. THE SOFTIES Winter pageant (K Records, 1996)
  12. DEXY’S MIDNIGHT RUNNERS Searching for the young soul rebels (Parlophone 1980)
  13. LA BUENA VIDA Soidemersol (Siesta 1997)
  14. THE FIVE STAIRSTEPS Step by step; greatest hits feat. Keni Burke (Sequel)
  15. RED SLEEPING BEAUTY Soundtrack (Siesta, 1997)
  16. LOS SELENITAS maqueta (1995)
  17. SENSE FIELD Killed for less (Revelation 1994)
  18. THE FREE DESIGN Bubbles (Siesta 1998)
  19. ORANGE JUICE Orange Juice (Polydor 1984)
  20. PAPAS FRITAS Papas fritas (minty Fresh 1995)
  21. LOVE Forever changes (Elektra 1967)
  22. BELLE & SEBASTIAN If you’re feeling sinister (Jeepster 1996)
  23. ZUMPANO Look what the rookie did (Sub Pop 1995)
  24. SAMIAM Billy (NRA 1992)
  25. THE LOUD FAMILY Plants and birds and rocks and things (Alias 1993)
  26. THE POOH STICKS Optimistic fool (Seed 1995)
  27. VVAA Yellow pills; the best of American Pop vol. 1 (Big Deal 1993)
  28. SUBWAY SECT Ambition EP (1978, reedición de 1996)
  29. THE DAYFRIENDS The Picnic massacre day (7”, 1993)
  30. CRY BABIES Elsewhere (In Fact!, 1994)
  31. THE B’52 Wild planet (Island 1980)
  32. TELEVISION PERSONALITIES …And don’t the kids just love it? (RT 1981)
  33. EUGENIUS Mary Queen of Scots (Atlantic 1994)
  34. THE STYLE COUNCIL Our favorite shop (Polydor 1985)

Solo he realizado esta lista para ver si era capaz de acordarme del soundtrack personal de aquel año. No tiene otra finalidad que marcar un momento en el tiempo. Es una lista imperfecta, y por consiguiente no están todos. Pero sí los que machaqué más. Desde luego, no están en orden alguno.

Cosas Que Leo #52: ROYAL CITY, Jeff Lemire

Royal City. Volumen 1: Familia directa

JEFF LEMIRE

Astiberri, 2019 (publicado originalmente en 2017)

160 págs.

Cosas Que Leo #51: WAKE IN FRIGHT, Kenneth Cook

“Two beers slowed down the benzedrine-inspired drumming in his body.

Three beers and his head was clearing, and then came the need for a cigarette.

‘Anybody got a cigarette?’

‘Sorry, I don’t smoke,’ said Joe.

‘Nor do I,’ said Dick.

Tydon took out his pouch and handed it to Grant.

Grant wished he hadn’t raised the question; he would give up smoking rather than ask Tydon for another cigarette, or anything else. He hated Tydon, he realised, with a clear, hard hatred.

Still, the tobacco was good.

Joe said to the publican:‘Give us a packet of Craven A, mate.’

The publican handed the cigarettes to Joe and Joe slapped them on the bar in front of Grant.

‘Here y’are, mate. I used to smoke, I know what it’s like to be without ’em.’

‘Look, really—thanks very much, but…I mean…’ Grant laughed foolishly.

‘Take ’em, John. Go on, mate, a few bob’s nothing to me.’

‘But I…’ but what could he do? ‘Well, thanks very much.’

‘Forget it.’

Tydon did not make any attempt to buy beer, and it did not seem to enter the miners’ heads that he should. They took it in turns to order the rounds of four.

Four beers and a man’s troubles appear not as grave as they did before he had one beer. But a man could still rather regret that he had no money, and a man could feel sick at being given a packet of cigarettes.

Grant made a fairly serious attempt to buy the fifth round, but Joe, helped by Dick this time, brushed him aside.

‘Well, I’ll tell you what—as soon as I get some money you must let me take you on a bash.’That sounded banal even as he said it.

‘That’s all right, John, don’t worry about it.’

Five beers and a man begins to rather like his companions, except for Tydon.Tydon was a rat of the first water. It was remarkable that two men like the miners would associate with him.With all their faults they were men, and Tydon was a twisted, revolting creature.

 ‘Have you always been a miner, Joe?’

‘No, John, only since the war. Me and Dick drifted in here together and liked it, so we stuck.’

