Kiko Amat entrevista a IAN SVENONIUS

Para Babelia de El País. La charla original es mucho más larga -y, sin duda, desvariante- que la que leerán en el periódico, un día de estos les cuelgo la versión sin (casi) cortar.

De momento, aquí tienen la pulida e interesantísima versión oficial. Es buena.

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La cita del día #5 (William Golding)

I can love the child in the garden (…), the tough little boy at school because he is not I. He is another person. If he had murdered, I should feel no guilt, not even responsability. But then what am I looking for? I am looking for the beginning of responsability, the beginning of darkness, the point where I began.

Free fall, William Golding.

El otoño rojigualdo

Este es un buen artículo sobre la “situación catalana” que ha escrito el periodista de La Marea Daniel Bernabé.

La sección inicial -la lectura del procés como tal- no es del todo acertada. Después de todo, quizás hay que estar aquí, en el meollo de la cosa, para atestiguar el cambio de mentalidad que se ha producido en la mayoría de la gente; algo que supongo no se ve desde el espacio exterior. Jamás calificaría de “desastroso” un movimiento que ha alterado la óptica de millones de personas. Solo por eso ya vale la pena.

Pero la mirada al “otoño rojigualdo” español me parece perfecta. Coincido en todo lo que afirma. Especialmente en cosas como esta: “el otoño rojigualdo pretende pasar por algo desideologizado y no nacionalista, tan solo como la reacción natural de la gente al ver en peligro su democracia amenazada por el “desafío separatista”.

En fin, eso, que merece la pena que lo lean. Acá.

Yacht rock: acordes untuosos

Un artículo sobre soft-rock con el que lo pasé bastante pipa (escribiéndolo). No es irónico, esto-es-tan-malo-que-es-bueno. Es de verdad. Siempre me han encantado Steely Dan. Bueno, siempre no. Lo explico todo allí.

Se publicó en El Periódico de este pasado domingo. Si se calzan unos náuticos y se arremangan las americanas podrán acceder a la pieza. Pulsen aquí a la vez que prorrumpen en el estribillo del “Peg”, por favor.

Taxi, de CARLOS ZANÓN (mi mini-despiece)

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Taxi contiene abundancia de hoteles, rayas, semen y mozas. “La noche y sus túneles”. Cuando empecé a leerlo pensé que me habían dado por error un disco de Burning (solo que con referencias a Minotauro y Dantón). Zanón, tan comedido él, tan sobrio en sus obras previas, se nos desbocaba. Pero entonces vi que el río desbordado, el periplo noctámbulo del taxista mujeriego, era solo un medio -como antes había sido lo “negro”- para hablar de “bochorno, duchas gota a gota por falta de potencia, patatas fritas caseras (…), aparatos monovolumen Cosmos cuya tapa era altavoz (…), besos de chicas, hermanas, rasgos de miseria (…), madres enanas, motos robadas y jerséis heredados del primo menos pobre”. Nadie habla de “la parte baja de la clase media” como él. Cuando escribe sobre odio, culpa, padres, abuelas y hermanos, barrios feos y sueños púber, Zanón es intocable; implacable. Taxi es un Zanón sin cinturón de seguridad, callejero, soñando con bohemia pero engrilletado a Horta. Su autor se va de ruta destroy, pero aún huele a macarrones con boloñesa. El exceso le sienta muy bien.

(Esto es un despiece tapón que me pidieron para el artículo central sobre Taxi, de Carlos Zanón, en el Cultura/S de La Vanguardia. La guarnición, vamos (como un cucharón de coleslow). No cabía todo lo que pienso, pero es un resumen bastante aproximado).

Kiko Amat entrevista a JIM GOAD

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Fue una larga conversación. Turbadora también. Pueden leer la versión editada para Más Periódico justo aquí, donde se las arregla para soltar unas cuantas afirmaciones punibles por la ley, y otras tantas que simplemente son malintencionadas, y otras que dicen mucho más de su retorcida mente que del tema en cuestión.

Goad es un temible ejemplar de extremista listo (de derechas, por mucho que lo niegue), con mucho tiempo en sus manos y un ojo particularmente perverso para la estadística fría (a veces manoseada, a veces descontextualizada), la “libertad de expresión” y el “sentido común”. Hablar con él durante una hora es como visitar un país árido y ventoso, con orografía interesante pero nada bonita. Una experiencia turística que tal vez coagulará en anécdota fascinante, pero que en el momento de vivirla no fue más que pulgas, humedad y comida pasada de fecha.

Jim Goad es, sin duda, un tipo peligroso. No es el primero que conozco, pero sí el primero con tanta retentiva factual y talento para la manipulación histórica.

Su libro, Manifiesto redneck (Dirty Works) tocaba varios puntos validísimos. Por desgracia, esos puntos son exactamente aquellos sobre los que Goad ha cambiado de idea. Para mal, como leerán en la pieza.

La canción del viernes #31 y #32: MADNESS Blue skinned beast y E.R.N.I.E

Una canción no muy famosa de Madness que me deja embelesao. Es una de las escasas canciones abiertamente políticas del grupo. Anti-Thatcher y anti-militarista. Me gusta esto que dicen: “Don’t look shocked when it comes your turn“. Yo le digo lo mismo al gobierno del estado Español. Rajoy, no pongas cara de pasmo cuando te toque caer.

Apareció en el The Rise & Fall, en 1982.

Mi canción favorita de Madness es “Bed & breakfast man”. Es la que me emocionaba a los 16, y nada ha cambiado desde entonces (quiero decir que ha cambiado todo, pero no las canciones que me ponen la piel de gallina). Sin embargo no les incluyo esa, porque es muy conocida. Prefiero poner una secundaria que también me deja embelesao: “E.R.N.I.E”.

Es del Absolutely, de 1980. De niño no sabía de qué rayos iba. Solo entendía una frase: a thousand winners every week. Ahora sí lo sé: va de lotería, y de la máquina ERNIE, la que sacaba las combinaciones de números. Hagan con este conocimiento completamente inútil (tengo muchos de esos) lo que les plazca.