‘What did you do before the war?’

‘Boxed.’

‘Boxed?’

‘Yeah, boxed.’

‘You mean fought professionally?’

‘Yeah. Can’t you see our noses been broken?’

‘No. I hadn’t noticed.’

‘Well they have, both of them.’

Joe and Dick were so alike to Grant that he kept confusing them. They corrected him gently and good-humouredly.

‘No, I’m Dick.’

‘No, he’s Joe.’

‘You know, I used to do a bit of boxing.’

‘Did you, eh, John? Pro?’

‘Oh no, just amateur.’

‘What class?’

‘Welter—it was a few years ago, mind you.’

‘We were light-heavy. It’s a mug’s game though, bein’ a pro.’

Seven or eight or nine beers and a man is in control of himself and his destiny, no matter how bad a hangover he had when he woke up.

To round things off Joe and Dick and Tydon had a double whisky followed quickly by another beer. Grant baulked at this, but he had a final beer, to keep them company.

Then Joe—or was it Dick?—bought a couple of dozen bottles of beer and two bottles of whisky.

‘We might need a drink before we finish.’

And so they went out into the night to shoot.”

Wake in fright

KENNETH COOK

Text Publishing, 2009 (publicado originalmente en 1961)

212 págs.

**** Este libro es una relectura. Wake in fright es un favorito personal, podría haberlo releido por gusto pero lo hice porque dos editoriales me encargaron un prólogo para la traducción, que se publicará en breve en castellano y catalán. Cuando estén disponibles en librerías se lo recomendaré con gran vehemencia.

Psycholand T02 (estreno 15 Oct) y 100 Patadas

En la línea del viejo asociacionismo popular que tanto nos inspira (o quizás tan solo como el emparejamiento de los dúos de payasos ambulantes de toda la vida), los creadores de Psycholand, Benja Villegas y Kiko Amat, se constituyen en sociedad limitada.

Dicha sociedad ha sido bautizada como 100 PATADAS, y centralizará exclusiva y profusamente las actividades del duo de creadores del podcast Psycholand. Empezando por dicho podcast, el cual, ya que estamos, confirma por la presente el inicio de su Temporada 2 a partir del día 15 de octubre del 2020.

Pueden seguirles acá, y hacerse followers de Psycholand acullá.

Cosas Que Leo #50: COUNTRY; THE TWISTED ROOTS OF ROCK’N’ROLL, Nick Tosches

“Great balls of fire” was a fine and sleazy record, the yell of a tribe sloughing his senses. The day the record was released, the Commies fired their second silly Sputnik, a half-ton ball circling nine hundred miles up, a dog panting fearfully within, stranger than any Egyptian glyph. Eisenhower lay numb and still from a stroke; Nixon, large wet cow liver of a human, ruled. Charlie Starkweather, five-foot-two, “red-headed peckerwood” (the words of his confession), thrashed and skidded trough Nebraska and Wyoming murdering and murdering and murdering. How many times did Starkweather gnash and grin with sexy delight as “Great balls of fire” crackled from his car radio?

By 1958 Jerry Lee Lewis was on top. Of all the rock-and-roll creatures, he projected the most hellish persona. He was feared more than the rest, and hated more too. Preachers railed against him, mothers smelled his awful presence in the laundry of their daughters, and young boys coveted his wicked, wicked ways.

My friend Michael Bane grew up in Memphis in the fifties, and he has tenebrous memories of the Killer’s role in local society.

“There was this dive, I mean a real dive, called Hernando’s Hideaway. It was located just south of  town, toward the Mississippi line -a great two-story house, all black. When we drove by, my parents would snort and say, ‘That’s where people like Jerry Lee Lewis play’. My mother was real adamant about how, essentially, he was the garbage of the earth. She couldn’t stand him; she couldn’t stand thinking about him,

“He kind of balanced things out in Memphis. He made Elvis acceptable. Elvis tried to be good. Folks could look at him and say, ‘This is a good boy’. But Jerry lee was always a shitkicker. There was always horror stories. There was an aura of extreme violence to Jerry Lee”.

Jerry Lee is the greatest song stylist in country music. (He himself will tell you there have been only three real stylists in the whole of music: Al Jolson, Jimmie Rodgers, and Jerry Lee Lewis). A recording by Jerry Lee is an unmistakable as a passage by Faulkner. Bursting phrases recur throughout Jerry Lee’s music. “Think about it!” he yells before a strafe-note barrage of ascending triplets. (Scholars please note: the first “Think about it!” is found in “Foolish kind of man”, in the 1971 album Touching home). Pindar would have loved it: “Think about it!” How similar to Faulkner, who while writing his third novel fell upon the word indomitable and for the rest of his days did not write a book without a handful of grand, truculent indomitables. And Jerry Lee is permitted his vast liberties, as Faulkner was permitted his. Jerry Lee is the only country singer who can get away with yelling at his audience, referring to his musicians as motherfuckers, just as Faulkner got away with statements such as his description of a mule in Flags in the dust: “Misunderstood even by that creature (the nigger who drives him) whose impulses and mental processes most closely resemble his”.

Country; the twisted roots of rock’n’roll

NICK TOSCHES

Da Capo Press, 1985 (publicado originalmente en 1977)

268 págs.

Clásicos Latosos #4: PINOCHO (Carlo Collodi)

Esta de aquí es una nueva entrega (imprevista) de la serie Clásicos Latosos, que empecé para El País en el año 2018 y que tuve que interrumpir tras la tercera pieza por imposiciones novelísticas (acababa de sacar Antes del huracán).

No concebí este artículo como tal, pero al terminarlo me di cuenta de que era, a todos los efectos, un nuevo Clásico Latoso. Y como tal deben leerlo, disfrutarlo y, a mi muerte, antologarlo.

Espero que les guste. A veces uno escribe un artículo con el que se lo pasa tremendamente bien y la gente suda un poco de él. A veces uno escribe una pieza que se la suda vagamente (o le dedicó un esfuerzo menor) y a todo el mundo le encanta. A veces uno escribe un artículo maravilloso y a todo Dios se lo parece (esto es lo que se llama MOMENTO IMPERIAL en la carrera de un artista).

Digamos que este artículo no pertenece a la segunda ni la tercera opción. Pero no pasa nada, yo amo a mis patitos feos.

Kiko Amat entrevista a GEORGE PELECANOS

George Pelecanos on the Legacy of 'The Wire,' Ending 'Treme' and the New  Project He and David Simon Are Working On | IndieWire

Y pueden leerlo aquí. Mi título original, que El País editó por motivos de estilo, era: “The Wire fue como The Velvet Underground”. Que es una frase asaz tatuable. La entrevista me FLIPA, Pelecanos es un gran conversador, me encanta todo de él: su arte, sus shows televisivos, su gusto musical, su bagaje proleta y sus camisetas de tirantes.

Léanse la entrevista. En un tiempecito prudencial publicaré la charla sin cortes.

Es la segunda vez que charlo con ese caballero admirable, por cierto. La otra fue esta, para Jot Down. Desde que la realicé en el 2014 me he mantenido en contacto regular con Mr. Pelecanos, preguntándole por su vida e invitándole intermitentemente a venir a Barcelona (por el momento no ha sido posible, y el covid ha paralizado por completo la negociación; pero manténganse a la escucha).

Cosas Que Leo #49: MY DARK PLACES, James Ellroy

“I hijacked popular culture and furnished my inner world with the clutter. I spoke my own specialized language and viewed the outside world with x-ray eyeglasses. I saw crime everywhere.

CRIME linked my worlds -inside and outside. Crime was clandestine sex and the random desecration of women. Crime was as banal and rarefied as a Young boy’s brain perk-perk-perking.

I was a committed anti-Communist and somewhat more tenuous racist. Jews and Negroes were pawns in the world-wide Commie Conspiracy. I lived by the logic of sequestered truth and hidden agendas. My inner world was obsessively realized and as curative as it was debilitating. It rendered the outside world prosaic and made my daily transit in that world passably bearable.

The old man ruled my outside world. He ruled permissively and kept me in line with occasional outbursts of scorn. He thought I was weak, lazy, slothful, duplicitous, fanciful and painfully neurotic. He was unhip to the fact that I was his mirror image.

I had his number. He had mine. I started shutting him out. It was the same extrication process I utilized with my mother.

Some neighborhood kids got my number and let me into their clique. They were outcasts with Good social skills. Their names were Lloyd, Fritz and Daryl.

Lloyd was a fat boy from a broken home. His mother was a Christian wacko. He was as foulmouthed as I was and loved books and music just as much. Fritz lived in Hancock Park. He dug movie soundtracks and Ayn Rand novels. Daryl was an ass-kicker, athlete and borderline Nazi of half-Jewish parentage.

They let me into their clique. I became their subaltern, court jester and stooge. They thought I was a big-time laugh riot. My raunchy home life shocked and delighted them.

We rode our bikes to movies in Hollywood. I always lagged a hundred yards behind -my Schwinn Corvette was just that heavy and hard to propel. We listened to music and spritzed on sex, politics, books and our preposterous ideas.

I couldn’t hold my own intellectually. My sense of discourse was internally directed and channelled into narrative. My Friends thought I wasn’t as smart as they were. They teased me and ragged me and made me the butt of their jokes.

I took their shit and kept coming back for more. Lloyd, Fritz and Daryl had a keen instinct for weakness and were skilled at male one-upmanship. Their cruelty hurt -but not enough to make me drop their friendship.

I was resilient. Small slights would make me cry and undergo intense grief for ten minutes maximum. Emotional thrashings left my wounds cauterized and ready to be reopened.

I was a case study in teenage intransigence. I held and iron-clad, Steel-buffed, pathologically derived and empirically valid hole card: the ability to withdraw and inhabit a world of my own mental making.

Friendship meant minor indignities. Raucous laughs with the guys meant assuming a subservient role. The cost felt negligible. I knew how to reap profit from estrangement.

I didn’t know that costs accrue. I didn’t know that you always pay for what you suppress.”

My dark places

JAMES ELLROY

Windmill Books, 2010 (publicado originalmente en 1996)

407 págs.

La canción del viernes #59: MODERN ART “Fiction & literature”

Descubrí recientemente a MODERN ART, porque compartieron un split cassette con Cleaners From Venus (Souvenir, de 1986). Tenían nombre de grupo pero en realidad era solo un fulano, Gary Ramon, flipándose en su habitación y grabando cosas molonas. Esta es de su primer disco (en realidad cinta autoeditada), Underwater kites, de 1982. Es puro synth-pop psicodélico de dormitorio, a ratos siniestro, a ratos C86 de papel cebolla. El álbum está lleno de hits, me ha costado decidirme por una. Me recuerdan muchísimo a Maurice Deebank (Felt) y a The Gist / Young Marble Giants, aunque de repente hay un par que suenan a Lack of Knowledge o Joy Division. En 1989 Ramon fundaría los más conocidos Sun Dial, tirándose ya de narices a lo totalmente psicodélico. Como diría Benja Villegas, ME FLIPAN.

Cosas Que Leo #48: PSICOLOGÍA DE MASAS DEL FASCISMO, Wilhelm Reich

“A la delimitación económica mutua de las pequeñas empresas corresponden el aislamiento y la competencia mutua de las fami­lias característicos de la pequeña burguesía, a pesar de la ideología del «interés general que prima sobre el interés particular» y del «pensamiento corporativo» del fascismo. Los elementos centra­les de la ideología fascista siguen siendo individualistas, como el «principio del líder (führer)», el de la política familiar, etc. El ele­mento corporativista en el fascismo proviene de las tendencias socialistas de la base de masas, del mismo modo que el indivi­dualista se origina en los intereses del gran capital y la dirección fascista.

Dada la organización natural de los hombres, esta situación económica y familiar sería insostenible si no estuviera reforza­da por otros hechos, entre los que se cuenta una determinada relación entre el hombre y la mujer, relación que denominamos patriarcal, y un determinado modo de vida sexual.

La pequeña burguesía urbana, en su afán por distanciarse del trabajador manual, y al no encontrarse en una situación económi­ca más próspera que los obreros industriales, solo puede apoyarse sobre sus formas familiares y sexuales de vida, a las que imprime cierta dirección. La falta de recursos económicos debe ser com­pensada por la moral sexual. Este móvil es el elemento más eficaz de la identificación del funcionario con el poder estatal. Puesto que el funcionario público no goza de las ventajas económicas de la gran burguesía, con la que sin embargo se identifica, la ideolo­gía de la moral sexual debe compensar lo que la situación econó­mica niega. Las formas de la vida sexual y sus tributarias, las de la vida cultural, sirven en lo esencial para la delimitación respecto a los de abajo.

La suma de estas actitudes morales, que se agrupan en torno a la postura ante lo sexual y que usualmente se designan «burguesismo mezquino», culmina en las ideas —decimos ideas y no hechos— acerca del honor y el deber. Hace falta valorar correctamente la influencia de estas dos palabras sobre la pequeña burguesía para juzgarlas dignas de un examen detenido. Aparecen una y otra vez en la ideología de la dictadura y en la teoría racial fascista. En la práctica, el tipo de vida y el tráfico de mercancías pequeñobur­guesas imponen a menudo una conducta opuesta al honor y al deber. En la economía mercantil privada incluso es necesaria una porción de deshonestidad para sobrevivir. Si un campesino com­pra un caballo, lo desvalorizará por todos los medios. Si vende el mismo caballo un año después, lo encontrará más joven, mejor y más recio que en el momento de comprarlo. El «deber» descansa sobre intereses comerciales y no sobre cualidades del carácter na­cional. La mercancía propia será siempre la mejor, la ajena la peor en todos los casos. La desvalorización de la competencia —prác­tica por lo general carente de toda honestidad— es una herra­mienta esencial de los «negocios». La amabilidad exagerada y la sumisión ante el cliente, por parte de los pequeños comerciantes, atestiguan la cruel coacción de su existencia económica que, a la larga, pervierte el mejor carácter. No obstante, los conceptos del «honor» y del «deber» cumplen un papel esencial en la pequeña burguesía. Y ello no puede explicarse solo a partir de intenciones groseramente materiales. Sea cual fuere el grado de hipocresía, el éxtasis que provocan estas palabras es auténtico. Queda por ave­riguar cuáles son sus fuentes.

Estas fuentes se localizan en la vida afectiva inconsciente; al principio solemos no verlas, y sobre todo es típico que pasemos por alto voluntariamente su conexión con la ideología. Pero el análisis del pequeñoburgués no deja lugar a dudas sobre la sig­nificación de su relación entre su vida sexual y su ideología del «deber» y del «honor».

En primer lugar, la posición del padre en el Estado y en la eco­nomía se refleja en su actitud patriarcal con respecto al resto de la familia. El padre representa en la familia al Estado autoritario, con lo cual aquél se convierte en el instrumento más valioso del poder estatal.

La posición autoritaria del padre reproduce su papel político y revela la relación de la familia con el Estado autoritario. El padre ocupa en la familia la misma posición que su superior jerárquico en el proceso de producción. Y reproduce su situación de súbdito ante la autoridad en sus hijos, sobre todo en los varones. De estas circunstancias proviene la actitud pasiva, servil, del pequeñobur­gués ante toda figura de líder.”

Psicología de masas del fascismo

WILHELM REICH

Enclave de Libros, 2019 (publicado originalmente en alemán en 1933)

486 págs.

Traducción de Roberto Bein

Teorema para el articulismo (de Kiko Amat)

Todo artículo o columna periodística (de unos 3000 a 5000 caracteres con espacios, más o menos) debe contener, en su adecuada proporción, al menos un ejemplo de cada uno de los elementos siguientes:

1 comparación con un elemento de otra disciplina que a primera vista no tenga una relación directa con el sujeto de la pieza (es decir: no comparar una canción con otra canción, sino compararla a una película, libro, teorema matemático o receta de estofado). Comparar entre géneros y temas (y cualquier cosa) es un signo claro de una inteligencia vivaz e inquieta. Los vagos no comparan, o lo hacen de la forma más manida y predecible que uno pueda esperar. No es que yo sea muy inteligente, se lo juro; pero sé lo que me gusta leer.

1 retazo de primera persona del articulista. No negociable. Escrito sin cinismo ni altivez ni petulancia, sino su perfecto contrario: desde la confesión, el inventario moral, la completa honestidad sin escudos. Que además haga reír, a poder ser.

2 fragmentos cómicos o humorísticos. Porque no hay otra forma de plantarle cara a este sucio mundo.

1 puya libelosa contra algún formato de arte malo que esté en oposición directa al sujeto del artículo. Es imposible hablar de positivos sin mencionar negativos. No hay amor sin odio (el odio es una pasión y “la rabia una energía”[1], no hace falta decirlo). O, como afirma el gran Julio Camba en la cita que inaugura este libro, “hallo muy admisible el cultivo del propio jardín arrojando, en los ocios de esta amena labor, alguna pequeña piedra al vecino huerto de hortalizas.”

2 citas textuales del libro/canción/filme etc. con su correspondiente análisis. Aunque alguna gente no lo hace, yo sí leo/escucho/contemplo etc. el sujeto del que voy a hablar en mis artículos. Y lo demuestro citando, para que el lector entienda lo que he entendido y, por añadidura, pueda fiarse de mi criterio, habiendo atestiguado que hice los deberes.

2 fuentes de información que no se encuentren en la hoja de prensa, o contraportada, o entrada de Wikipedia. Un buen articulista posee sus fuentes no-digitales de información. Su biblioteca particular y su cerebro y universo propios, pardiez. Escribamos, por el amor de Dios, cosas que no nos haya dicho ya la editorial o la discográfica. Usemos la base de datos que hemos ido almacenando durante todos estos años de excavación, soledad y socavamiento de la salud.

1 título molón. Con juego de palabras, a ser posible, y multiplicidad de lecturas. Los ingleses son los reyes de esto, y yo he aprendido directamente de ellos.

1 inicio vibrante y adictivo. La introducción es la parte más importante del artículo, al menos para mí. En el nudo o cuerpo uno tiene que intentar no decepcionar (en el desenlace o conclusión tampoco), pero el primer párrafo debería ser perfecto.

Combinen todo esto en un artículo de intención chispeante y entretenidora, y obtendrán más o menos lo que lleva uno haciendo todos estos años.


[1] Como cantó John Lydon.

(Escribí esto en el año 2015, para el prólogo a mi antología confesional y revisionista de piezas Chap chap. Sigo suscribiendo lo que dije. Como no sabía con qué ilustrarlo, y estaba a punto de volver a colocar la escena del pegamento en Aterriza como puedas, me he permitido enchufar esa foto que le hice a -una pequeña parte de- mis apuntes para Antes del huracán).

Cosas Que Leo #47: WYTCHES, Scott Snyder / Jock / Matt Hollingsworth

Wytches

JEFF SNYDER / JOCK / MATT HOLLINGSWORTH

ECC Ediciones, 2015

192 págs.

Cosas Que Leo #46: LADIES MAN, Richard Price

“On the farthest court from me, three Puerto Rican teenagers played paddleball -two, short twitchy butted girls in hip-high pea-coats against a skinny kid in a brimmed porkpie hat and a premature moustache. The kid was showing off, hitting the ball behind his back, between his legs, smacking one girl on the ass with his paddle, adjusting, readjusting his hat. The girls were laughing, stiff-arming their swings, innuendoing to each other with their eyes. He had a hard-on. Anytime the girls scored a point he groaned or slapped his forehead or said, “Ah must be getting’ old!” Once in a while he slammed a killer just so they would know he was a layback but active volcano.

Candy moved his weight well. They both had good coordination, but it had been a long time, and they played like shit.

By the basketball courts, on our bench, three identically dressed Puerto Rican guys sat on the top slat, backs against the fence, hands in coat pockets, feet on the seat slats. Against the far mesh wall a kid also in a porkpie leaned into his girlfriend, whose back was curved into the fence. His hands were in his pockets and he supported himself by resting his long thigh in her crotch.

That was us. All of it. All of it. Me and Sandy Talla against the fence. Me and Suzie and Dawn and Ronnie playing handball. Me and Donny and Brazil shooting hoops. Me and the boys bullshitting on the bench listening to WMCA, WABC, WINS.

I felt a rush of panic. For a second I thought I lost my sample case. Then I remembered it was in Candy’s car. Outside the playground two sixteen-year-old blond Irish girls walked by in pea coats and I got hit with a sweetness, a sweet horniness, and I remembered what it was like to thrill to a tongue in my mouth, a tit in my hand, perfume in my nose. The delicious gut-wrenching agony of the time in my life when titty was king and I never even knew girls had cunts. Another el train roared overhead, bringing back the millions of el trains that had roared past my window and I started crying.

Nothing heavy. Just misty sadness. It was over. It had been the best and now it was over and nothing had ever felt as good. We had peaked back then, and all we’d been doing since was dying.

I heard Candy groan as though he just got skewered with a sword. I glanced up in time to see the pink ball soar over the factory roof. End of the game. They slowly staggered over to me, breathing heavily. Donny looked miserable. Candy’s chest was heaving like a bellows and perspiration dripped steadily off his nose. I wasn’t sure if it showed that I had been crying. If any of us had had anything real going on in our lives we never would have come back.

“Gentlemen? We are very lost people”.

Donny caught my eye for a second, then looked away. Candy stared at me, still wheezing. Raising his hand above his head, he wiped the sweat off his face with his shoulder. “Speak for yourself, Kenny”.

“Yeah, Candy? Whata you got?”

“Kids. I got kids, Kenny, and they’re the best”. He lightly slapped Donny on the chest with the back of his hand while looking at me. “C’mon, I’ll blow you guys to Tabs”.”

Ladies Man

RICHARD PRICE

Bloomsbury 1998 (publicado originalmente en 1978)

264 págs.

Cosas Que Leo #45: LA FILIAL, Sergei Dovlatov

“El que ens va impressionar més va ser la màquina de cafè. Ens dirigíem a Santa Barbara. L’horitzó era clar i ample. La llum travessava les mates d’arç blanc que hi havia al llarg de la carretera. Feia l’efecte que la casa més propera havia de ser desenes, centenars de milles enllà. I, de sobte, vam veure una garita amb un rètol: «Cafè». L’autocar va frenar. Vam baixar. En Beliakov, l’escriptor, va dirigir-s’hi el primer. Va llegir les instruccions amb atenció. Es va treure una moneda de la butxaca. La va tirar per la ranura. Es va sentir un clac i un gotet de paper va aparèixer per un forat.

—Dària! —va cridar en Beliakov—. Un gotet!

I va tirar una altra moneda. De no se sap quina obertura en va caure un grapadet de sucre.

—Dària! —va cridar en Beliakov—. Sucre!

I va tirar una tercera moneda. El got es va omplir de cafè.

—Dària! —en Beliakov no es calmava—. Cafè!

La Dària Vladímirovna es va mirar el marit amb amor. Llavors, amb una tendresa maternal a la veu, va pronunciar:

—Que no ets a Mordòvia, pallús!

Per a un pare de família, és una gran cosa ser en un hotel. Sobretot en una ciutat americana desconeguda. A l’estiu.

El telèfon guarda silenci. Tens una dutxa fresca a la teva disposició. Cap mena d’obligació.

Pots fumar i deixar caure la cendra damunt del cobrellit. No cal que et tanquis al vàter. Pots anar descalç per la moqueta.

Els bars i restaurants estan oberts. Tens diners. A cada cantonada t’hi espera una trobada agradable.

Pots escoltar les notícies. Pots baixar al bar. Pots esbrinar el telèfon d’una vella coneguda, la Regina Košice, instal·lada a Los Angeles.

En lloc de tot això, què fa un literat rus? Doncs, naturalment, truca a casa, a Nova York. I de cop i volta es carrega a l’esquena tota mena de maldecaps. La mare té bronquitis. El nen estossega. La màquina d’escriure electrònica s’ha de portar a arreglar. I jo, mira, aquí, al simpòsium aquest de La nova Rússia… Com pot ser que et prenguis la vida tan poc seriosament?

Vaig jeure i em vaig posar a rumiar: «Què passa, aquí?». Les circumstàncies eren dubtoses i desconcertants. L’habitació era absurdament espaiosa. Per la finestra, tot el cel l’ocupava un anunci de Pearl Air. Al capçal del llit hi tenia una Bíblia en una llengua que no era la meva. A la butxaca de la jaqueta, una llibreta amb una sola anotació, poc comprensible: «L’humor és el capgirament de la raó». Què vol dir, això?

Què vol dir, tot plegat? Qui sóc, d’on vinc? Què m’ha dut fins aquí?

Tenia quaranta-cinc anys. Els que eren normals ja feia temps que s’havien clavat un tret o que, almenys, s’havien tornat alcohòlics. Jo, en canvi, de poc que no deixo de fumar i tot. Sort que un poeta em va dir:

—Si al matí no pots fer un cigarret, despertar-se i tot resulta absurd…

Va sonar el telèfon. Vaig despenjar.

—Ha demanat quatre copes de brandi?

—Sí —vaig mentir, gairebé sense dubtar.

—De seguida…

Això està bé. Això és fantàstic. Tota situació ha de tenir una petita dosi d’absurd.”

La filial

SERGEI DOVLATOV

Labreu, 2016

156 págs.

Traducción de Miquel Cabal Guarro